Julien Ponceau y Dani Gómez, en el Real Valladolid - Real Zaragoza LaLiga
El Real Zaragoza se hace el harakiri camino de Primera RFEF: solo Rober no es suficiente para revivir al muerto
Los errores groseros de Insua, El Yamiq y Gomes en defensa firman la sentencia de un Real Zaragoza que se va directo y sin remedio a Primera RFEF.
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Hasta aquí llegó el hilo de vida del Zaragoza, un equipo que se ha olvidado de ganar, porque, directamente, no sabe ni tiene capacidad ni fútbol para salvarse. Es cierto que, esta vez, fue mejor que un Valladolid que es otra calamidad en defensa, pero que sí aprovechó los 2 regalos de Insua, El Yamiq y Gomes, para firmar la sentencia de muerte de los blanquillos. Tan verdad como que el club ya se dirige, sin remedio, a Primera RFEF.
David Navarro introdujo 4 cambios en el 11 buscando una nueva cara a su equipo, con Juan Sebastián en el lateral diestro, Keidi Bare y Toni Moya en la medular y Cuenca en banda izquierda. Enfrente, un Escribá que cambió el sistema para garantizar la permanencia.
Pero el partido no podía comenzar peor para el Zaragoza. Insua regaló un córner en un despeje horrendo, como si supieran defender el balón parado. Y ahí entró Latasa con todo a rematar, ante la pasividad del propio Insua y de un El Yamiq que no se ha enterado de la película desde que volvió a aterrizar en Zaragoza a principios de febrero.
Con el mazazo del gol, el Zaragoza intentó reaccionar y buscar las cosquillas a una frágil defensa pucelana que no brilla por su seguridad. En una buena larga combinación del equipo, Larios supo llegar a línea de fondo, pero no encontrar a un compañero en el punto de penalti que probara el remate.
Al Zaragoza le falta todo, desde fútbol, calidad y peligro, hasta garra, alma y rasmia. La única luz se llamaba Rober González, que vio que era el único que podía salvar al equipo. A la primera le derribaron dentro del área, pero Fuentes Molina no vio nada punible, para variar. A la segunda, colgó un buen balón al área, pero no llegaron a rematar ni Keidi Bare ni Insua que, por cierto, han hecho un partido calamitoso.
Si se eliminara el córner regalado en el minuto 3, no era mala media hora del Zaragoza, ordenadito y moviendo el balón hasta encontrar a Rober. Pero el marcador y el reloj pesa, y el Valladolid olía sangre cada vez que superaba el centro del campo. Biuk a la carrera encontró a Latasa dentro del área, pero se quedó sin ángulo y su disparo solo pudo pasearse por el área pequeña de Adrián.
El Zaragoza estaba vivo en el partido, pero apenas se podía agarrar a un Rober González que no puede hacerlo todo. Dani Gómez encontró dos ocasiones, una que fue a las manos de Aceves y otra que se envenenó tras tocar en un defensa y desviar el portero del Valladolid. Los pucelanos respondieron con una contra a la que no llegó a rematar Latasa por centímetros.
Segunda parte
David Navarro movió la defensa en el vestuario dando entrada a Gomes por un El Yamiq que, como Insua, completó una primera parte calamitosa con tarjeta. El Zaragoza intentó vivir en campo contrario durante los primeros minutos y tuvo un córner a favor, pero, como es habitual, no lo remató nadie.
El equipo encontró algo de claridad con Toni Moya creciendo en la base y conectando con Rober, que mejoraba cada jugada, hasta que tenía que encontrar un compañero en el remate. Insua pudo arreglar el doble error del 1-0 con un remate franco en falta colgada por, quién si no, Rober, pero Aceves atrapó el balón sobre la línea.
Era el momento del Zaragoza, con un Valladolid nervioso, atemorizado y empezando a escuchar pitos desde su grada. Aceves tuvo que estirarse en una gran parada para desviar a córner un latigazo desde 30 de Toni Moya.
David Navarro fue a por todas con Pinilla y Kodro, buscando aprovechar los minutos de dominio, que no asedio, del Zaragoza. El delantero de nacionalidad bosnia tuvo en sus botas el empate en el primer balón que tocó, pero se estrelló en el palo.
Merecía mucho más el Zaragoza, que se diluía en el momento de decidir el último pase. El técnico quemó las naves con Soberón por Dani Gómez, y el cántabro lo intentó desde la frontal con un disparo que fue manso a las manos de Aceves.
Pero al Zaragoza se le acababa el tiempo. Y peor se le puso cuando Soberón fue expulsado con apenas cinco minutos en el campo por un plantillazo en el tobillo de Latasa. Y por si quedaba la heroica, Gomes no supo ceder un balón sencillo atrás a Adrián, se la regaló al joven Carvajal, que recortó fácil al portero zaragocista para marcar el segundo y firmar la sentencia de muerte del Real Zaragoza.