Octavio Gómez Millán, profesor y escritor
Es agosto, San Lorenzo, fiestas en Ateca, blanco y verde en Huesca, camino de El Tránsito, verde la marcha, blanca la marcha que se espera, más de cincuenta años después, para el 15 de agosto.
El presidente matemático se ríe, le han hablado de Alta fidelidad, la de Nick Hornby, la de John Cusack y, en la soledad de Lanzarote, enhebra su mixtape, sin casete TDK, de sus cinco mejores mentiras. Y le falta cinta, le falta orden, le faltan hasta las piernas.
Pero Octavio, para, que es una columna de agosto y te está saliendo espuma por la boca. ¿A ti no? Pues tenemos un problema... si solo fuera uno.
Mira que podrías hablar de todos los ancianos centenarios, que es algo muy recurrente en estas fechas o, todavía mejor, del tema del eclipse. El eclipse se va a ver muy bien en Ateca.
A mí los eclipses me llevan a los tiempos en los que la gente usaba radiografías para mirar el cielo. Pocas cegueras permanentes sufrimos en los ochenta, de todos modos. También a las películas.
Las películas que traen un apocalipsis zombi después del paso de un cometa. Octavio, un cometa no es lo mismo que un eclipse. Espera, espera, que ya lo sé, que tengo una ingeniería. No se te nota. Cierto.
Sabes en qué película usaban un eclipse como un deus ex machina, en la tercera de Evil Dead, El ejército de las tinieblas, la que acaba con Ash llevando una sierra eléctrica incrustada en la mano... ojalá haberme comprado la figura de colección en su momento, guarda en la caja me valdría para pagarle la universidad a mi hijo. O algunos libros, al menos.
Qué antiguo, Octavio, nadie usa los libros para estudiar en la facultad.
No me dejas vivir... cinco películas en las que aparezca un eclipse: segunda, Un yanqui en la Corte del Rey Arturo.
Si estás leyendo esta columna es porque un poco te acuerdas de ella. Un clásico en la zona de las baratas de los videoclubes en los años ochenta. Y el momento álgido de Lady Halcón.
Si uno se convertía en lobo de noche y ella en halcón de día, solo se podían encontrar en su forma humana en la conjunción celeste.
Qué belleza la de Michelle Pfeiffer y Rutger Hauer dos o tres años después del monólogo improvisado sobre la Puerta de Tannhäuser en Blade Runner.
Qué envidia tenía de los chavales que tenían ordenadores de cinta, que hablaban de videojuegos famélicos, que compraban la Micromanía... en España, los restos de la autarquía llegaron hasta aquellos años, las últimas empresas patrias eran las de programación de juegos para Spectrum y derivados.
Si no tenían licencia, improvisaban: pensad en La abadía del crimen, que era un remedo de El nombre de la rosa, libro de Umberto Eco y película de 1986 y, volviendo al eclipse y los halcones, Sol negro, que era una versióncyberpunk de la película, programada por Opera Soft.
Opera Soft, producción española, las mejores portadas del mundo, las más sugerentes.
La autarquía hecha cinta o diskette. Con un juego dedicado a Poli Díaz incluido. Ya te he perdido, Octavio.
Espero que, al menos, los que están leyendo la columna disfruten.
Cuarta película con eclipse: elige alguna en la que aparezca la crucifixión de Cristo. ¿Estás tomando nota, por favor? ¿Te has comprado las gafas oficiales? ¿Qué cargo del PSOE se estará llevando una buena mordida el sello de autenticidad? Buena pregunta. Dentro de unos años nos enteraremos. O no.
La quinta, Octavio, la quinta. Venga, me la juego con Vin Diesel y Pitch black: acaban en un planeta con tres soles y lleno de depredadores que le temen a la luz.
Algo tendría que pasar para avanzar en la historia. Sí, que llegue el eclipse y salten la valla. Si necesitan ayuda que la pidan.
*Octavio López Millán, profesor y escritor