La plataforma 'Zaragoza no se vende' ha mostrado que han aprobado este jueves en el Ayuntamiento de Zaragoza, al considerar que "no van a cambiar la situación de deriva que vive la ciudad".
Como respuesta, han anunciado que. La convocatoria pretende, según explican, denunciar las políticas del "ayuntamiento neoliberal", defender los espacios que aún permanecen y reivindicar "una Zaragoza mejor para las que ya estamos, para las que están viniendo y para las que vendrán".
El colectivo, que agrupa a decenas de organizaciones sociales, vecinales y culturales, denuncia la falta de participación ciudadana en la elaboración de las cuentas públicas y critica que sus propuestas "nunca son tenidas en cuenta".
Desde la coordinadora aseguran que la ciudad atraviesa un proceso de "saqueo, especulación y expolio" que va más allá del contenido concreto de las partidas presupuestarias.
Entre las problemáticas que enumeran se encuentran el cierre o infrautilización de espacios municipales y la censura de actividades culturales y sociales.
También denuncian la protección de grandes cadenas comerciales frente al pequeño comercio, la falta de contratación pública y la progresiva privatización de servicios municipales.
"Vemos demasiadas cosas desde hace demasiado tiempo", han afirmado, recordando que hace un mes ya presentaron un cuaderno recopilatorio con ejemplos de situaciones que, a su juicio, afectan a la salud, el medio ambiente, los servicios públicos, la participación ciudadana y la cultura.
El colectivo rechaza el modelo de ciudad que, según sostienen, basado en eventos puntuales en lugar de políticas sostenidas, con "descapitalización donde debería haber inversión y elitismo donde debería haber solidaridad". En este sentido, reclaman una gestión municipal que se aleje del "marketing empresarial" y una alcaldía centrada "en mejorar la vida cotidiana de la ciudadanía".
Desde la plataforma han expresado "miedo y rabia" ante lo que consideran un recorte de las redes de seguridad y un debilitamiento de los lazos comunitarios. "Nos roban los espacios en los que nos relacionamos mientras venden y regalan la ciudad a quienes ya más tienen", han afirmado, calificando la situación como una suerte de "Robin Hood inverso".