Una clase de AcogELE.

Una clase de AcogELE.

Zaragoza

El proyecto universitario de Zaragoza que impulsa la integración: "Los refugiados quieren aprender español"

AcogELE es un voluntariado de enseñanza de Español como Lengua Extranjera (ELE) en colaboración con la ONG YMCA y con la Fundación Cepaim.

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En un aula de Zaragoza, un grupo de estudiantes de Filología enseña castellano a personas que, hace unos meses, huían de conflictos armados.

No es una práctica más del grado: es AcogELE, un proyecto de voluntariado impulsado por la Universidad de Zaragoza en colaboración con YMCA y la Fundación CEPAIM, que ofrece clases de español a refugiados y solicitantes de asilo.

"El nombre es un juego de palabras 'acoger' y ELE, que es Español como Lengua Extranjera", explica Ana Jiménez, una de las impulsoras del programa a El Español de Aragón.

Alumnos refugiados en una clase de AcogELE.

Alumnos refugiados en una clase de AcogELE.

El origen de la iniciativa se remonta a 2022, tras el estallido de la guerra en Ucrania. "Un amigo que trabajaba en una entidad me llamó y me dijo que necesitaban refuerzos para todo el volumen de gente que les venía, para integrarse", recuerda Ana.

Así nació UcraELE, una red de voluntariado formada por estudiantes de Hispánicas que comenzaron a dar apoyo lingüístico a refugiados ucranianos.

Pero la iniciativa no tardó en crecer. A las personas procedentes de Ucrania se sumaron solicitantes de asilo de Afganistán, tras la caída de Kabul en 2021 y la evacuación coordinada por países de la OTAN, así como personas sirias, del Magreb o de países del África subsahariana como Senegal o Mali.

"Se empezó a masificar la protección internacional y vimos que había que acoger a todos los refugiados, no solo a ucranianos", señala. UcraELE evolucionó así hacia un proyecto más amplio: AcogELE.

El programa funciona como un voluntariado para los estudiantes, sin remuneración económica, pero con una importante recompensa formativa. "Desde la perspectiva de los alumnos es un voluntariado, pero lo que se llevan es una experiencia que te enriquece personalmente y también profesionalmente", subraya Ana.

En un contexto de incertidumbre tras la pandemia, el proyecto buscaba también romper el círculo vicioso de la falta de experiencia de los universitarios: "Tienes muy buen currículum, pero no tienes experiencia laboral. Queríamos ayudar a los alumnos y que esa experiencia docente les contara oficialmente".

La apuesta ha dado resultados. Muchos de los antiguos voluntarios trabajan hoy en entidades sociales. "En Fundación CEPAIM casi todos son antiguos miembros de AcogELE. A partir de esta experiencia han encontrado trabajo; las entidades les conocen y saben de qué son capaces", afirma con orgullo.

Más allá del impacto profesional, el proyecto cumple una función social esencial. Las personas que llegan a Zaragoza dentro del programa de protección internacional, necesitan adquirir competencias comunicativas básicas para integrarse.

"Son solicitantes de asilo por razones muy variadas: conflictos políticos, minorías étnicas o religiosas, discriminación sexual…", explica Ana. El español se convierte así en una herramienta de autonomía y de integración.

AcogELE demuestra que la universidad pública puede ser algo más que un espacio académico. Puede ser, también, un puente entre quienes enseñan y quienes necesitan empezar de nuevo. Porque acoger empieza por entender y hacerse entender en una lengua común.