Francisco Gan Pampols, en una entrevista para EL ESPAÑOL E. E.
Gan Pampols: "El 'no a la guerra' es compartido por la inmensa mayoría, pero no puede hacerse de eso una bandera"
"La OTAN no está para resolver el problema del Estrecho de Ormuz o el Golfo de Omán"
"España no tiene reservas estratégicas de armamento para un conflicto largo"
"El Gobierno de España no estuvo a la altura tras la dana porque estaba en una competición"
Más información: Las consecuencias de la Guerra en Irán, un mes después: "El gasoil ha subido un 25%, pero no me pagan un 25% más"
La incertidumbre domina el tablero internacional. La guerra en Irán prolonga un conflicto que vuelve a tensar el equilibrio global, mientras Estados Unidos atraviesa una crisis de identidad y Europa mira hacia dentro, sin una voz común.
En ese panorama cambiante, el exmilitar y exvicepresidente para la Reconstrucción de la Comunitat Valenciana, Francisco Gan Pampols (Figueras, 1958), aporta una mirada serena, técnica y crítica sobre un mundo que define en “deconstrucción”.
Con décadas de experiencia en el ámbito de la defensa y la inteligencia, Gan Pampols atiende a EL ESPAÑOL DE ARAGÓN antes de participar en un almuerzo del Club Líder de la Cámara de Comercio de Zaragoza.
En esta charla, analiza las nuevas dinámicas geopolíticas, el papel de Europa ante Washington y Pekín, y los riesgos de una escalada militar global, así como el papel que ha encabezado el Gobierno de España.
P.- Parece que la Guerra en Irán se está alargando más, incluso de lo que Donald Trump podía pensar. ¿Ve un final cercano?
Yo creo que lo que predomina ahora mismo es la incertidumbre. Se puede hacer una aproximación temporal si se tienen claros los objetivos que se persiguen. Cuando los objetivos que se persiguen van mudando, o se pasa de uno a otro, varía el horizonte temporal.
Francisco Gan Pampols, en una entrevista para EL ESPAÑOL E. E.
Si se trataba de derrocar al régimen, no se ha derrocado. Si se habla de degradar su capacidad militar e industrial, se ha logrado razonablemente. Se habla de la apertura del Estrecho de Ormuz, pero está regulado por Irán. Depende de exactamente qué es lo que se proponen y qué grado de fuerza se va a ejercer para conseguirlo.
P.- ¿Pero ellos tienen claro lo que se proponen?
Yo oigo cada vez una cosa distinta. Lo último que he oído era apropiarse del petróleo y del uranio. No sé exactamente si forma parte de una estrategia de desinformación o de desconcierto para luego tener más bazas en la negociación. Yo creo que nadie se atreve ahora mismo a aventurar de qué va esto.
"Para que hubiera un nuevo orden mundial tendría que haber una propuesta de nuevo orden mundial, que yo no la veo"
P.- ¿Diría que estamos ante un nuevo orden mundial en construcción o más bien ante una crisis del actual sistema internacional?
Más que en construcción, en deconstrucción. Para que hubiera un nuevo orden mundial tendría que haber una propuesta de nuevo orden mundial, que yo no la veo. Lo que hay ahora mismo es un cuestionamiento de elementos básicos de consenso, como eran las relaciones internacionales basadas en el derecho, las relaciones entre países reguladas por normas, o el respeto a la integridad territorial.
Son cosas que se han cuestionado abiertamente, invocándose de unos principios que no son de derecho internacional, que pueden tener más o menos justificación dependiendo de quién los esgrima.
P.- ¿Parece que las reglas que antes valían ya no lo hacen tanto?
Hemos descubierto que las reglas han quedado en desuso, porque se interpretan desde el punto de vista de la fuerza, no desde el concierto.
Francisco Gan Pampols, en una entrevista para EL ESPAÑOL E. E.
P.- En los últimos meses hemos visto un repunte de las tensiones internacionales. ¿Cuál de estos escenarios considera más preocupante en términos de riesgo de escalada?
Hay que considerarlo globalmente. Nada de lo que ocurre ahora mismo en el mundo le es ajeno al resto de países. Lo que ocurre en Ucrania produjo una distorsión importantísima en Europa desde el 2022.
Lo que está ocurriendo ahora en Irán ha tenido un efecto inmediato y amplificado en la economía global. No es sólo el petróleo, es también el gas, los fertilizantes, o el helio. Hay una gran cantidad de elementos que son disruptores de la normal y previsible relación económica global. Y en el momento en que uno de esos elementos falla, arrastra a los demás.
"Europa debería ser un contrapoder a los dos poderes ahora mismo existentes, que son Estados Unidos y China, y no lo es"
El 'no a la guerra' de Sánchez
P.- ¿Qué papel cree que debería desempeñar Europa, y en particular España, ante estos conflictos?
