Estrecho de Ormuz.

Estrecho de Ormuz. Reuters

Economía

Cautela en el campo aragonés tras el acuerdo de EEUU e Irán: "Si los precios se dispararon en 24 horas, ahora que bajen"

Los agricultores y ganaderos llevan 107 días pendientes de Oriente Medio después de multiplicarse los costes del gasoil y los fertilizantes.

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Zaragoza
Publicada

El acuerdo entre Estados Unidos e Irán para la reapertura del estrecho de Ormuz ha supuesto un respiro para la economía mundial. 107 días después de un conflicto que ha puesto en alerta a todo el mundo, ambos países han llegado a un acuerdo de paz "completo" para poner fin a la guerra en todos sus frentes y reabrir el estrecho de Ormuz.

Durante casi cuatro meses, el conflicto amenazó con desestabilizar sectores clave de la economía aragonesa, donde el aumento de costes y la falta de suministros comienzan a transformar el día a día de cooperativas, empresas logísticas y pequeños productores.

Desde el campo aragonés se ha estado muy pendiente de la evolución de esta guerra, dada la importancia que tienen costes como el gasóleo o los fertilizantes para la producción agrícola.

Tras el estallido de la guerra en Irán, el gasóleo agrícola pasó, prácticamente en 24 horas, de costar 85 o 90 céntimos a 1,5 euros y los fertilizantes, de 400 a 700 euros por tonelada, sin que ello se traduzca en una mejora de los precios por los que se compra a los agricultores.

“Como ya sufrimos con Ucrania, los efectos en el sector agrario son devastadores, y más si esta situación se alarga en los meses, sobre todo por el incremento de los costes del gasoil y los fertilizantes”, avisa el secretario general de UPA Aragón, José Manuel Roche.

Ello ha obligado a los agricultores a adaptarse a las nuevas circunstancias, en plena época de siembra del cereal para recogerlo en la próxima campaña. Un producto que, ya de por sí, tiene unos precios “ridículos”.

“Hemos ralentizado nuestro trabajo y nuestra planificación de siembra. La producción en 2026 está garantizada, porque estaba sembrada y fertilizada, pero la siembra que comienza en octubre se ponía en una situación muy complicada. Ha sido una planificación muy estricta y gastando lo menos posible”, apunta Roche.

Una situación que, de haberse prolongado en el tiempo, hubiera puesto en riesgo la rentabilidad de muchas explotaciones, incapaces de soportar el incremento de los precios.

Ahora, desde las asociaciones agrarias se espera una reacción inmediata de los proveedores del gasoil y los fertilizantes, similar a la que se dio a finales de febrero cuando saltó la guerra.

“Igual que en 24 horas se disparó el precio de los combustibles y fertilizantes, la bajada debería ser exactamente igual para saber que no ha sido por especulación, sino por influencia de la situación que había en Ormuz”, subraya Ramón Solanilla, secretario general de Asaja Aragón.

Pero las organizaciones no confían en una reacción rápida, sino que esperan una caída más gradual y que se pueda prolongar durante varias semanas hasta volver a la normalidad.

"No podemos esperar cuatro o cinco semanas a que baje el precio del gasóleo, sino que el Gobierno debe tomar todas las medidas posibles para que no se siga especulando con los agricultores y podamos tener unos precios de antes de la guerra", incide Roche.

Pero todo con la cautela propia de la incertidumbre que rodea a la geopolítica actual y, en concreto, al Gobierno de Donald Trump. "Viendo los dos actores...", resume Solanilla.