Rescates en montaña

Rescates en montaña Guillermo Gil

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Guillermo, enfermero de rescate en alta montaña: "Las intervenciones más complicadas generan mucha adrenalina"

La meteorología, la luz disponible, el uso del helicóptero y la coincidencia de varios avisos pueden complicar un rescate.

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Zaragoza
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Ir de excursión a la montaña es un plan muy habitual entre los amantes del senderismo, pero muchas veces no se aprecia el riesgo al que se puede llegar si se transita por rutas que son más complejas de lo que parecen.

Una mala planificación, las condiciones meteorológicas o las propias características del terreno pueden convertir una jornada de montaña en una situación de emergencia.

Según un estudio realizado por los profesionales de enfermería de la Unidad de Rescate en Montaña (URM) del 061 Aragón, 439 pacientes han sido atendidos por enfermería durante 458 días de actividad.

Estos datos reflejan que circular por rutas no señalizadas o afrontar recorridos de mayor dificultad puede provocar riesgos y hacer necesario un rescate. En situaciones extremas, las consecuencias pueden llegar incluso a ser mortales.

En Aragón, los rescates y la atención sanitaria en la montaña funcionan gracias al trabajo conjunto de varias instituciones.

"Se hace bajo un convenio de colaboración institucional que fue creado en 2006 y se ha ido actualizando a lo largo del tiempo", explica Guillermo Gil, coordinador de Enfermería de la Unidad de Rescate en Montaña (URM) del 061 Aragón.

Además, él mismo detalle que "en este sistema colaboran el servicio de emergencias 112 SOS Aragón, la Guardia Civil y la Unidad de Rescate en Montaña (URM) del 061".

El Pirineo oscense concentra el mayor volumen de rescates: "Un 15% de los rescates se producen en la Sierra de Guara, una zona referente para la práctica del barranquismo y la escalada. También se realizan pequeñas asistencias en la Sierra del Moncayo, en la provincia de Zaragoza, y en las sierras montañosas de Teruel", explica Gil.

Factores determinantes

Durante un rescate existen diversos condicionantes que pueden dificultar la intervención. Entre ellos se encuentran la meteorología, las horas de luz, la dependencia del helicóptero, la existencia de otros rescates simultáneos y la limitación de recursos materiales y humanos.

"En esa zona de rescate vamos a tener siempre trabajando en montaña una serie de condicionantes que puede ser la meteorología, ya que puede que tengamos frío, lluvia, viento o calor, calor intenso, o que tengamos varios rescates a la vez y tengamos que valorar, triar, decidir a qué rescate va en primer lugar y cuánta gente puede atenderlo, ya que el helicóptero limita el número de personas", señala Guillermo.

La asistencia sanitaria también está condicionada por las características del terreno y por los recursos disponibles.

Por ello, una de las prioridades durante la intervención es identificar las lesiones o patologías críticas y evacuar al paciente con seguridad hacia una zona de socorro.

"La mayoría de los pacientes atendidos son traumáticos, alrededor del 80%, mientras que el 20% restante presenta patologías médicas o ambientales, destacando en verano los casos de fatiga, deshidratación y agotamiento por calor", relata Gil.

La comunicación es otro de los problemas que pueden estar presentes durante una intervención en montaña: "Debido a las dificultades de comunicación en la zona de rescate, los enfermeros podemos iniciar la analgesia siguiendo protocolos específicos de actuación, previamente establecidos y avalados por el Servicio de Salud" subraya el enfermero.

En este sentido añade que "una vez en una zona segura, informamos al médico regulador del 061 sobre el estado del paciente".

Sistema de actuación

La sistemática de trabajo comienza en la propia zona de rescate, que es la parte más compleja de la intervención. El objetivo es evacuar al paciente con las mayores garantías de calidad asistencial hasta una zona de socorro, donde los equipos pueden disponer de más medios.

"Nosotros actuamos en esa zona de rescate, que es una zona más compleja, y tratamos de evacuar a los pacientes siempre con esas mejores garantías de calidad asistencial a esa otra zona de socorro, donde ahí ya vamos a poder ser apoyados por medios avanzados y, en esa zona ya controlada y segura, es donde se hace una asistencia más completa", señala Guillermo Gil.

El componente de riesgo y la rapidez con la que se desarrollan algunas maniobras hacen que estas intervenciones sean especialmente intensas: "Las intervenciones más complicadas generan mucha adrenalina, especialmente las maniobras de heligruaje y las operaciones de acceso y evacuación".

Una vez finalizada la intervención en la zona de rescate, el protocolo establece que el paciente debe ser trasladado lo antes posible a una zona de socorro: "Después del rescate, se intenta trasladar al paciente lo antes posible a la zona de socorro, un lugar más seguro y controlado donde pueden incorporarse recursos sanitarios avanzados, como ambulancias de soporte vital o helicópteros medicalizados del 112".

El periodo estival concentra buena parte de la actividad en las zonas de montaña y, según Gil, este verano ha sido especialmente intenso para los equipos de rescate: "Este verano en Aragón ha sido de alta intensidad, ha habido muchos rescates, un número elevado de personas fallecidas".

Formación específica

La labor de los profesionales de la Unidad de Rescate en Montaña del 061 requiere una formación específica en medicina de montaña y rescate.

"Para poder ejercer tenemos que formarnos y se puede hacer por vía universitaria realizando un máster específico o en entidades privadas que impartan cursos especializados en medicina de montaña", explica Gil.

Además de esta formación especializada, los profesionales tienen que superar un proceso de acreditación de competencias que se desarrolla en la Escuela de Especialistas de la Guardia Civil ubicada en Candanchú. En este proceso se realizan pruebas psicotécnicas y una evaluación personal.