Algunas de las escenas que han sufrido los vecinos del edificio.

Algunas de las escenas que han sufrido los vecinos del edificio. E.E Zaragoza

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Los apartamentos turísticos revientan uno de los barrios más tranquilos de Zaragoza: "Lo destrozan todo, es desesperante"

Los vecinos de la calle Cineasta Adolfo Aznar denuncian que, pese a no tener licencia y estar clausurados por el Ayuntamiento, los pisos siguen recibiendo inquilinos "con total normalidad".

Más información: Cierran varios apartamentos turísticos en Zaragoza por no tener licencia: no podrán abrir hasta resolver el papeleo

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La tensión por el auge de los apartamentos y las viviendas de uso turístico (VUT) no es algo nuevo, ni en Zaragoza ni en otras ciudades de España. Tampoco que, desde hace tiempo, viene siendo el gran quebradero de las comunidades de vecinos.

De hecho, esta guerra fría entre visitantes y propietarios se vive en varios bloques residenciales de la ciudad. Concretamente, en el barrio del Actur, donde los vecinos de los números 5 y 17 de la calle Cineasta Adolfo Aznar aseguran llevar sufriendo este tipo de calvario "desde hace tres años".

Fue entonces cuando un grupo inversor, que tiene gran parte de las viviendas de los edificios, cedió 22 inmuebles a Apartamentos 3.000 (empresa de alquiler vacacional para su explotación turística).

Y los vecinos se enteraron de todo este pastel, no porque fueran avisados de la situación, sino "por la afluencia constante de gente que venía a los pisos". Así lo relata Carmen a este diario, una de las residentes afectadas que este mismo jueves hacía las mismas declaraciones en Aquí y Ahora de Aragón TV.

Carmen recuerda aquellos primeros meses, y todos los que vendrían después, como una auténtica "pesadilla".

Tras acumular ya varias malas experiencias de este tipo de inquilinos, asegura que mandaron instancias a todos los organismos. "Nos dirigimos tanto al Gobierno de Aragón como al Ayuntamiento de Zaragoza diciendo que esto no cumple con el reglamento de la ordenación urbana", incide la vecina.

Y, precisamente, el 19 de abril la gerencia de Urbanismo decretó la clausura de todas estas viviendas por carecer del título habilitante correcto. La empresa, según han confirmado desde el vecindario a este diario, ha recurrido la decisión por vía judicial, iniciando un procedimiento contra la administración municipal.

Una diferencia esencial

"La cosa está en que han sido tratados administrativamente como viviendas de uso turístico (VUT), cuando en realidad consideran que funcionan como apartamentos turísticos, una categoría que exige requisitos urbanísticos y técnicos más estrictos", explica Carmen, Entre ellos, destacan la necesidad de insonorización y otras medidas de seguridad y convivencia que, asegura, "no se cumplen".

Esta es una diferencia fundamental porque, aunque se puedan confundir, los apartamentos turísticos son edificios completos que tienen un uso terciario y están gestionados por una empresa. Sin embargo, las VUT son pisos particulares, en su mayoría residenciales, que se alquilan ocasionalmente reconociendo la situación y concluyó que los apartamentos no disponen de licencia municipal para desarrollar esa actividad económica.

Notificación en la puerta de los apartamentos.

Notificación en la puerta de los apartamentos. E.E Zaragoza

Pero, pese a que tras la orden de clausura las puertas de los apartamentos fueron precintadas, los vecinos del bloque denuncian que todavía continúan entrando y saliendo personas "con normalidad".

Según explica Carmen, la Policía Local les comunicó inicialmente que "no podían desalojar a las personas que ya tenían reservas previas al 15 de abril". Sin embargo, semanas después, aseguran que la actividad continúa "igual que siempre".

"Seguimos llamando porque hay movimiento constante y la policía nos dice que ya conoce la situación, pero que no puede hacer nada", lamenta.

Ruidos, fiestas y daños materiales

Las principales quejas de los residentes están relacionadas con los ruidos nocturnos, las fiestas y los actos vandálicos. La vecina asegura haber presentado "más de diez denuncias ante la Local" por música alta y molestias durante "altas horas de la madrugada".

Exactamente, Carmen está "rodeada" por cuatro apartamentos de este tipo. "Tengo dos arriba y dos abajo. Son viviendas grandes donde llegan a alojarse hasta ocho personas. Muchas veces vienen despedidas de soltero o grupos jóvenes que vuelven de fiesta y siguen la celebración dentro de los apartamentos", denuncia.

Los vecinos también aseguran haber sufrido daños en zonas comunes del edificio. Entre los incidentes mencionan "puertas rotas, buzones destrozados y desperfectos" que les obligaron incluso a instalar cámaras de videovigilancia.

Y esta es "una situación desesperante" que, dicen, está afectando "seriamente" a sus vidas diarias y a su salud, con "innumerables" informes médicos que lo avalan.

"Esto nos ha generado mucha ansiedad. Hemos tenido que cambiar a los niños pequeños de habitación para intentar que puedan descansar", cuenta Carmen.

Según relata, las molestias son especialmente frecuentes durante los fines de semana, cuando aumentan las reservas.

Muebles y otros materiales de uno de los apartamentos en un árbol de la zona.

Muebles y otros materiales de uno de los apartamentos en un árbol de la zona. E.E Zaragoza

Y, a todo esto, se suma la falta de interlocución tanto con la propiedad de los inmuebles como con la empresa gestora de los apartamentos. "Cuando llamábamos por los ruidos a la empresa no había nadie que se hiciera responsable del asunto y nos decían directamente que llamáramos a la policía", concluye la afectada.

Tras la actuación municipal, los vecinos reconocen haber recuperado "cierta esperanza", aunque -tras observar que desde que se decretó el cierre "no ha cambiado nada"- estudian ahora si pueden personarse en el procedimiento judicial abierto entre la empresa y el Ayuntamiento.