Los jugadores del Real Zaragoza lloran tras el descenso a Primera RFEF

Los jugadores del Real Zaragoza lloran tras el descenso a Primera RFEF Quique Curbelo EFE

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El otro drama del descenso del Real Zaragoza a Primera RFEF: la crisis también rodea a los 120 trabajadores del club

Según fuentes sindicales, el club, con el futuro de su cúpula directiva en el aire, todavía no ha comunicado nada a la plantilla no deportiva sobre su futuro.

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El trágico descenso del Real Zaragoza a Primera RFEF abre una crisis de consecuencias desconocidas en el seno del club. La caída a los infiernos iniciará un nuevo capítulo marcado por las estrecheces económicas y una caída importante de los ingresos, incluso a la mitad.

En la temporada 2024/2025, la última con las cuentas anuales públicas y aprobadas, el presupuesto del club rondó los 18 millones de euros. La principal cuantía de ingresos, los derechos televisivos, de 6,6 millones de euros, desaparecería casi por completo, ya que la Primera RFEF suele repartir 5 millones entre los 40 clubes.

Más allá de las consecuencias deportivas, se abre un mar de dudas para los 120 trabajadores de la estructura no deportiva, cuyo futuro laboral puede estar en el aire ante la nueva realidad económica del club.

En aquel año, el club destinó 3,8 millones de euros a pagar las nóminas del personal no deportivo. Incluye desde el director deportivo, médicos y fisios hasta trabajadores de oficinas, tienda, administración, comunicación o marketing.

Por el momento, según fuentes sindicales, ningún miembro del Real Zaragoza ha comunicado nada ni al Comité de Empresa ni a los trabajadores sobre su futuro, por lo que no les queda más remedio que esperar los próximos movimientos de la sociedad anónima deportiva.

El propio técnico del Real Zaragoza, David Navarro, tuvo palabras hacia ellos en una de sus últimas ruedas de prensa, conscientes del drama que supone el descenso para todos los estamentos del club.

“Por lo que más lo siento es por la afición y los trabajadores que están en la sombra en el club, pendientes de nosotros. Eso es lo que más me pesa. Hemos fallado a la ilusión de mucha gente. Somos parte de este barco que se ha ido a la deriva”, decía el pasado 17 de mayo, tras perder contra el Sporting de Gijón.

No ayuda la incertidumbre que vive la estructura interna de la entidad, con un director general, Fernando López, como favorito para ser la primera cabeza cortada, y el futuro de Jorge Mas como presidente puesto en duda por diversos sectores.

Ello, además, sin descartar movimientos accionariales que revolucionen aún más el organigrama. En su comunicado del pasado domingo, el Consejo de Administración invitaba a “empresarios aragoneses con arraigo en Aragón” a entrar en el accionariado, “con el objetivo común de ayudar en el proyecto para regresar al fútbol profesional”.

En los últimos dos partidos, el propio Fernando López -además del director deportivo, Lalo Arantegui, y su equipo- ha sido el único cargo de la directiva presente en el palco y asumiendo el bochorno en primera persona. Ningún miembro del Consejo de Administración acudió al Ibercaja Estadio ante el Sporting o al Gran Canaria ante Las Palmas.

En los últimos años, no han sido pocos los equipos de una dimensión semejante al Real Zaragoza, y que han tenido que afrontar duros ajustes laborales. El Deportivo de La Coruña, en 2021, tuvo que llevar a cabo un ERE que afectó incluso a la plantilla deportiva, y en 2023, fue el Málaga, con una mayor crisis económica e intervenido judicialmente, despidió a casi 50 personas.

El propio Real Zaragoza ya vivió una situación así en 2014, con la entrada en el club de la Fundación Zaragoza 2032, el conglomerado de inversores aragoneses entre los que estaban César Alierta, Fernando de Yarza o Juan Forcén. Aquel ERE afectó a 182 trabajadores, si bien finalmente fue anulado por el TSJA.