Recreación durante las Fiestas Goyescas de Zaragoza Ayuntamiento de Zaragoza
Zaragoza se rinde ante el "regreso" de Francisco de Goya: "Esta ciudad cada vez me encanta más"
La capital aragonesa viaja más de 200 años atrás en la quinta edición de sus Fiestas Goyescas con recreaciones y actividades para todos los públicos.
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Zaragoza ha amanecido este sábado con un temblor de otro siglo. Las Fiestas Goyescas han dado su pistoletazo de salida para rendir homenaje al artista aragonés más universal y, con ellas, la ciudad se permite el lujo de mirarse en el espejo de su pasado.
Entre los primeros paseantes, tres figuras han captado la atención de curiosos y vecinos: Francisco de Goya, su inseparable amigo Martín Zapater y María Teresa de Vallabriga. Caminaban con la naturalidad de quien regresa a un lugar conocido, deteniéndose aquí y allá como si reconocieran cada rincón. Eso sí, con alguna petición al Ayuntamiento: “algún arbolico más en medio estaría bien”, decía Martín Zapater en medio de la plaza del Pilar.
El recorrido ha arrancado en uno de los mercadillos que serpentean por el Casco Histórico. Bajo toldos de tonos ocres y granates, los artesanos exhibían grabados, abanicos pintados a mano y pequeñas piezas que evocaban la estética goyesca.
Goya se detenía con frecuencia, observando con una media sonrisa, como si evaluara en silencio aquellas reinterpretaciones de su mundo. Martín Zapater, más animado, intercambiaba comentarios con los vendedores, mientras María Teresa avanzaba con una elegancia contenida, despertando discretas reverencias a su paso.
“Estoy encantado de volver por quinto año. Esta ciudad cada vez me encanta más y el carácter ya no lo tengo tan agrio. Volveré, volveré siempre, siempre que me lo pidáis y más, este año estoy hospedado en un maravilloso palacio de mi querida María Teresa”, decía Francisco de Goya, en referencia al ahora conocido como Patio de la Infanta, entonces como Palacio de Zaporta.
Con ello, Zaragoza homenajea al pintor de Fuendetodos y al legado que dejó en la ciudad en la que pasó su infancia y adolescencia, y en una época donde la ilustración y el imperialismo tuvieron que convivir.
“Francia ha sido un faro, una referencia cultural, pero también es verdad que el amigo Napoleón está dando demasiadas vueltas por Europa. Creemos que es importante reflexionar sobre lo que está pasando en el mundo. Estamos de acuerdo en que tenemos que hacer un mundo mejor, pero sin dejarnos llevar por ese imperialismo”, añadía Zapater, quien sabe si con una ligera referencia al 2026.
Así, Zaragoza se sumerge de lleno en los siglos XVIII y XIX, con el entorno de la plaza del Pilar y el Casco Histórico convertidos como un gran escenario dedicado a la figura y el legado de este artista universal.
Las Fiestas Goyescas volverán a desplegar durante el fin de semana una programación que combina recreación histórica, propuestas artísticas, música, divulgación y actividades participativas dirigidas a todos los públicos.