El Señor de la Humildad luce una nueva túnica de terciopelo azul cobalto.

El Señor de la Humildad luce una nueva túnica de terciopelo azul cobalto. E.E Zaragoza

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Zaragoza se rinde a la emoción de la Humildad y Dulce Nombre en La Magdalena en un Domingo de Ramos ventolero

La Hermandad ha cambiado su recorrido por el centro debido a la fuerte ventisca que ha azotado a la ciudad. 

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La Hermandad de la Humildad y Dulce Nombre ha convertido las calles del barrio de La Magdalena en un escenario de fe, en el que los grandes protagonistas han sido las cuadrillas de costaleros al arrodillarse para poder franquear la estrecha puerta del templo.

Un gesto de esfuerzo y entrega que, más allá de lo físico, simboliza la esencia misma de la Hermandad. El público, conocedor de la importancia del acto, ha respondido con un respetuoso aplauso.

Pero han sido pocos los momentos de euforia. El desfile solemne ha marchado bajo el silencio de los presentes, roto únicamente por el leve crujir de la madera y el inconfundible aroma del incienso, especialmente dulce, que caracteriza a esta cofradía.

Este año ha estado cargado de simbolismo el paso. El Hermano Mayor ha dedicado las dos primeras levantás, en el paso de Misterio, a Carlos González, Diputado Mayor, que se estrenaba en el cargo y en el paso de Palio, a Héctor, joven músico de la Banda de Ejea que falleció el pasado mes de noviembre.

No cabía un alma en el entorno de la iglesia de Santa Mónica. Zaragozanos, visitantes y devotos del Señor de La Humildad y la Virgen del Dulce Nombre aguardaban en silencio expectante el instante que define a esta Corporación: la salida de sus pasos.

El cortejo ha avanzado también bajo el compás del tambor, el bombo y con un sello sonoro único que ha sabido combinar perfectamente la banda musical. Como el año pasado, el paso de Misterio del Señor de la Humildad caminó los sones de la BCT de Nuestra Señora del Redentor La Coma (Paterna), que dejó momentos de enorme carga emotiva.

Marchas como El Amor o Gitano Tu eres de Santa Marina estremecieron al público, mientras que la esperada Recuerdos de un Alma marcó uno de los puntos álgidos al abandonar la calle Doctor Palomar rumbo al centro de la ciudad.

El Señor de la Humildad, además, lucía este año una nueva túnica de terciopelo azul cobalto, color distintivo de la hermandad, confeccionada por el grupo de bordado de la propia Hermandad y Caifás lucía el nuevo trono donado por tres Hermanos de la Corporación.

Por su parte, la Virgen del Dulce Nombre volvió a caminar acompañada por la Banda Municipal de Ejea, fiel a su repertorio más clásico. Sonaron Pasan los Campanilleros, Coronación Macarena o Triana de Esperanza, pero fue especialmente entrañable el momento en que se interpretó La Dulzura de María, composición de Javier Comenge dedicada a la titular mariana. Muchos hermanos no pudieron contener la emoción.

Uno de los instantes más esperados llegó cuando ambos pasos abandonaron su barrio. En la confluencia de Doctor Palomar con el Coso, una lluvia de pétalos -procedentes de miles de claveles lanzados desde los balcones- ha cubierto el aire en una imagen de belleza sobrecogedora que arrancó aplausos y lágrimas a partes iguales.

En esta ocasión, debido al viento fuerte que ha azotado a la ciudad este Domingo de Ramos, el cortejo no ha continuado su discurrir por el casco histórico hasta alcanzar la plaza de la iglesia de San Nicolás, donde suele aguardar la Junta de Gobierno de la Cofradía de La Piedad y el Santo Sepulcro.

Este año, el vendaval ha obligado a la Hermandad a cambiar su habitual recorrido. Tras salir del templo han cruzado Doctor Palomar, cruzando por el Coso hasta llegar a la plaza de la Magdalena, donde más de uno ha sacado la silla para esperar a la cofradía que avanzaba a paso lento y firme.

Ha seguido por Martin Carrillo, Don Juan de Aragón, Plaza Santa Marta, Dormer y Cisne para llegar a la Plaza de la Seo por donde ha cruzado hasta Santa Iglesia Catedral (Estación de Penitencia en el interior de la Santa Iglesia Catedral). Tras esto, se ha retomado el solemne recorrido por Ramón Cuéllar, Cisne, Diego Dormer y la calle Mayor, para llegar de nuevo hasta la Plaza de la Magdalena, Coso, Doctor Palomar y finalizar en el Iglesia de Santa Mónica.