Chueca y Ranera, este miércoles, en el Debate sobre el Estado de la Ciudad.
La 'cara B' del gran debate de Zaragoza: los pisos, el 'efecto Lorén', el cuñao descontento y la "socialista sanchista"
El examen final a la 'era Chueca' se alargó hasta pasadas las 21.00 entre anuncios, chascarrillos y golpes bajos entre PP y PSOE.
Más información: Chueca dibuja la "Zaragoza que no espera su turno": del Canal Imperial al 'cheque bebé' y un bosque de cerezos en la Expo.
Todo Debate sobre el Estado de la Ciudad tiene dos caras: la de los anuncios y las primeras intervenciones, medidas al milímetro, y la de las réplicas y contrarréplicas. Es esta la que suele dejar las mejores frases y el último gran examen del mandato no decepcionó.
Tanto Natalia Chueca como Lola Ranera bajaron al barro con golpes bajos a costa del patrimonio de la alcaldesa y el incierto futuro de la portavoz socialista como candidata a las elecciones municipales.
Poco se habló de los cerezos que repoblarán la maltrecha hípica del parque del Agua, del nuevo cheque bebé o de la segunda oportunidad para el Canal Imperial anunciada por la regidora horas antes.
Tampoco se oyeron apenas propuestas sobre cómo conectar los nuevos desarrollos con el centro o cómo dar una solución al eje este-oeste.
La alcaldesa anunció que iban a pedir un estudio a la Universidad, pero si algo tiene el Ayuntamiento son estudios sobre esta cuestión, y da la sensación de que, si no se actúa a tiempo, las necesidades llegarán antes que las soluciones.
Lejos de entrar en la catarata de anuncios del equipo de Gobierno, los grupos prefirieron hacer un 'remember' y centrarse en el balance de estos tres años con un tono propio de una campaña electoral.
A Natalia Chueca no le gustó nada que Ranera dijera que tiene cinco viviendas, y su respuesta fue doble. La primera, en boca de Ángel Lorén, con 'zasca' por las joyas de Zapatero y la segunda, de ella misma.
A punto estuvo de 'cobrar' el socialista Alfonso Gómez Gámez, suspendido temporalmente de militancia y posteriormente readmitido tras aparecer su nombre en uno de los informes de la UCO contra Koldo, Ábalos y Santos Cerdán, cuando se disponía a meter baza. "Usted mejor no hable...", le avisaba la alcaldesa, provocando la risa general.
Al trapo entró también Elena Tomás (ZEC), quien se mostró convencida de que sus abuelos habían trabajado más que los de la alcaldesa. "Y pese a ello, yo no tengo cinco viviendas. Ustedes lo que buscan es perpetuar la riqueza", aseveró.
La teoría del hundimiento
A Chueca le parece que Ranera se guía por la teoría del hundimiento y que trata de que al PSOE le vaya mal para que Pilar Alegría no tenga más remedio que mantenerla como cabeza de cartel de cara a 2027.
Los socialistas hicieron todo lo posible para sacar punta a todos los "tropiezos" de la 'era Chueca'. Y, sorprendentemente, no estuvieron solos. Eva Torres (Vox) tampoco tuvo piedad en su primer Debate sobre el Estado de la Ciudad como portavoz pese a haber aprobado siete presupuestos con el PP.
"Aparque el atril, las flores y las luces. No confunda el final del mandato con una campaña de autohomenaje", le llegó a decir a la alcaldesa, acusándola, incluso, de dar alas a la izquierda con sus políticas al frente del Consistorio.
Y aquí vino otro momentazo. Esta vez, en boca de Elena Tomás. "Para que a usted el PP le parezca de izquierdas hay que ser muy facha", le reprochó la líder de ZEC.
Y también tuvo para Chueca por presumir de celebrar todos los años el Debate sobre el Estado de la Ciudad en contraposición con el Debate sobre el Estado de la Nación de Pedro Sánchez, que lleva años sin convocarse. "Al final se van a poner medallas por encender las luces del pleno", le dijo.
La oposición va con todo
A Ángel Lorén (PP) las quejas de Vox le sonaron a "cuñao descontento en la cena de Navidad".
Tuvo trabajo el portavoz popular para defender su gestión de los ataques de casi toda la oposición y hacer valer que, como dijo Chueca, le han dado la vuelta a la ciudad "como a un calcetín".
