Las terapeutas ocupaciones de En Movimiento en el barrio del Actur de Zaragoza
Crece un centro pionero en terapia ocupacional para la infancia: "Damos luz a muchas familias que vienen perdidas"
El centro de terapia ocupacional En Movimiento se ha trasladado a la calle Emilia Pardo Bazán número 7 para poder dar un servicio a más familias.
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Colchonetas, piscina de bolas o columpios. Puede parecer un parque de juegos, pero lejos de la realidad ya que se trata de la zona de trabajo de En movimiento. Un centro de terapia ocupacional pediátrico especializado en integración sensorial en el barrio del Actur de Zaragoza.
Ese mismo escenario es el lugar de este reportaje en el que participan todas las trabajadoras, un total de siete, y que a la cabeza se encuentra Maite Orihuela, directora del centro. En el círculo también se encuentran Irene Roche, Elena López, Victoria Riquelme y Paola De La Orden. Completan la plantilla Leyre Peláez y Andreea Flip.
Su trabajo ha pasado durante años desapercibido, sin embargo, son los que dan las claves y los que tienen los porqués y herramientas para que un niño desde los 0 a los 18 años desarrolle su vida con una mayor calidad.
"Tratamos a niños que tienen necesidad de mejorar en sus habilidades de la vida diaria para mejorar tanto el autocuidado como aprendizaje a nivel de organización de las tareas, habilidades físicas, psicomotoras, y, sobre todo, sensoriales y de regulación", explican.
El juego conforma parte de su forma de trabajo. Entre colchonetas, pelotas y columpios crean sus sesiones para que los niños se adapten a la situación que requieran.
Algo tan banal o cotidiano como jugar con un columpio tiene un para qué y, sobre todo, un gran impacto: "Nuestro trabajo hace cambios estructurales en el cerebro, es una intervención que impacta en el sistema nervioso", explican.
Ejemplo de ello es que un pequeño de menos de un año con problemas con el movimiento "que no se podía ni montar en un coche", tiempo después "hoy se está montando en un avión".
El juego conforma así una herramienta terapéutica en la que traer una solución al problema que presente sin perder la esencia de que son pequeños: "Al final son niños que a veces tienen desafíos en cómo procesan la información sensorial de su cuerpo o de su entorno".
En definitiva, el trabajo de estas siete terapeutas ocupacionales es darles las herramientas para que "puedan ser niños": "Si se trabaja con ellos, se les da las herramientas y consiguen madurarlo, estos niños pueden participar sin tantas dificultades en la escuela y poder seguir dando pasos en el sistema educativo", reflexionan.
Múltiples problemáticas
La alta demanda ha hecho que este centro con 14 años de historia se haya traspasado hace tres semanas a un local más amplio en el barrio del Actur en el que poder dar una atención individual y de calidad a las familias que acuden. Así cuentan con tres salas de atención para tratar a los pequeños.
La realidad es que no les falta trabajo. En estos momentos atienden a 96 niños y "tenemos lista de espera hasta junio".
Así, tratan desde "un peque con enfermedad rara, una mutación genética de un síndrome que afecta a uno de cada cien personas en el mundo". A niños con altas capacidades, TDAH, neurodivergencias, o con problemas para tolerar el tacto de la ropa, vestirse, ciertos movimientos.
Por otra parte, también tratan a aquellos niños que "no están diagnosticados de nada": "Vienen muchos con las típicas etiquetas de torpe, se distrae, es un vago que hace que se frustren mucho y detrás de eso es que hay un problema sensorial", explican.
Además de ello, han notado que "en la sociedad estresada en la que vivimos vienen muchos niños con mucho estrés y muchos desafíos en su regulación". Ahí la evaluación entra en juego para conocer el porqué, el trasfondo ya que "detrás de algo como no querer relacionarse puede haber algo mucho más grande".
Una luz para las familias
Lo cierto es que señalan que en muchas ocasiones, las familias llegan tras dar "muchas vueltas en el sistema sanitario": "Pasan por muchos servicios médicos y ninguno da con la tecla e incluso les medican, pero no tiene resultado", señalan.
"En muchas ocasiones vienen los padres y te cuentan lo que le ocurre a su hijo y enseguida le dices que detrás de esto hay un problema sensorial o de regulación y que se puede trabajar desde determinado enfoque, se echan a llorar", cuentan.
Detrás de esto no está otro motivo que darle una solución: "Nos dicen que hemos sido su luz porque estaban desesperados porque no sabían que le podía pasar a su hijo".
Estas vueltas que dan estos pacientes dentro del sistema sanitario vienen de la mano, como indican, de la situación que vive su profesión. A pesar de ser sanitarias, cierto es que la terapia ocupacional no ocupa un gran porcentaje de profesionales dentro del sistema.
Por lo que demandan un mayor reconocimiento de su profesión, así como un aumento de las plazas públicas "para que no haya una saturación" como en los centros escolares o atención temprana para poder realizar una atención más especializada y que no quede "gente en el limbo sin saber qué le ocurre durante años".