Carlota Sánchez y su novio, Luis Carlos Rivera.

Carlota Sánchez y su novio, Luis Carlos Rivera. E. E.

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Carlota y su novio Luis se enfrentarán a hasta 25 años de cárcel por el crimen de Tauste: les juzgará un jurado popular

Aunque en estos momentos se les acusa de homicidio, la propia juez no descarta que el crimen termine calificándose como asesinato.

Más información: Carlota, la acusada de asesinar a sus padres en Tauste, estaba embarazada y su novio, también detenido, tenía una amante.

Zaragoza
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Carlota Sánchez y su novio, el colombiano Luis Carlos Rivera, se enfrentarán a hasta 25 años de prisión por el asesinato de los padres de ella, el exsecretario general de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA) Javier Sánchez y su mujer, Esther Latorre, en Tauste (Zaragoza).

Los dos fueron enviados este jueves a la cárcel de Zuera, también en la provincia de Zaragoza, y serán juzgados por un jurado popular.

La juez de Ejea de los Caballeros les imputa un delito de homicidio, un cargo que podría elevarse hasta la categoría de homicidio agravado, que incluye penas aún mayores.

El Código Penal fija condenas de 10 a 15 años para los homicidios, pero en caso de asesinato, la pena va de 15 a 25. Eso por cada víctima, y aquí son dos los fallecidos.

Para que un crimen sea calificado como tal han de concurrir ciertas circunstancias: que haya alevosía, que se persiga una recompensa, que exista ensañamiento o que se busque facilitar la comisión de otro delito o evitar que se descubra otro.

Además, la normativa vigente dice que cuando en un asesinato concurran más de una de estas circunstancias "se impondrá la pena en su mitad superior".

Este podría ser el caso, ya que el matrimonio apareció con evidentes signos de violencia. Él, en el dormitorio principal con heridas de arma blanca en el tórax, y ella, en el descansillo con varios cortes en el cuello.

Ha de tenerse en cuenta que, además de haber tenido un problema con las drogas y un trastorno alimentario, la acusada padecía esquizofrenia, circunstancia que podría acabar considerándose un atenuante.

De hecho, podría ser una eximente completa si se demuestra que el asesinato fue fruto de un brote psicótico grave con delirios o alucinaciones intensas que hubieran anulado por completo su capacidad de distinguir el bien del mal o controlar su conducta.

Por lo que ha trascendido hasta ahora, la magistrada de Ejea de los Caballeros no entra en si uno tuvo más responsabilidad que otro.

A ella se le vio horas después con heridas en los brazos y la cara que podrían indicar un forcejeo la noche de autos. Las vio el familiar que fue a avisarle de la muerte de sus padres, y puso la pista definitiva a la investigación.

Su fría reacción llamó poderosamente la atención aquellas horas decisivas. También las mentiras que, según informó el programa 'Vamos a ver' de Telecinco, trató de colar a sus familiares cuando vieron que ni Javier ni Esther fueron a la comida prevista para ese fin de semana.

Que la puerta del domicilio no estuviera forzada hizo que, descartada la violencia machista, todos los indicios empezasen a apuntar a una única dirección. Y el hecho de que no fuera al velatorio de sus padres terminó haciendo saltar todas las alarmas.

Lo que muchos todavía no se explican es que Luis y ella pudieran acabar con Javier, de grandes proporciones y recordado por sus 'abrazos de oso'.

Los próximos pasos

En la escena, que ha sido revisada minuciosamente durante varios días por los responsables de Criminalística, se habría encontrado abundante sangre.

Por el momento, Carlota y Luis Carlos se enfrentarán a un delito de homicidio, pero la propia jueza no descarta que puedan terminar respondiendo por asesinato.

En su poder obran ya las diligencias de la Guardia Civil, pesquisas que, de ser necesario, se completarán con nuevas pruebas y análisis para ir cerrando todos los flecos de la investigación.

Lo que es seguro es que ambos serán juzgados por un jurado popular, fórmula que fija el propio Código Penal para todos los homicidios a excepción del imprudente, recogido en el artículo 142.

Ninguno ha colaborado

Hasta este jueves, ninguno de los dos ha colaborado con la Justicia. Ambos se acogieron a su derecho a no declarar, por lo que ni siquiera han confesado el crimen.

En las últimas horas se han conocido detalles especialmente escabrosos. Ella está y estaba embarazada en el momento de acabar con la vida de sus padres y él quiso recurrir a una amante como coartada la noche de autos.

Le pidió que si alguien llamaba dijera que había estado con él, una mentira que la habría convertido en su encubridora.

Carlota y Luis, defendidos ahora por los abogados Patricia Muñoz y Sergio Piracés, fueron a la localidad en bus con dos mochilas y regresaron a Zaragoza con una sola y con otra ropa.

El alcalde de la localidad, Miguel Ángel Francés, confirma que la Policía Local ha estado colaborando estrechamente con la Guardia Civil para revisar las cámaras de seguridad, claves para situar a ambos en Tauste la noche del doble crimen.

Las primeras horas de la madrugada serían clave, ya que Javier tuvo actividad en Facebook en torno a la una y se conectó a Whatsapp pasadas las 2.00.

Aunque en la calle donde vivían los padres, situada prácticamente a las afueras, no había ninguna, los aparatos colocados en distintos puntos del término municipal han permitido resolver una de las grandes dudas del caso.

De hecho, se les captó antes de las 5.00 camino a Gallur para coger el tren, por lo que la tragedia tuvo que suceder necesariamente entre esa última conexión al móvil y su 'vuelta a casa'.

Un mal momento

Carlota y Luis estaban pasando por un mal momento. Él llegó a Zaragoza hace alrededor de dos años dejando una vida atrás en Colombia como suboficial de la Marina.

Usó la regularización de Pedro Sánchez pese a tener antecedentes para dar un buen futuro a su hija y acabar con su situación de precariedad, pero pocos meses después de empezar su noviazgo con Carlota, su vida dio un giro de 180 grados.

El embarazo de la ahora detenida se habría convertido en un punto de fricción y discusiones con su familia. Tanto que los investigadores estarían considerándolo como el móvil principal.

El deterioro de la relación con sus padres era 'vox populi' para quienes les conocían. De hecho, habían sido vistos discutiendo acaloradamente en un céntrico restaurante de Tauste situado a pocos metros del Ayuntamiento.

Aunque Carlota se crio en esta localidad de apenas 7.000 habitantes, en los últimos tiempos se la veía poco, de ahí que muchos ni siquiera conocieran a su actual pareja.

Lo que sí sabían muchos vecinos es que había tenido problemas con una anterior relación, con episodios de malos tratos que algunos recordaban en el homenaje que se hizo a sus padres a principios de semana en el municipio, que ya ha salido de los tres días de luto oficial.

Ese pasado hace que muchos piensen que, en esas discusiones, sus padres trataban de protegerla y reconducirla. "No salimos del shock. Vamos de uno a otro", reconocía ayer uno de los vecinos, deseoso de que la verdad se conozca cuanto antes y se haga justicia a Javier y Esther.