Europa debería ser un contrapoder a los dos poderes ahora mismo existentes, que son Estados Unidos y China, y no lo es.
Si Europa tuviera la consistencia política exterior que en teoría debería tener en función de su capacidad económica y de su capacidad de proyección de fuerza, que tampoco la tiene, sería realmente un tercer elemento, de tal manera que se podrían amortiguar tensiones, y llegar a acuerdos.
España, por sí sola, no tiene ninguna capacidad de actuación en ese escenario. De hecho, nuestro elemento de referencia deberían ser la Unión Europea y la OTAN.
Yo creo que aisladamente puede haber gestos que hay que saber explicar muy bien, porque en política exterior no existe el olvido. Hay que tener cuidado porque un gesto que aparentemente puede ser o parecer inocuo, y con resonancia en el ámbito interior o en el ámbito exterior puede resultar a medio y largo plazo muy contraproducente.
P.- Ese gesto del ‘No a la guerra’, ¿cree que tocaba? ¿Ha sentado bien?
Yo no conozco a nadie que diga sí a la guerra, salvo a lo mejor el secretario de guerra de Estados Unidos.
Decir no a la guerra es una obviedad. Nadie quiere la guerra. El decir no a la guerra de una forma excesivamente ostentosa, pareciendo que se achaca a alguien todos los problemas de esa guerra, sin llegar a un análisis profundo de qué ha conducido a esa guerra, puede ser interpretado como algo un poco banal.
Francisco Gan Pampols, en una entrevista para EL ESPAÑOL E. E.
P.- ¿Ha sido marketing?
Yo no creo que solo sea marketing. Yo entiendo que existe un convencimiento profundo entre todos los países de la Unión Europea, pero solo España lo hemos expresado de una forma tan asertiva y como de reivindicación de una postura, al margen de los demás. Eso no lo podemos hacer, porque formamos parte de tratados y alianzas, por lo que no acaba de tener mucho sentido.
La lógica interna sí que dice que ese ‘no a la guerra’ es compartido por la inmensa mayoría de los españoles, entre los que me encuentro, pero de ahí a hacer de eso una bandera hay un camino muy largo.
P.- Hay voces que hablan de un “rearme global”. ¿Piensa que estamos entrando en una nueva carrera armamentística?
Estamos. El gasto de defensa mundial se puede haber disparado entre un 6 o 7%, por lo que sí que hay un rearme mundial. Es propio de estas situaciones de indefinición e incertidumbre, en la que los apoyos puede que no parezcan tan sólidos como se consideraban inicialmente. Uno tiende a garantizarse un nivel mayor de seguridad a través de la fuerza. Eso vale también para la carrera nuclear.
P.- ¿Es compatible ese ‘no a la guerra’ con un rearme?
Si entendemos que ese ‘no a la guerra’ es ‘no a iniciar una guerra injusta’, pero sí a la legítima defensa, es compatible perfectamente. Una cosa es no ser belicista y otra es ser pacifista.
Son cosas distintas. Ser pacífico es muy bueno, ser pacifista puede ser una inconsecuencia. Ante una agresión abierta que cuestiona la forma de vida, el futuro y las libertades, cabe el legítimo derecho al uso de la fuerza. Está contemplado en la Carta de Naciones Unidas.
La política exterior de Estados Unidos
P.- El Gobierno de España se ha llevado también varios toques de atención por parte de Trump por no llegar al 5% del PIB en ese gasto en defensa. ¿Debería hacerlo?
Nosotros firmamos en una cumbre de la OTAN un compromiso de una senda de gasto de alcanzar el 3,5% en el 2035 en gasto directo de defensa y un 1,5% en gasto que no está directamente relacionado con la defensa, pero lo favorece, como infraestructuras.
Los acuerdos en la OTAN se toman por unanimidad. Esto entra dentro de la mística de las reuniones en las que uno dice una cosa y luego afirma otra. Sánchez dijo que con el 2,1% íbamos a llegar a hacer lo mismo que los otros con el 3,5%. Todo eso son elucubraciones y de lo que se trata es de cumplir unos acuerdos que has suscrito y examinarte cuando te examinen.
P.- ¿Cómo está cambiando la naturaleza de la guerra con el uso de drones o la inteligencia artificial?
Una frase muy antigua dice que las guerras son parteras de la historia y cada vez que hay una guerra hay disrupciones tecnológicas. La Segunda Guerra Mundial es un ejemplo de cómo la guerra interviene de una forma crítica en los procesos productivos de tal forma que la innovación se dispara.
Hay drones que ya son autónomos, pero controlados, y hay otros que en el futuro aparecerán, que estarán gobernados por inteligencia artificial, que harán una selección de objetivos autónomamente.
