Mujer reformado el interior de su piso

Mujer reformado el interior de su piso Canva

Economía

Es oficial: el inquilino tiene prohibido realizar obras en un piso alquilado "sin el consentimiento del arrendador"

Las obras en un piso alquilado pueden suponer un foco de conflicto. Por ello, siempre es aconsejable comprobar qué dice la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) al respecto.

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Pese a tener una buena relación con tu casero, hacer obras que modifiquen la disponsición interior de una vivienda puede suponer un grave conflicto a la larga.

El propietario debe estar al tanto de todas las modificaciones que se hagan en el interior de su vivienda, debiendo prestar su consentimiento expreso para las mismas.

Al menos, así lo establece el artículo 23 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), la normativa encargada de regular las relaciones entre caseros y arrendatarios.

Este precepto es tajante. En su primer apartado señala que "el arrendatario no podrá realizar sin el consentimiento del arrendador, expresado por escrito, obras que modifiquen la configuración de la vivienda o de los accesorios a que se refiere el apartado 2 del artículo 2". Refiriéndose al mobiliario, trasteros, plazas de garaje u otros espacios arrendados o servicios cedidos.

Asimismo, añade que "en ningún caso el arrendatario podrá realizar obras que provoquen una disminución en la estabilidad o seguridad de la vivienda".

En otras palabras, los inquilinos no pueden hacer obras sin permiso por escrito del dueño de la vivienda y, en el caso de que este se obtenga, no se puede hacer nada que ponga en peligro la casa o el edificio (como tirar muros de carga o cambiar la instalación eléctrica, por ejemplo).

¿Qué pasa si se hacen obras sin permiso?

En el caso de que, o bien por desconocimiento o bien por rebeldía, se lleven a cabo este tipo de modificaciones, las consecuencias son inmediatas.

El propietario tiene dos opciones que puede hacer valer en el momento que se de por finalizado el contrato:

  • Pedir que se devuelva todo a su estado original.
  • Quedarse con la modificación 'gratis', sin pagar nada al inquilino que llevó a cabo la idea y su correspondiente desembolso. Se pierde el derecho a reclamar una compensación económica a pesar de que la mejora aumente el valor del piso.

Además, en el caso de que las obras fueran peligrosas o afectaran a la estructura, el propietario no tiene por qué esperar al fin del contrato: puede exigir de inmediato que repares el daño o devuelvas las cosas a como estaban antes.

Por lo que, si tienes pensado realizar modificaciones como derribar un tabique o eliminar una ventana, lo mejor es que obtengas un consentimiento expreso del casero. De lo contrario, puedes tener que restaurar el inmueble a su estado anterior o perder la compensación económica por dichas obras.