José María Lasheras, presidente de Horeca
Se sabe que, desde finales del siglo XVIII, los restaurantes de la Europa más avanzada ya colgaban un listado de platos del día para sus clientes. Así nació el término “menú”, que fue evolucionando desde una simple enumeración de platos hasta convertirse en un concepto económico y social ligado a la vida urbana moderna.
En nuestro país, el menú del día tal y como lo conocemos nació en el siglo pasado bajo la denominación de “menú turístico”. Hasta 2010 fue una obligación legal para todos los restaurantes y cafeterías -minuta a un precio fijo- pensada para facilitar la estancia de los visitantes, ofrecer una comida completa y asequible, difundir la gastronomía local y hacer competitiva la hostelería española en pleno boom turístico de los 60.
En las décadas de los setenta y ochenta se consolidó ya como “menú del día” o “menú de la casa”: primer plato, segundo, bebida, postre y pan. Cocina casera, reconocible, a un precio cerrado razonable.
Hoy, el menú del día es una auténtica institución social, económica y gastronómica en España, profundamente arraigada en la vida cotidiana y también en la experiencia de quienes nos visitan. Conviven en él propuestas tradicionales, basadas en la memoria culinaria, con otras más creativas y vanguardistas que atraen a los que valoran que, a precio cerrado, pueden descubrir lo más interesante del panorama gastronómico del momento.
Por estos y otros muchos factores, no es casualidad que el menú del día haya sobrevivido a crisis económicas, cambios legislativos y profundas transformaciones en los hábitos de consumo.
Así, sigue siendo, para miles de trabajadores, autónomos, familias, turistas y visitantes la fórmula que hace la vida más fácil y más sabrosa: comer bien, sin renunciar a la calidad ni al tiempo.
Además, ahora, en un contexto de incertidumbre económica y presión sobre los costes, el menú del día cumple una función social insustituible y actúa como termómetro de la hostelería real, la que abre cada mañana y sostiene la vida diaria de ciudades y pueblos.
En Horeca Restaurantes Zaragoza, todo esto cobra especial sentido para nuestro sector y nos impulsa a organizar la tercera edición del concurso Mejor Menú del Día de Zaragoza y provincia, que arranca con más de 55 establecimientos participantes y una novedad relevante: la incorporación del Menú Ejecutivo.
La iniciativa amplía categorías, precios y públicos, pero mantiene intacta la esencia del menú del día: equilibrio, producto, servicio y una relación calidad-precio honesta. No se trata solo de competir, sino de poner en valor un modelo gastronómico que habla de oficio, organización, producto, calidad y respeto al comensal.
Porque detrás de cada menú del día hay un sector que en Aragón suma cerca de 9.000 establecimientos, emplea a más de 40.000 personas y genera en torno al 6 % del PIB autonómico, cifras que se elevan si se observa toda la cadena de valor. La hostelería no es un complemento del turismo, es su columna vertebral. Es el espacio donde se materializa una forma de vivir y de relacionarnos que nos define y que convierte a Aragón en un destino deseado. La gastronomía no es solo escaparate: es base, estructura y relato.
Pero para que este modelo sea sostenible no basta solo con tradición ni vocación. El menú del día, quizá más que ninguna otra fórmula, exige profesionalización: planificación, control de costes, conocimiento del producto, atención al cliente y capacidad de adaptación.
Exige formación continua, desde la cocina hasta la sala, desde la gestión hasta la innovación. Apostar por el menú del día es apostar por dignificar el trabajo hostelero y por consolidar un sector competitivo y con futuro.
En un momento en el que el turismo debate su modelo y su impacto, y ante las próximas elecciones autonómicas, se abre una oportunidad para incorporar con intención y compromiso propuestas estructurales.
La restauración aragonesa afronta un reto claro: dignificar el oficio y garantizar el relevo generacional en un sector clave para la economía, la cultura y la cohesión social. El principal desafío no es la demanda, sino la falta de personal cualificado.
Por ello, el sector reclama la puesta en marcha del Centro Superior de Innovación y Emprendimiento en Hostelería y Turismo de Aragón, como espacio de formación avanzada, investigación aplicada y apoyo al emprendimiento, conectado de forma real con las empresas y el mercado laboral.
A ello debe sumarse un plan integral que incluya la incorporación permanente de perfiles hosteleros en el Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura, planes exprés de recualificación y una Tarjeta Profesional Autonómica.
Del mismo modo, las políticas públicas de promoción territorial deben integrar de manera coherente a la hostelería aragonesa, sus productos y sus recetas en todos los eventos y acciones, dentro y fuera de la Comunidad, alineando la inversión pública con el tejido empresarial y el relato auténtico del territorio.
Buscamos un turismo sostenible y de calidad. No se trata de aumentar visitantes sin más, sino de aspirar a la excelencia en lo que ofrecemos y en cómo lo hacemos.
En Horeca Restaurantes Zaragoza estamos convencidos de que el menú del día, lejos de ser un vestigio del pasado, es una herramienta moderna e imprescindible para poner en valor nuestra historia gastronómica, dar visibilidad a chefs innovadores, construir territorio, fijar población y generar valor compartido. Defenderlo, cuidarlo y profesionalizarlo es, en realidad, una forma muy concreta de defender nuestra manera de vivir.
Por eso, buscamos el www.mejormenudeldiazaragoza.com. Ayúdanos. Del 14 de enero al 10 de febrero.