Ahí hay un conflicto muy importante de carácter ético sobre hasta dónde la inteligencia artificial puede ser autónoma en la toma de decisiones que afecten a la vida humana. Desgraciadamente el entorno en el que estamos va por ese camino. Esa es la innovación que hace que la guerra a la tecnología dispare la inversión y los resultados.
"Lo peor que está haciendo Estados Unidos en política exterior es perder credibilidad. La OTAN no está para resolver el problema del Estrecho de Ormuz o el Golfo de Omán"
P.- Estados Unidos parece atravesar un momento de polarización interna y redefinición de su liderazgo mundial. ¿Cómo afecta esto a su papel como potencia hegemónica?
La polarización interna en Estados Unidos arranca después del primer mandato del presidente Trump. Ahora mismo es uno de los países con niveles de polarización interna más grandes del mundo. Lo peor que está haciendo Estados Unidos en política exterior es perder credibilidad.
Cuando tú consideras que una alianza es sólida, no puedes vulnerarlos cuando quieras y manejar a tu antojo los principios de esa organización simplemente porque crees que tienes razón al hacerlo. La OTAN no está para resolver el problema del Estrecho de Ormuz o el Golfo de Omán. También está el uso indiscriminado de las bases.
Estados Unidos está sufriendo un desgaste acelerado en la escena internacional. Los países del Golfo, que son aliados naturales de Estados Unidos, que tienen bases en su territorio de Estados Unidos, están viendo como la mayor parte de las acciones de intercepción de misiles iraníes se están realizando con material norteamericano desde Israel, quedando un poco desprotegidos. Parece que en una especie de ranking de amistad están por detrás de países como Israel.
Eso es muy difícil de explicar a las ciudadanías del Golfo, que pueden no estar de acuerdo con el chiismo imperante en Irán, sin embargo tienen minorías chiitas. Tiene minorías chiitas Arabia Saudí, Qatar o Siria.
P.- ¿Podría decirse que Estados Unidos, o Trump en este caso, se está haciendo fuerte fuera para salvar un poco las distancias o acallar toda la contestación que está teniendo dentro?
Ganar una batalla no significa ganar una guerra. Estados Unidos tiene una fuerza incontestable. No hay país que se pueda enfrentar a Estados Unidos. Pero el hecho de ganar esas batallas no significa que consigas el estado final deseado. No lo ha hecho en Siria, Irak, Afganistán, ni en el Líbano. Desde ese punto de vista, lo que está haciendo ahora mismo son sombras chinescas.
En un momento determinado, aparece algo que atrae la atención del público, dura poco, y si sale mal se vuelve en tu contra, polarizando todavía más a la sociedad y generando desconcierto, e inmediatamente lo sustituye por otro.
Por eso busca esos grandes efectos, como lanzar misiles de crucero sobre Boko Haram en Nigeria, actuar sobre las instalaciones nucleares de Israel, esta guerra preventiva sobre Irán, o el ataque a Venezuela y el secuestro a su presidente. Todo esto son grandes demostraciones de fuerza. Para que sepamos si realmente son útiles a los fines últimos de Estados Unidos habrá que ver como acaban.
P.- Entre Venezuela e Irán, hubo semanas que se habló mucho de Groenlandia.
Eso entra dentro del factor de imprevisibilidad que tiene el presidente Trump. El hecho de querer reivindicar Groenlandia es una patochada. La soberanía de Groenlandia y su autonomía son incontestables. Invocar la seguridad de Estados Unidos respecto a Groenlandia es forzar una situación que tiene que fundamentalmente con su ego, porque él dijo que iba a hacer América grande de nuevo, no solo en el aspecto económico, también en el territorial.
"España no tiene reservas estratégicas de armamento material y equipo para un conflicto prolongado"
P.- En un contexto tan complejo, ¿cree que España está preparada en materia de defensa y seguridad ante posibles escenarios de crisis?
Depende de exactamente en qué entorno estemos hablando. Si estamos hablando dentro de la OTAN, España tiene capacidades que se han ido degradando a lo largo del tiempo y que hay que recuperar, porque no se ha invertido lo suficiente. Tenemos una serie de compromisos que cumplir y tenemos que ir cerrando la brecha que hay entre lo que tenemos y lo que debemos tener.
En algunas cosas no estamos preparados y en otras estamos razonablemente preparados. España necesita sistemas de artillería de campaña, sistemas lanzacohetes, sistemas de defensa aérea mejorados… Estamos en un proceso de renovación de la aviación embarcada.
P.- ¿Y para un conflicto largo?
España no tiene reservas estratégicas de armamento material y equipo para un conflicto prolongado. Ahora mismo, los conflictos no se dirimen en cinco días. Hemos entrado en el cuarto año de la guerra de Ucrania y veremos probablemente algún mes más en Irán. Es llamativo ver las cantidades que se consumen por día de combate, porque obligan a tener unas reservas de guerra que no tenemos.
