Antonio Sanjuán, alcalde de Mequinenza, y el castillo de Mequinenza.

Antonio Sanjuán, alcalde de Mequinenza, y el castillo de Mequinenza. Ayuntamiento de Mequinenza

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Antonio Sanjuán, el alcalde de un pueblo de 2.200 habitantes que ha comprado un castillo por 1,9 millones: "Es histórico"

El Ayuntamiento de Mequinenza acaba de adquirir este majestuoso castillo por 1,9 millones de euros para repuntar su turismo.

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Coronando la confluencia majestuosa de los ríos Ebro, Segre y Cinca, el Castillo de Mequinenza vuelve a escribir un capítulo en su larga historia de piedra y viento. Esta fortaleza, que ha sido testigo de siglos de conquistas, exilios y silencios, pasa ahora a manos del Ayuntamiento de la localidad, en un gesto que busca reconciliar la memoria del municipio con su símbolo más imponente.

Más que una transacción, la adquisición abre la puerta a una nueva etapa en la que el pasado medieval se convierte en motor cultural y patrimonial del presente. Y es que, de algún modo, los 2.200 habitantes de Mequinenza se convierten ahora en los nuevos señores del castillo.

El Ayuntamiento de Mequinenza acaba de adquirir este majestuoso castillo por 1,9 millones de euros, cerca del 20% del presupuesto municipal. Hasta ahora pertenecía a la Fundación Endesa, pero el alcalde, Antonio Sanjuán, ha dado el paso para formalizar la compra y convertir esta fortaleza histórica en un gran reclamo turístico para la localidad.

“Mequinenza vive un día histórico en el que un sueño largamente compartido por generaciones se hace realidad”, ha apuntado Sanjuán.

El Castillo de Mequinenza, ubicado en la confluencia de los ríos Ebro, Segre y Cinca

El Castillo de Mequinenza, ubicado en la confluencia de los ríos Ebro, Segre y Cinca

El Castillo de Mequinenza, catalogado como Bien de Interés Cultural y con protección histórico-cultural, está situado en lo alto de una colina, a unos 185 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un enclave estratégico y único que ofrece una espectacular panorámica de las confluencias de los ríos Segre, Cinca y Ebro, más conocido como “Aiguabarreig”.

Íberos, romanos, visigodos y musulmanes ocuparon y fortificaron este emplazamiento. En el siglo VIII, el castillo fue una fortaleza árabe, construida por la tribu Bereber de los Miknasa, nombre que llevaría la actual Mequinenza hasta el siglo XII.

Tras varias conquistas, cae en manos de Ramón Berenguer IV, pasando ya definitivamente a manos de los cristianos. Tras varios cambios de propietario, en 1184 se le concede el Castillo y la Villa de Mequinenza al marqués de Aitona, Don Ramón Guillén de Moncada, pasando posteriormente a los duques de Medinaceli.

Durante la Guerra de la Independencia, el castillo soportó tres ataques por parte de las tropas de Napoleón, pero finalmente en 1810 fue conquistado por las tropas del Mariscal Suchet, perteneciendo hasta 1814 al gobierno francés. En febrero de ese mismo año, y sin disparar ni un solo tiro, volvió a manos españolas por mediación de una estrategia de espionaje del general Van Halen.

Durante la Guerra Civil pasa a ser un castillo de observación y, una vez finalizada la guerra, queda en ruinas hasta que la empresa ENHER lo reconstruye como residencia en 1959. La empresa fue absorbida por Endesa a finales del siglo XX y la Fundación Endesa se ha encargado del mantenimiento, conservación y apertura del edificio al público desde 2003.

Ahora, por primera vez en siglos, vuelve a manos de los vecinos. Las negociaciones se han prolongado durante 10 meses, y desde el Ayuntamiento valoran las facilidades puestas desde Endesa.

“El Castillo es parte de nuestra identidad y una oportunidad de futuro que asumimos con el compromiso de cuidarlo, abrirlo y llenarlo de vida, proyectándolo como motor de desarrollo para la localidad”, destaca el alcalde.

El objetivo del Ayuntamiento es poder reabrir por completo el castillo y aumentar la actividad, ya que únicamente eran visitables algunas partes de la fortaleza. Al ser un Bien de Interés Cultural, la Fundación Endesa estaba obligada a abrir al menos un día a la semana, que hacía los martes.

"Está en perfectísimas condiciones, como para abrir mañana mismo, pero es verdad que hay que hacer alguna adecuación por la accesibilidad. Al tratarse de un BIC, hay que hacerlo con toda la delicadeza y cumplir con la normativa de conservación", apunta Sanjuán.

Desde el Ayuntamiento se apuesta por un modelo basado en un turismo de calidad, complementario al sector de la pesca, que ya aporta unos 25.000 visitantes de 85 nacionalidades distintas. En él, se quiere que el Castillo actúe como núcleo dinamizador que impulse la actividad de la hostelería y el comercio local.

A corto plazo se pondrán en marcha medidas como la ampliación de horarios y turnos de visita, principalmente los fines de semana, lo que dará respuesta a la creciente demanda.

A medio y largo plazo se sumarán otras que se aplicarán a través de un Plan Director, en el que se está trabajando y en cuyo desarrollo y puesta en marcha ya han confirmado su participación tanto el Gobierno de Aragón como la Diputación de Zaragoza (DPZ).