Ramastué, en Castejón de Sos

Ramastué, en Castejón de Sos

Huesca

El pueblo de 15 habitantes que tendrá más camas turísticas que vecinos: "No tenemos olas ni mar, pero sí paz y naturaleza"

La pedanía de Ramastué, en Castejón de Sos, albergará seis cabañas vacacionales con capacidad para 24 personas.

Más información: El pueblo de 15 habitantes que tendrá casi tantos alojamientos turísticos como vecinos: "Muchos días no hay nadie"

Zaragoza
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En el corazón del Pirineo oscense, donde el silencio pesa tanto como la nieve en invierno, Ramastué se resiste a desaparecer. Esta pequeña pedanía de apenas 15 vecinos ha trazado un plan tan ambicioso como entrañable: abrir sus puertas al mundo y erigirse como un atractivo turístico singular en mitad de la naturaleza.

Para ello, la localidad va a contar con un nuevo gancho con el que atraer a los amantes de la montaña. Se trata de seis cabañas vacacionales que se instalarán en plena montaña con una capacidad máxima de 24 personas.

Las cabañas son prefabricadas, revestidas de madera, lo que permite su instalación sin necesidad de grandes movimientos de tierra pudiendo colocarse mediante grúa desde los límites de la parcela.

Su superficie en planta rectangular es de 30,70 metros cuadrados, siendo su altura máxima de 3,40 metros. Cada cabaña cuenta con un salón-comedor-cocina, una habitación y baño completo.

Las cabañas se instalarán en zapatas aisladas de hormigón armado sobre la que se ubicarán unas pilonas que soportarán cada edificio, quedando este elevado sobre el suelo.

Además, se añadirá una sala polivalente, con las mismas características que las seis cabañas vacacionales variando únicamente su superficie en planta que será de 65,00 metros cuadrados.

Contará con dos zonas de aparcamiento, conectadas por un vial de madera elevado sobre el prado y sustentado sobre pilonas (y sus correspondientes zapatas, unas 28 en total), de manera muy similar a las cabañas.

Estas cabañas se añaden a otro proyecto con el que Ramastué quiere revitalizar la zona. Esta pedanía albergará una docena de nuevos alojamientos turísticos en forma de domos, que son cúpulas mayoritariamente circulares que ofrecen una perspectiva diferente del cielo y la tierra, especialmente durante la noche.

Lejos de las aglomeraciones

Así, entre la piedra centenaria de sus casas y la brisa que baja de las montañas, Ramastué sueña con transformarse en un refugio para quienes buscan lo que el tiempo olvidó: la calma.

“No podemos vender olas, playa y mar, porque no lo tenemos, pero sí otras características como el medio ambiente, paisaje, naturaleza, tranquilidad y bienestar. Son las tendencias que tiene un perfil de turismo que no está en todos los sitios, y por eso apuestan por este formato”, destaca José Manuel Abad, alcalde de Castejón de Sos, localidad a la que pertenece Ramastué.

Desde esta zona del valle de Benasque, a unos 20 minutos de la estación de esquí de Cerler, se espera que estos dos atractivos sean el revulsivo a un núcleo que, dicen, “tiene muchas posibilidades”, aunque sin la afluencia masiva de público.

“Buscamos que sea algo sostenible y controlable, no aglomeraciones desmesuradas, porque no tendría ningún sentido. Queremos que todos se sientan a gusto, por tener medio ambiente, naturaleza, tranquilidad, paz y todo lo que se huye de las grandes capitales”, incide Abad.

Visto bueno del Inaga

Conocido el proyecto, el Inaga ha decidido no someter el proyecto al procedimiento de evaluación de impacto ambiental por los “reducidos efectos” sobre la vegetación natural o la “escasa utilización de recursos naturales”.

No obstante, el promotor deberá minimizar la contaminación lumínica en la zona, así como evitar posibles vertidos e integrar todos los elementos del proyecto en el paisaje.

Desde el Ayuntamiento de la localidad no fijan plazos para tener instaladas estas cabañas, promovidas por un empresario, conscientes de que les faltan trámites administrativos por cumplir.