Muchos han sacado estos días el paraguas, pero solo para protegerse del calor.
La falta de precipitaciones seca Aragón: solo ha llovido 4 días desde mayo en Zaragoza y el panorama empieza a preocupar
En Huesca capital han sido dos días, con unos insuficientes 4,8 litros por metro cuadrado, y en Teruel, cuatro con un acumulado de apenas 14,8 l/m2.
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Los chaparrones de las últimas horas han sido solo un espejismo. Zaragoza, Huesca y Teruel empiezan a acusar la falta de precipitaciones en un verano seco como pocos en el que apenas ha caído una gota.
Muchos no se han despegado estos días del paraguas, pero no para no mojarse sino para protegerse del sol, una imagen hasta ahora poco habitual que amenaza con convertirse en 'tendencia' de cara a los próximos años.
En Huesca capital solo ha llovido dos días desde mayo, mientras que en Zaragoza han sido cuatro y en Teruel, siete.
Así lo confirman los datos de los principales observatorios de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
La estadística no puede ser más desalentadora. Mayo terminó en Zaragoza sin ningún día de lluvia, según los registros de la estación del aeropuerto.
Junio no fue mucho mejor, con tres, y en lo que va de julio solo ha habido precipitaciones significativas un único día.
En estas cuatro jornadas de lluvia a lo largo de las últimas 85 solo han caído 14,8 litros por metro cuadrado, unas cifras que llaman verdaderamente la atención.
Peores aún son los registros del aeropuerto de Huesca, con 4,8, mientras que Teruel se quedó en unos también insuficientes 17,6.
Todo esto ha hecho que las tres olas de calor de estos primeros meses del verano se hayan hecho especialmente cuesta arriba. Ni siquiera el descenso extraordinario de temperaturas vivido este sábado va a ser suficiente, ya que, de cara al jueves, el termómetro amenaza con superar de nuevo a los 40 grados.
El problema es que, al menos en el corto plazo, no se prevé que la falta de lluvias se vaya a solucionar.
Julio va camino de convertirse en el mes más seco de este 2026, con cero litros en Huesca hasta este viernes, 2,8 en Teruel y 0,2 en la ciudad de Zaragoza.
Este ha sido uno de los factores que más ha complicado la extinción de los incendios. Sin precipitaciones para ayudar a los efectivos, las altas temperaturas han convertido la vegetación en combustible y el fuerte viento ha hecho el resto.
El propio delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología en Aragón, Arcadio Blasco, reconoce que las cifras están por debajo de lo normal y que los días de lluvias están siendo "escasos" incluso para los meses de verano.
Junio se 'bautizó oficialmente' como un mes muy seco, y este séptimo mes del año parece seguir el mismo camino. "Salvo alguna tormenta no ha habido nada en todo Aragón", admite.
Pese a lo que dicen las estadísticas, mayo, con un litro en Huesca, 13,8 en Teruel y cero en Zaragoza, no fue mucho mejor. Muchos municipios 'salvaron los muebles' por las precipitaciones de la primera quincena, pero ya en la segunda se vio un cambio del que el territorio todavía no se ha recuperado.
Fue entonces cuando comenzaron las dificultades.
Blasco recuerda que en Aragón suele llover poco y en verano, menos. Aun así, el escenario actual "no es muy bueno".
Que ahora pueda llover "un día o dos a lo sumo" no es solución. Así lo empiezan a reflejar, también, los índices de sequía de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).
Los embalses todavía acumulan más de 5.300 hectómetros cúbicos. Están al 70% de su capacidad, pero ya no presentan las esperanzadoras cifras de hace unos meses.
El volumen actual está, de hecho, 13 puntos por debajo del registro de hace un mes y 5,8 en comparación con los datos de 2025.
La propia Confederación confirma que en junio, último mes del que se tienen datos, las precipitaciones fueron escasas y las temperaturas, muy altas, lo que contribuyó a que varias unidades territoriales entrasen en sequía y otras se encuentren ya cerca de hacerlo.
En estos momentos está ya en sequía un 11% del territorio que abarca la demarcación del Ebro. Concretamente, las unidades territoriales de Tirón y Najerilla, Guadalope, Matarraña y Ciurana.
Aunque según los índices de escasez no hay unidades en alerta o emergencia, en algunos casos, los valores han pegado "una fuerte bajada".
"Si persisten la ausencia de precipitaciones y las altas temperaturas que elevan las necesidades de los cultivos, la situación irá deteriorándose", avisaban desde la CHE en su último boletín.
Es más. Aunque la campaña de riego se inició con unas "excelentes reservas embalsadas", no se descartan dificultades para el tramo final en algunas zonas si el problema persiste.