Medea Gracia Hernández, secretaria de Enseñanza de UGT Servicios Públicos Aragón

Medea Gracia Hernández, secretaria de Enseñanza de UGT Servicios Públicos Aragón

Opinión

Cuidar a quienes educan es invertir en la sociedad de futuro

Medea Gracia, secretaria de educación UGT Aragón
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El profesorado se enfrenta en su día a día a situaciones de tensión emocional, conflictos, agresiones verbales, en casos extremos incluso físicas, sobrecarga administrativa y la pérdida de reconocimiento social e institucional de tiempo atrás. Resulta preocupante que, en Aragón, el 44% afirme haber tenido alguna baja laboral en los últimos cinco años por riesgos psicosociales, como recogemos en el informe “La salud mental del profesorado aragonés, una emergencia silenciosa” de UGT Servicios Públicos Aragón, basado en los resultados de una encuesta realizada a 2.230 docentes y cuyas conclusiones invitan a la reflexión.

El Defensor del profesorado en la comunidad aragonesa ya alertaba en su último informe del aumento de casos de depresión y estrés, señalando que una parte significativa de los problemas a los que se enfrentan los docentes estaban relacionados con la Administración y la organización de los centros.

En la docencia, los factores psicosociales, es decir, aquellas condiciones en el trabajo que repercuten en el bienestar psicológico, dependen de las relaciones con el alumnado y sus familias; el estilo de liderazgo y dirección de los centros; la autonomía profesional y la carga mental; la presión por resultados y los cambios normativos constantes o la falta de recursos humanos y materiales. Cuando estos factores se gestionan de forma inadecuada, se convierten en riesgos que pueden desencadenar estrés crónico, ansiedad, síndrome de “burnout”, que pueden desencadenar bajas laborales o incluso el abandono de la profesión.

El estudio refleja que las faltas de respeto son el principal generador de ansiedad. El 86,1% de los encuestados ha recibido insultos o faltas de respeto graves y un 44% los ha sufrido por parte de las familias. Suspende también la valoración del respeto a la Ley de autoridad del profesorado en el 52, 12% de los casos.

Además, observan el incremento de los conflictos en el aula entre el propio alumnado: El 99% ha visto en alguna ocasión faltas de respeto e insultos entre el alumnado y un 27,3% lo constata diariamente.

Otra de las conclusiones extraídas, es el desconocimiento de protocolos y medidas preventivas reales y efectivas en los centros educativos de Aragón. El 69% del profesorado trabaja en centros donde dice “no contar” con un protocolo de acoso laboral efectivo; el 63% dice “no disponer” de una protección real y efectiva frente al acoso sexual en su centro de trabajo y el 60% dice “no disponer” de protocolos eficaces frente a agresiones por parte de alumnado o familia.

Con la encuesta pretendemos aproximarnos a esta problemática, a través de la propia voz del profesorado y darle visibilidad social, pero sobre todo aportando soluciones, porque afecta al conjunto de la comunidad educativa, ya que cuando un docente sufre, su capacidad para fomentar el aprendizaje en el aula se ve disminuida.

Nos enfrentamos a un problema complejo y que necesita un abordaje integral, a través de un plan de salud mental. Este debe contemplar una actualización del catálogo de enfermedades profesionales con la inclusión de los trastornos de origen psicosocial o las patologías crónicas de la voz y trastornos musculoesqueléticos y poner a disposición del profesorado apoyo psicológico especializado y de acceso ágil en caso de necesidad. Pero también, deben reducirse las ratios y dotar de recursos suficientes al alumnado vulnerable con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (ACNEE) o Necesidades Educativas Especiales (ACNEAE), a la vez que se amplía el número de docentes y el personal especializado, y se incorpora la figura del profesor de alumnado de incorporación tardía.

Igualmente, deben implementarse medidas para el reconocimiento de la labor docente; minorando la carga burocrática, eliminando la documentación innecesaria y repetitiva y optimizando los procesos administrativos para que puedan centrarse en su labor pedagógica. La introducción de incentivos mediante mejoras salariales es también un elemento positivo. Además, es importante dotar de recursos a la figura del coordinador de bienestar y reforzar la autoridad docente, y poner en marcha campañas informativas en los centros educativos, que garanticen no solo los recursos de prevención sino también la información adecuada y el acceso a los mismos.

A modo de síntesis, la vida ha evolucionado y los problemas en las aulas han cambiado; sin embargo, los recursos y los apoyos en los centros no lo hacen al mismo ritmo, y eso recae en un profesorado agotado emocionalmente. Es necesario actuar, cuidar la salud de nuestros docentes, para no perder vocaciones e invertir en la sociedad del futuro.

Medea Gracia Hernández, secretaria de Enseñanza de UGT Servicios Públicos Aragón