Lourdes Gómez, venezolana de 28 años en Zaragoza.

Lourdes Gómez, venezolana de 28 años en Zaragoza.

Zaragoza

Lourdes Gómez (28), de ser perseguida en Venezuela a una vida en España: "He temido por mi vida muchas veces"

Lourdes asegura vivir una situación de "desesperación" por encontrar trabajo.

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Lourdes Gómez llegó hace apenas unos meses a Zaragoza obligada ante el “peligro” que vivía en Venezuela. Perseguida por la política de Nicolás Maduro, expresidente de su país, por trabajar para la oposición, tuvo que huir a España para empezar de cero y sin nada más que unas pocas pertenencias.

“He temido muchas veces por mi vida”, empieza explicando Lourdes sin que le tiemble la voz. Así, cuenta que aunque ella se ha dedicado principalmente al área de las telecomunicaciones, en las elecciones de 2024 de Venezuela, trabajó como ayudante de mesa para el partido de María Corina Machado.

“A partir de ahí empecé a ser perseguida”, relata. Y fue lo que le supuso un antes y un después en su vida, que cambió para siempre. Ante esta situación, Lourdes huyó primero a Colombia, pero su estancia duró poco tiempo: “Allí apoyaban a Maduro y tuve que regresar rápido”, recuerda.

Por ello, si le preguntan sobre el secuestro de Maduro, asegura que tanto para ella como para muchos venezolanos, se trató de una noticia “maravillosa”. Aun así, dice, no es suficiente: “Ahora falta sacar a todos los que trabajan con él, si no, es como si no hubieran hecho nada", relata.

Sin embargo, si hay algo que ha aprendido de todo lo vivido, es que es importante “no contaminarse de la política”. “Tantos años en el mismo gobierno y se creen que pueden hacer y deshacer todo como quieran, tanto los líderes como los títeres de su alrededor".

Por ello, aunque Lourdes sabe cuáles son sus ideales, asegura que todo lo que ha ocurrido a su alrededor, “no se lo desea a nadie”. Y así, de un día a otro, su historia de vida comenzó de nuevo.

Nueva vida

Así, empezó la lucha contra el tiempo, que en algunos momentos pasaba demasiado rápido y, en otros, se hacía eterno. De este modo, su llegada a España era lo único que rondaba por su cabeza. “Había escuchado que desde aquí nos estaban ayudando”, cuenta.

Pero el comienzo de Lourdes no fue nada fácil. Al llegar al país pasó tres días retenida en el aeropuerto. “Me entregué a la policía hasta que me dieron la entrada”, explica. Y, entonces, fue la Fundación Cruz Roja la que le ayudó hasta que encontró su primer trabajo, no sin antes estar en diferentes lugares como Salou.

“Me mandaron a Zaragoza y cuando ya tenía activo mi permiso de trabajo empecé a trabajar en una tienda de ropa”, dice. Sin embargo, tal y como asegura, ha pasado de trabajar 24 horas a ocho horas semanales, lo que no es suficiente para “pagar todos los gastos que tiene”.

Y es que Lourdes vive en un pequeño piso compartido con otras cuatro compañeras, de modo que sus gastos son para pagar el alquiler y “sobrevivir”. Por ello, si hay una palabra que defina su situación actual es “desesperación”. “No es fácil y no estoy tranquila”, lamenta. Por ello, ahora mismo el único sueño que tiene en la mente es “conseguir un trabajo y vivir tranquila”.

A pesar de todo, si Lourdes tiene algo claro, es que aunque la situación en su país cambie, su casa va a ser España. Al final, aunque “es muy duro llegar a un país sola y sin nadie”, ha podido continuar gracias a las personas que ha conocido: “Me han tratado de maravilla”.