Gonzalo Escribano, en Zaragoza, antes de participar en el Almuerzo Empresa Líder de Cámara de Comercio

Gonzalo Escribano, en Zaragoza, antes de participar en el Almuerzo Empresa Líder de Cámara de Comercio E. E.

Economía

Gonzalo Escribano, experto en energía: "Si el bloqueo de Ormuz se prolonga a julio habrá un fuerte incremento de precios"

La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán ha tensionado los mercados energéticos hasta niveles que ya se reflejan en el precio del barril.

Más información: Las consecuencias de la Guerra en Irán, un mes después: "El gasoil ha subido un 25%, pero no me pagan un 25% más"

Zaragoza
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La amenaza de un cierre prolongado del estrecho de Ormuz -por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial- ha dejado de ser un ejercicio teórico para convertirse en un riesgo tangible con efectos directos sobre la economía global.

La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán ha tensionado los mercados energéticos hasta niveles que ya se reflejan en el precio del barril y amenazan con trasladarse, de forma progresiva, al bolsillo de los ciudadanos: carburantes más caros, transporte al alza y presión inflacionista en sectores clave como la agricultura.

En este contexto, el director del Programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano y catedrático de Política Económica en la UNED, Gonzalo Escribano, advierte de que el mundo se enfrenta a un escenario de incertidumbre prolongada, con riesgos de una nueva inflación en los precios energéticos que podría extenderse durante meses.

Escribano, que ha participado este miércoles en los Almuerzos Empresa Líder de Cámara de Comercio de Zaragoza, analiza en esta entrevista hasta qué punto el pulso geopolítico en el Golfo Pérsico puede tensionar aún más la economía europea y española, y qué margen de maniobra tienen gobiernos y sectores productivos ante un posible encarecimiento sostenido de la energía.

P.- Se van a cumplir 2 meses y medio desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán. ¿Qué riesgo hay de que este conflicto se enquiste y tenga más impacto en el mercado energético?

R.- Hay varios escenarios de enquistamiento, con lo cual las probabilidades son altas. Es posible que se dé una resolución rápida al conflicto que llegue a un acuerdo más o menos similar al pacto nuclear que se firmó en el 2015. Pero parece complicado que la situación se revierta a la previa a la guerra. Ahora nos hemos dado cuenta todos de que Irán sí que tiene la capacidad para controlar el Estrecho de Ormuz, algo que antes no estaba tan claro que pudiese.

Por tanto, parece difícil que Irán vaya a renunciar a ese control, o quizá pueda hacerlo en el corto plazo, pero si luego no se cumplen sus expectativas, pueda volver a plantearlas más adelante. Lo más positivo sería que Ormuz abriese mañana y que esto entrase en unas vías de resolución. Aún así, nos llevaría 2 o 3 meses para normalizar la situación, incluyendo en precios, aunque los precios del petróleo y, en menor medida, del gas mantendrían una prima de riesgo bien entrado el 27.

P.- ¿Y si se mantiene como estamos?

R.- No parece una situación aceptable para nada y volveríamos a un escenario de escalada militar. Empezamos ya a estar un poco cortos de existencias y de reservas estratégicas de algunos combustibles, sobre todo de algunos productos, en queroseno, en destilados, en diésel, en fuel oil para barcos, etc. Sería una situación complicada ahora que entra el verano, cuando todo el mundo coge coche o avión para sus vacaciones. Si nada cambia, en julio o agosto empezaríamos a tener una situación más complicada.

P.- ¿Cuál sería el peor escenario?

R.- Ahora estamos por encima de los 120 dólares/barril. Hasta ahora, la destrucción de infraestructuras energéticas en los países del Golfo ha sido limitada. Si Estados Unidos decide atacar de nuevo a instalaciones militares y energéticas iraníes, e Irán toma represalias contra instalaciones incluso a mayor nivel, posiblemente los precios subirían a los 150 dólares.

Gonzalo Escribano, durante la entrevista con EL ESPAÑOL DE ARAGÓN

Gonzalo Escribano, durante la entrevista con EL ESPAÑOL DE ARAGÓN Cámara de Comercio de Zaragoza

P.- ¿Qué consecuencias puede tener para España el cierre del estrecho de Ormuz?

R.- Va un poco por barrios. Ahora, el gas apenas marca el precio en apenas un 15% de las horas del día, con lo que es una situación más holgada que en la guerra de Ucrania y tendríamos menor impacto que otros países que sí dependen mucho más, como Italia o Alemania. Estaríamos como Francia, nosotros por renovables y ellos por la nuclear, en una posición más holgada, con flexibilidad y versatilidad de la que carecen otros países europeos.

De hecho, nosotros exportamos productos derivados del petróleo, con lo que ahí tenemos un cierto margen. Lo que no tenemos es petróleo crudo, con lo cual, si esto se prolonga mucho más allá de final de junio o julio, habría un incremento de precios fuerte y eso se transmitiría en efectos de segundo y tercer orden al resto de la economía.

P.- Algunos sectores, especialmente la agricultura y el transporte, criticaban que el día después de la primera bomba en Irán, el precio del petróleo ya se había disparado, cuando era stock que ya se tenía en las gasolineras. ¿Podría afectar todavía más al bolsillo de los ciudadanos?

R.- Ese punto es cierto, pero también que una cosa es el mercado del petróleo y otra es el mercado del diésel o del queroseno, que también se rigen por la oferta y la demanda. Aunque tú lo hayas refinado y lo hayas comprado a unos costes menores, en el momento en que esto estalla se disparan los precios porque todo el mundo quiere comprar más, la oferta cae y por tanto el propio mercado se tensiona.

