Carlota Sánchez
El anuncio de Carlota a sus padres de que estaba embarazada desencadenó el doble crimen de Tauste
La pareja dejó sus móviles en Zaragoza para no ser geolocalizada, pero fue captada claramente por las cámaras.
Más información: El abogado del novio de Carlota lo define como "influenciable" y estudia recurrir su entrada en prisión por el crimen de Tauste.
Carlota Sánchez, la hija mayor del matrimonio asesinado a cuchilladas este pasado fin de semana en Tauste (Zaragoza), actualmente en prisión provisional junto a su pareja Luis Carlos por el doble crimen, está embarazada de cerca de cuatro meses.
Así se lo anunció a sus padres, Javier Sánchez y Esther Latorre, hace algo más de dos semanas en un céntrico restaurante de la localidad. Ese fue el motivo de la gran discusión que trascendió pocos días después del asesinato, según ha confirmado el programa 'Y ahora Sonsoles' de Antena 3.
El embarazo era algo que ni siquiera muchos de sus amigos y familiares sabían.
Desde ayer, Carlota y Luis Carlos están en la cárcel de Zuera. El abogado de su pareja ha anunciado que está estudiando recurrir el auto de prisión al considerar que no hay riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas.
En el caso de Carlota, sin embargo, no ha trascendido cuál va a ser su estrategia de defensa. Tampoco ha sido posible confirmar si también va a recurrir contra su ingreso en el centro penitenciario.
Por el momento, ninguno de los dos ha prestado declaración. Ni se han autoinculpado ni han señalado al otro, aunque desde la defensa de Luis Carlos ya se empieza a hablar del colombiano como una persona "muy influenciable".
Sus problemas de salud mental podrían terminar usándose como atenuante, pero la premeditación con la que aparentemente podrían haber acabado con la vida de sus padres podría romper su estrategia.
Los investigadores han podido confirmar que tanto ella como él dejaron sus móviles en su piso de Zaragoza para no ser geolocalizados en Tauste. Esto ya resulta especialmente significativo.
No obstante, las cámaras instaladas en la localidad los captaron con total claridad a escasos 800 metros de la casa de sus padres, situada en la ronda Val de Volvi.
Ella, ha contado el periodista Pablo Muñiz en el citado programa, vestía camiseta blanca y pantalón rosa y él, un polo blanco con rayas azules, vaquero y dos mochilas: una colgada a la espalda y otra del brazo.
Pero cuando las cámaras volvieron a grabarles minutos antes de las 5.00 camino a Gallur para coger el tren, una de esas dos mochilas ya no estaba.
Por el momento, ambos tendrán que responder por un delito de homicidio, castigado con entre 10 y 15 años de cárcel por víctima, pero la propia juez de Ejea de los Caballeros no descarta elevar la calificación a homicidio agravado (asesinato) si las pruebas van en esta dirección.
En este caso, las penas se elevarían a entre 15 y 25 años.
Para poder hablar de asesinato y no de homicidio tienen que concurrir ciertas circunstancias: que haya alevosía, que se persiga una recompensa, que exista ensañamiento o que se busque facilitar la comisión de otro delito o evitar que se descubra otro.
A este respecto, la normativa vigente dice que cuando en un asesinato concurran más de una de estas circunstancias "se impondrá la pena en su mitad superior".