Antonio Matinero en Zaragoza.

Antonio Matinero en Zaragoza. E.E

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Antonio, líder de los jubilados de España: trabajó durante 45 años, pero se prejubiló y le redujeron su pensión un 15%

El Congreso ha tumbado la propuesta legal para que los trabajadores con 40 años cotizados se pudieran prejubilar sin reducción de la pensión.

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Zaragoza
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Están esperando a que nos muramos. Muerto el perro, se acabó la rabia”. Así de tajante se muestra Antonio Matinero, jubilado y en pie de guerra para acabar con lo que considera una penalización “injusta” de las pensiones.

Antonio tiene 71 años (cumplirá 72 en septiembre) y no se cansa de luchar por lo que cree que son sus derechos y los de toda una generación.

“Empecé a trabajar a los 14 años en el campo con mi padre. A los 15 me fui a la ciudad y estuve trabajando durante más de 30 años en un despacho de arquitectos. En el final de mi vida laboral fui enlazando contratos, pero no tuve más remedio que acogerme a la jubilación anticipada”, explica Matinero a EL ESPAÑOL DE ARAGÓN.

En total ha cotizado 45 años, pero como se jubiló dos años y medio antes de la edad ordinaria sufre una reducción del 15% en su pensión de por vida.

Matinero es de El Grado, un pequeño pueblo de Huesca. Sus padres no pudieron darle estudios y por ello empezó a trabajar siendo apenas un adolescente. Como el campo no le gustaba, decidió marcharse a la ciudad.

“Mi profesión durante 38 años fue delineante proyectista. Lo fui hasta 2009, cuando pasé a estar en el paro”, recuerda.

“Al principio, en el estudio de arquitectura mi cometido era sacar fotocopias de planos, atender el teléfono y poco más. Como tenía tiempo y me gustaba la delineación, me acercaba a la zona donde trabajaban los delineantes e iba aprendiendo”, explica.

"Al quedarme en paro tuve que volver al pueblo, donde la vida es más barata"

Con el tiempo compaginó jornadas laborales de diez horas diarias, de lunes a sábado, con clases nocturnas para obtener el título de Formación Profesional.

“Así fui progresando hasta que en 2008 era responsable de proyectos en el estudio de arquitectura. La pena fue la crisis inmobiliaria, que me dejó en el paro”, lamenta.

La crisis económica coincidió además con el final de la Expo de Zaragoza y el sector de la construcción quedó prácticamente paralizado.

Envió currículums a empresas de Madrid, Barcelona, País Vasco y Valencia, pero no encontró una salida laboral estable. “Todos los proyectos iban muy mal”, resume.

Antonio Matinero en Zaragoza.

Antonio Matinero en Zaragoza.

Decidió entonces volver a su pueblo, donde “la vida es mucho más barata”. Allí contaba además con el apoyo de su familia y podía ayudar a su hermano en las tareas del campo. “Por lo menos tenía para vivir”, recuerda.

“Fui teniendo suerte porque conseguí varios contratos en el pueblo, aunque me tocó hacer de todo”. A Antonio no se le caen los anillos.

Fue peón forestal, albañil, pintor, durante cuatro años se encargó del mantenimiento de las piscinas municipales en verano e incluso llegó a trabajar como responsable de obras en una macrogranja de más de 3.000 cerdas.

Sin embargo, con 62 años y apenas prestación por desempleo, cuando terminó su último contrato se vio obligado a acogerse a la jubilación anticipada involuntaria. “O me jubilaba o me moría de hambre”, sentencia.

Casado y con dos hijos, reconoce que tuvo “la suerte” de que ambos ya estaban independizados cuando llegó ese momento.

Jubilarse antes de la edad ordinaria supone una penalización permanente sobre la pensión. En su caso, del 15%.

ASJUBI40

Actualmente es presidente de ASJUBI40, una asociación que defiende la eliminación de los coeficientes reductores para quienes han cotizado durante muchos años.

Matinero califica el sistema como una “discriminación” y reclama un trato más justo para los trabajadores que comenzaron a trabajar muy jóvenes y que, por circunstancias ajenas a su voluntad, tuvieron que jubilarse antes de tiempo.

Antonio Matinero (a la izda) junto a otros pensionistas en Bruselas.

Antonio Matinero (a la izda) junto a otros pensionistas en Bruselas. Cedida.

Su caso no es aislado, ni siquiera de los más duros. Algunos afectados llegan a perder hasta un 24% de su pensión. Desde la asociación luchan por recuperar "el dinero que les pertenece".

Más de 870.000 pensionistas se encuentran actualmente en esta situación, según los datos facilitados por el propio colectivo.

Desde ASJUBI40 llevan una década reuniéndose con representantes políticos y viajando incluso a Bruselas para exigir una ley que corrija lo que consideran una injusticia.

Sin embargo, denuncian un bloqueo político constante, promesas incumplidas y una sensación creciente de desánimo.

Una reunión de jubilados afectados en Zaragoza.

Una reunión de jubilados afectados en Zaragoza.

La semana pasada sufrieron un duro revés.

PSOE y Partido Popular sumaron sus votos para tumbar una enmienda, presentada por Podemos dentro de la ley de mutualidades, que buscaba eliminar las penalizaciones para quienes han cotizado más de 40 años.

ASJUBI40 acusa al Gobierno de reconocer la existencia del problema, pero de aplazar constantemente su solución remitiéndola al Pacto de Toledo sin adoptar medidas concretas.

Para corregir la situación, la Administración estima que serían necesarios unos 3.300 millones de euros, una cifra que el colectivo considera sobredimensionada.

"Los jubilados no queremos ese dinero para hacer hucha, serviría para ayudar a los hijos"

“Nuestros cálculos son más ajustados y creemos que harían falta alrededor de 2.000 millones”, sostiene Matinero. Además, cuestiona la metodología utilizada por el Gobierno.

“El dato que nos pasan es un dato en bruto. De ese dinero se descuentan los impuestos correspondientes y una parte importante vuelve directamente a la Administración a través del IRPF”, explica.

Matinero defiende que el coste real sería menor y que el dinero tendría un retorno económico.

“Los jubilados no queremos ese dinero para hacer hucha ni guardarlo en el banco. Muchos viven con pensiones de 900 euros. En un pueblo se puede subsistir, pero en una ciudad y pagando alquiler es muy difícil llegar a final de mes”, afirma.

“Ese dinero serviría para mejorar la calidad de vida, ayudar a hijos y nietos y generar consumo. Al final vuelve a la economía en forma de actividad e impuestos indirectos”, añade.

Ahora la lucha es también una carrera contra reloj.

Matinero teme que unas futuras elecciones paralicen cualquier avance.

Recuerda que durante el Gobierno de Mariano Rajoy ya se presentó una proposición de ley sobre esta cuestión. “Ni siquiera fue admitida a trámite”, asegura.

Sobre la iniciativa registrada durante el actual Gobierno socialista, reconoce que el escenario ha sido diferente, aunque insuficiente. “Al menos fue admitida por la Mesa del Congreso. Está ahí, pero sigue sin debatirse ni desarrollarse”, critica.

A pesar de todo, mantiene el optimismo. “Si seguimos después de diez años es porque todavía tenemos esperanza”, afirma.

Confía en que los compromisos que escuchan en privado terminen traduciéndose en medidas concretas dentro del Congreso. Mientras tanto, la lucha continúa y la asociación ya prepara nuevas movilizaciones.