Pero humor no le faltó. "Ir en bici no es de izquierdas y en bicicleta eléctrica, menos. ¡Pero si luego no tienen pierna! ¿Cómo dejamos que ideológicamente se nos coman ese terreno?", se preguntaba, recordando que él mismo es de pueblo (y de derechas) y acostumbra a ir sobre dos ruedas.
Fue una frase de lo que la propia Chueca calificó como el 'efecto Lorén', que hizo despertar -y calentó- a la oposición cuando muchos ya miraban al reloj.
La única mano amiga (y a medias) que encontraron los populares fue de la concejal no adscrita, Marisa Gaspar, que echó algún capote a la Ciudad del Cine y pidió "no desviarse del foco" entre ataques a la "cutre izquierda" y a quienes han mantenido bloqueada la ciudad durante 3 meses "esperando una llamada de Madrid". Ni más ni menos que sus antiguos compañeros de partido de Vox.
El PSOE endureció el tono con la polémica del spa de Ranillas, Giesa, la paralización de los pliegos de la zona azul y naranja... Tanto que a Ranera le faltó tiempo en su segundo turno. "Oiga, pero que usted ha estado hora y media", se quejaba en referencia a la intervención sin límite de tiempo de la regidora.
La concejala no se dejó nada, nombrando desde la ya mítica imagen de la alcaldesa a lomos de Fujur en el musical de 'La historia interminable' a los "pelotazos" con el Jesús y María y el antiguo convento de Jerusalén. "Ha construido un relato de fantasía", le espetó.
A Chueca, semejante cascada de reproches le causó sorpresa, algo que achacó a que a Ranera le ha sentado fatal ser ahora "una socialista sanchista".
La última palabra, como marca el reglamento, la tuvo la primera edil. Y fue, con diferencia, la intervención más tensa.
Además de defender que la suya es una transformación que "se ve y se toca" y que su programa electoral está ya con el 90% "ejecutado o en marcha", la dirigente popular recalcó que va a seguir trayendo mociones de impacto nacional al pleno porque Zaragoza "no es una isla".
El tono se disparó con el spa. Chueca acusó a Lola Ranera de estar todo el día "confundiendo y difundiendo bulos" y de ponerse del lado de los deudores y no mirar por el interés general.
Y no se quedó ahí. "Los dos concejales de ZEC trabajan más que los 10 del PSOE. No coincido con sus planteamientos, pero es así", dijo a una bancada que se revolvió por lo que consideró "insultos" contra el Partido Socialista y sus representantes.
"Vaya imagen"
El desfile de invitados al Debate dejó imágenes y momentos que no pasaron desapercibidos.
No faltaron el presidente de Aragón, Jorge Azcón; la presidenta de las Cortes, María Navarro, o la vicepresidenta Mar Vaquero, entre otras muchísimas autoridades.
El otro vicepresidente, Alejandro Nolasco, no apareció por la plaza del Pilar, aunque Vox estuvo representado, entre otros cargos, por su portavoz en el Parlamento, Santiago Morón, y el consejero de Medio Ambiente, Luis Biendicho.
A muchos les hizo gracia ver a Lola Ranera con Fernando Beltrán, el nombre que más suena para liderar la candidatura del PSOE en Zaragoza en 2027. "Vaya imagen", se oía entre el público más suspicaz.
El calor hizo que, pese al aire acondicionado, pocos se desprendieran de su abanico. Poco les importó a los concejales, que pasadas las 20.00 demostraban tener carrete para rato.
Lo que estaba en las quinielas y no faltó fueron las críticas a la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ). Su vicepresidenta, Teresa Ladrero, tuvo que escuchárselas desde las primeras filas, aunque en la sesión de tarde tuvo que abandonar su puesto nada más escuchar a Lola Ranera por el incendio de Orés, al que tuvo que volver la Unidad Militar de Emergencias (UME).
También estaban cantadas las menciones a Pilar Alegría. "Ha estado, pero se ha ido. Igual que cuando estuvo de portavoz", comentó con sorna Chueca.
La sesión terminó con un 'cliffhanger'. O lo que es lo mismo, con un momento álgido a más no poder. La alcaldesa, que se creía nuevamente sin límite de tiempo, tuvo que cortar precipitadamente al darse cuenta de que no; de que esta vez si jugaba con hora y la había sobrepasado con creces.
Pero antes de decir adiós avanzó que en pocos meses presentará los presupuestos de 2027, año electoral, e instó a Vox a aprobarlos. ¿La respuesta? La sabremos en el próximo capítulo.