La despoblación y el relevo generacional son dos lacras difíciles de combatir. Retos silenciosos, pero también urgentes de afrontar. Es ahí, cuando entra la figura del emprendedor en los pequeños municipios. Gente que no sólo les mueve la necesidad económica, sino también la necesidad emocional de que sus pueblos y sus costumbres no acaben en el olvido.

El seguir ligado a tu municipio, el poder ayudar a tus vecinos de toda la vida, el hacer que la vida continúe y el tener un compromiso compartido, son los sentimientos que, en muchas ocasiones, mueven a las pequeñas y medianas empresas, autónomos y comercios familiares. Son ellos lo que día a día, hacen más grande y competitiva nuestra economía, levantando la persiana a pesar de las dificultades. Son los que luchan porque la vida social siga en nuestros pueblos.

Y es por ello, que desde las instituciones, y sobre todo, desde las administraciones más cercanas como es el caso de los ayuntamientos, surge la necesidad de colaborar y apoyar. En esa “necesidad” de colaboración hacia los que más lo necesitan, nace la “Red Aragón es pyme” del Gobierno de Aragón. Una red que ofrece modelos normativos, asesoramiento técnico, beneficios fiscales, formación…pero sobre todo, apoyo y acompañamiento.

El Ayuntamiento es la institución más cercana, quien conoce y sabe mostrar al mundo las virtudes y encantos de su municipio y sus gentes, pero quien también tiende una mano en el caso de necesidad. El ayuntamiento es clave para que emprender en el mundo rural no se convierta en una carrera de obstáculos.

El relevo generacional y el asentamiento de población son algunos de los obstáculos a los que se tienen que enfrentar los negocios locales que quieren no solo sobrevivir, sino vivir y crecer en su municipio. Más del 60% de los comercios que se asientan en municipios de menos de 500 habitantes no tienen quien los continúe. No sólo es un problema económico sino también de identidad del propio pueblo.

Muchos de ellos, y al cerrar la persiana, hacen perder parte de la identidad del municipio. Por ello, y desde la FAMCP nos comprometemos a identificar estos casos, y a trabajar mano a mano con los ayuntamientos, porque al final, son lo que mejor conocen a sus vecinos y sus necesidades. A través de la red “Aragón es pyme” compartiremos recursos, accederemos a ayudar, y tejeremos juntos un tejido productivo más fuerte y resistente.

Pero para conseguir todo esto, es preciso que las entidades locales crean en este proyecto innovador, cercano y oportuno para el desarrollo de nuestro territorio. El emprendedor y el sector público deben ir de la mano, para que la red sea sólida, útil y ambiciosa.

Por último, y aprovechando la cobertura, me gustaría agradecer al Gobierno de Aragón la puesta en marcha de este proyecto, que ayuda y acompaña a las pequeñas y medianas empresas, autónomos y comercios familiares en el difícil reto de “dar vida” a sus municipios. Y de manera más especial, agradecer a la vicepresidenta del Ejecutivo, Mar Vaquero, y a la directora general de pymes y autónomos, Ana Sanz, por haber contando con la FAMCP desde el primer minuto. Juntos tenemos un bonito cometido, que ya es una realidad. Un compromiso compartido para hacer que el medio rural aragonés sea el mejor para emprender.