No es una acusación totalmente honesta decir que las empresas refineras se están aprovechando. Lo que pasa es que hay un mercado del queroseno y del gasoil que sube los precios y, por tanto, cuando tú vas a comprar tienes que competir con otros, o cuando tú tienes que mandar a tus gasolineras estás compitiendo con otros que te lo quieren comprar a un precio más alto.

¿Qué podría pasar ahora? Pues podría pasar algo bastante similar. Hay sectores en los que tiene un mayor impacto la inflación, como el transporte y el agrícola, y tendría sentido que las medidas de ayuda se prorroguen hasta que palíen esos efectos de segunda ronda. En la agricultura no solamente estamos hablando de los combustibles, sino también de los fertilizantes que van a tener un coste elevado ya que empieza a haber bastantes problemas de escasez.

Gonzalo Escribano, durante el Almuerzo Empresa Líder de Cámara de Comercio de Zaragoza

Gonzalo Escribano, durante el Almuerzo Empresa Líder de Cámara de Comercio de Zaragoza Cámara de Comercio de Zaragoza

P.- ¿Hay alternativa al estrecho de Ormuz?

R.- Hay alternativas que ya existen que son una fracción de lo que puede transportar Ormuz y luego hay alternativas a largo plazo que se pueden manejar pero que no son fáciles, sencillas ni rápidas. Salir al mar Rojo no te soluciona; salir al Mediterráneo no te soluciona; salir a Fujairah, que sigues estando a tiro de los iraníes, no te soluciona…

Con lo cual, las opciones son limitadas y no hay propuestas de construir nuevas porque, claro, en el nuevo contexto en el que, con un dron, los ucranianos son capaces de entrar profundamente en Rusia y golpear buques en el mar Rojo, dificulta mucho la diversificación.

P.- Usted, en 2012, ya advertía de la amenaza iraní de bloquear el estrecho de Ormuz. 14 años después, da la sensación de que no se ha sabido solucionar esa dependencia

R.- En la agencia internacional de la energía hacen recurrentemente ejercicios de qué es lo que pasaría si cierras Ormuz. Había un consenso entre analistas tanto de defensa como energéticos diciendo que Irán no tenía la capacidad para mantener cerrado Ormuz durante un periodo prolongado de tiempo porque eso llevaría a una respuesta fulminante de Estados Unidos y de los países del Golfo, pero se ha demostrado que sí han sido capaces de hacerlo. Además, estaba la idea de que Irán nunca iba a hacer esto porque ellos también exportan a través de Ormuz y por tanto sería pegarse un tiro en el pie, pero también estábamos equivocados.

Ahora la situación ha cambiado, porque sí les han bloqueado a ellos y, por tanto, ya es una cuestión de cuánto será capaz de aguantar económica y políticamente. A partir de 2, 3, o 4 meses sin nada de ingresos o muy reducidos por petróleo, la situación económica iraní sería todavía peor de la que ya es y de la que era antes de la guerra, que verdaderamente era muy delicada.

P.- A medio plazo, ¿qué lecciones debería extraer Europa para reforzar su seguridad energética ante crisis geopolíticas como esta?

R.- A corto plazo, lo primero es solucionar el problema de escasez de los combustibles fósiles, de los que seguimos dependiendo y vamos a seguir dependiendo en los próximos años, y eso tenemos que solucionarlo. La Comisión Europea va a crear un observatorio para saber exactamente cuánto tenemos. Ni siquiera sabemos cuánto que no hay en Europa, sabemos lo que hay en las reservas estratégicas pero no en las existencias comerciales.

En el medio y largo plazo, debemos ser capaces de reducir nuestra vulnerabilidad a las importaciones de los combustibles fósiles. Esto no es una cuestión ideológica, de que uno sea más o menos verde o produzca más o menos el cambio climático. Es sencillamente que en la Unión Europea no tenemos recursos fósiles, no tenemos gas y petróleo en cantidades suficientes.

Antes dependíamos de Rusia, luego del Golfo, y ahora todavía más de Estados Unidos. Lo que hay que hacer es intentar que en el medio y largo plazo, de la forma más acelerada posible, avancemos hacia una mayor autonomía estratégica dependiendo más de renovables, de coche eléctrico, más de combustibles renovables, etc.

P.- Tal y como está la situación geopolítica internacional, ¿es el momento de cerrar las centrales nucleares?

R.- Es debatible. En las encuestas que nosotros hacemos, ha cambiado mucho la percepción de los españoles a este respecto. Antes de la crisis de Ucrania apenas el 20% de los españoles apoyaba la prórroga de las nucleares. Después, subió un 40% y después del apagón subió hasta un 60%, aunque no hay evidencia de que las nucleares hubiesen podido ayudar en absoluto a frenar el apagón. La opinión pública ahí está cambiando y el sentir político de otros países también.

P.- No puedo dejar de preguntarle por un asunto delicado aquí en Aragón. Estamos viviendo una gran expansión del desarrollo de centros de datos. Hay al menos una veintena proyectados para la próxima década, mientras hay sectores que alertan de su impacto en el consumo de energía y agua. ¿Cómo lo ve usted?

R.- A nivel global, es verdad que vemos un fuerte interés por todo lo que son los centros de datos, la demanda eléctrica que eso generaría y los impactos en agua, pero no soy un experto en esto. En Estados Unidos, que es donde más desarrollados están, se están alimentando básicamente con ciclos combinados de gas. En España tiene sentido que se alimenten básicamente a partir de renovables y que sea de forma sostenible.