P.- Ahora estamos muy centrados en Irán, pero no sé si dentro de una semana tocará Cuba. ¿Qué prevé?
Depende un poco del ‘minuet’ que está bailando Trump. Lo de Cuba discurre por una parte de presión económica abierta con una contestación interna creciente, pero Cuba también es un régimen represivo, es decir, ante una contestación interna que activa tonos de violencia es probable que se vean escenas de represión muy violentas.
Cuidado con lo que se promete. Trump dijo a los iraníes ‘levantaos que estamos llegando’, y menos mal que no lo hicieron. También se lo dijo a los iraquíes en 1991 y Saddam Hussein los masacró, porque no entraron.
Su pasado en Zaragoza
P.- Usted ha estado vinculado muchos años a Zaragoza, una de las principales plazas militares españolas. ¿Qué aprendizajes o recuerdos destacaría de esa etapa?
Muy buenos. Zaragoza es una capital amable y una ciudad muy vivible. Todo el que pasa un tiempo aquí acaba siendo zaragozano. Es una ciudad muy agradable para vivir y tiene el tamaño adecuado para ofrecer todo lo que tiene una gran ciudad, y sin embargo conservar ese aroma de tierra en la que es posible en muy poco espacio de tiempo estar paseando en plena naturaleza.
P.- En su opinión, ¿qué papel puede desempeñar Zaragoza en el futuro de la defensa nacional, teniendo en cuenta su posición estratégica y sus infraestructuras?
La industria de defensa es una cuestión de escala. Para capacidad de producción hay que tener un músculo determinado y eso se consigue con un solo tipo de empresa. Por eso las empresas están formando grandes clústeres, agrupándose unas con otras de tal forma que emplean capacidades complementarias.
Lo importante es saber qué se necesita. Ahora mismo, la industria puntera es toda la que tiene que ver con desarrollos de inteligencia artificial aplicados a la optrónica, la que va un paso más allá.
Hablamos de sistemas de energía dirigida, sistemas autónomos, miniaturización, protección... ¿Qué tenemos de eso? ¿Cómo se pueden combinar unos con otros? Esto no es un puesto en el mercado. ¿Qué podemos hacer con estos elementos para ofrecer algo, una capacidad que esté cerrada y que sea entregable?
La reconstrucción de la Comunitat Valenciana
P.- Tras su paso por el ámbito militar, dio el salto a la administración civil como responsable de reconstrucción en la Comunitat Valenciana. ¿Cree que se actuó bien? ¿Hubo suficiente coordinación entre todos los estamentos?
En absoluto. La coordinación fue uno de los principales problemas que hubo. Más que descoordinación, hubo ignorancia de un estamento sobre otro. Yo siempre he sostenido que el que tiene más poder tiene más responsabilidad.
"El Gobierno de España no estuvo a la altura tras la dana porque estaba en una competición. Parecía una reconstrucción electoral"
La Administración General del Estado tiene que ser el motor principal a la hora de establecer las líneas de desarrollo, actuación y la coordinación necesaria, y después incluir al ámbito autonómico y local. Eso lleva a alcanzar mucho antes y con menos coste el fin que se busca.
P.- Entiendo que dice el Gobierno de España no estuvo a la altura.
Desde mi punto de vista, no estuvo a la altura porque estaba en una competición. Parecía una reconstrucción electoral. Aquí no se trata de cortar cintas, sino de resolver lo antes posible situaciones críticas, restablecer servicios básicos, y tomar medidas que impidan o atenúen que en un futuro fenómenos como este causen el nivel de destrucción que causaron. Todo esto debía hacerse ofreciendo a la ciudadanía una imagen de unidad, no de enfrentamiento. Tristemente, no se dio.
P.- Imagino que trabajaría codo con codo con Carlos Mazón. ¿Cómo lo vivió? ¿Cree que hizo lo que tenía que hacer?
Cuando llegué, encontré un Gobierno que ya se orientaba a la recuperación. Se había nombrado una vicepresidencia para la recuperación y se le había dado poder y recursos para desarrollarla. Se generó un diagnóstico compartido por todos, menos por el Estado, que ni siquiera lo leyó, y luego un plan de recuperación con actuaciones muy concretas.
Ayer lo consulté y ese plan se está desarrollando ya al 63%, o sea, dos tercios de ese plan están terminados o en funcionamiento. ¿Podría haber ido mucho mejor? Sí. Si todo el mundo hubiera colaborado, hubiera ido mucho mejor.
Hubo muchas cosas mejorables. Tenemos un modelo de administración excesivamente complicado, farragoso, y burocrático. Las ayudas fueron muy buenas en su concepción, pero tuvieron algún punto caótico en su ejecución. Era demasiado complicado pedirlas y hay que hacerlo fácil.