El consejero en funciones, en su despacho, durante la entrevista.

El consejero en funciones, en su despacho, durante la entrevista. E. E.

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"No soy hombre de dar marcha atrás. Si el partido me lo pide, seguiré": José Luis Bancalero aclara su futuro en Sanidad

El consejero aragonés en funciones critica el decreto de sanidad universal de Sánchez y asume que el nuevo Royo Villanova podría retrasarse a 2031-2032.

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El consejero aragonés de Sanidad, José Luis Bancalero (Melilla, 1966) recalca que el proyecto con el que decidió emprender este camino era para cuatro años, pero se pone a disposición de su partido.

Reconoce que en estos dos años ha habido momentos de tensión por temas de financiación, pero nada insalvable, y avanza que el proceso participativo sobre el Royo Villanova no estará abierto a toda la ciudadanía sino que tendrá un marcado carácter técnico.

Sobre el decreto de sanidad universal de Sánchez, asegura que "intentar legislar que la irregularidad se convierta en un derecho es una falta total de visión sobre el sistema sanitario".

¿Qué balance hace del nuevo modelo de Atención Continuada? ¿Hay que hacer algún cambio o se quedará todo como está?

El resultado es muy positivo. El déficit de profesionales y los datos que teníamos nos llevaron a innovar e imaginar otro sistema que ha dado muy buenos resultados. Empezó en diciembre de 2025 y llevamos atendidas más de 48.000 urgencias en el ámbito de la atención primaria. Ha servido para no colapsar las urgencias hospitalarias.

Y hemos detectado, hablando con los pacientes, que la atención recibida es no solamente integral, sino completa. Cuando alguien ha necesitado una prueba diagnóstica se le ha realizado y cuando necesita ir al hospital, se le ve de forma preferente porque ya llega derivado.

Tuvimos una reunión en el ámbito de la atención primaria en Portugal y nos pidieron que les contáramos este modelo. Todos tenemos los mismos problemas, no solamente Aragón.

Otro de los problemas es el déficit de sanitarios. ¿Qué más se puede hacer para evitar la fuga de talentos?

La fuga de talentos que existe no es tanta como verdaderamente se está poniendo encima de la mesa o se está contando. Con las medidas que hemos puesto en marcha hemos conseguido hacer una atracción importante de talento y retención de los que se forman.

Por ejemplo, en el ámbito de la salud mental, el año pasado conseguimos que de 10 profesionales se quedaran 8. Aragón es una región amable, una tierra que tiene un nivel de vida muy bueno pero sobre todo, Aragón tiene a su gente.

Yo no nací aquí y me quedé porque me sentí bien acogido y bien tratado y eso lo viven otros profesionales de otras comunidades autónomas.

¿Qué más vamos a hacer? Con el decreto difícil cobertura hemos conseguido en la primera fase cubrir 44 plazas de 46. Y esos 44 médicos están en los hospitales periféricos, no se han quedado en Zaragoza.

La prioridad ha sido mimar la sanidad periférica, mimar el ámbito rural y, por supuesto, luchar por la verdadera equidad.

Con el adelanto electoral quedó pendiente el impulso al nuevo Royo Villanova. ¿Se retrasará?

Para hacer un nuevo hospital se necesitan mínimo cuatro años. Mínimo. Existen modelos que permiten adelantar los plazos, pero hay que ser conscientes de que eso requiere tener financiación suficiente.

Estamos hablando de un hospital que tiene que llevar toda la tecnología actualizada del siglo XXI y que tiene que tener las capacidades suficientes para atender una población de más de 200.000 habitantes de la margen izquierda del Ebro.

Nosotros tenemos un cronograma, está todo planificado. En el momento en que se ponga el cronómetro en marcha calculamos que en cuatro años estaría. Cuando hablábamos de 2026 acabábamos en el 2030-31. Si empezamos a finales de 2026 o 2027 ya sería 2031-2032.

Cuando llegamos al Gobierno se hablaba de una reforma, aunque no había nada avanzado. No hay que ser ningún crack para ver que para poner el actual Royo Villanova en condiciones se necesitaría el doble de tiempo, estaríamos hablando de casi ocho años, con las incomodidades asistenciales para esas personas, las limitaciones asistenciales que supondría para los quirófanos… Determinadas asistencias sanitarias no se podrían dar en ese hospital porque no tendrías recursos paralelos para atenderlo.

Habría que haber utilizado parte del parking, y ¿cómo se hubiera mejorado la accesibilidad si hay solo una calle de llegada? Pero voy más allá.

¿Hubiéramos conseguido las capacidades de un hospital nuevo? No, porque no se hubieran podido implementar nuevas tecnologías.

¿Qué necesitan entonces?

Un presupuesto que lo impulse. En la propuesta para el 2026 ya teníamos pensado poner dos millones de euros para todo lo que es la fase inicial, porque después del plan funcional hay que sacar un proyecto de obra y el proyecto llevará su tiempo.

Vimos también muy importante un proceso participativo para definir no solamente dónde se va a construir, sino cuántas plantas debe tener, etc.

No se va a hacer una encuesta a la ciudadanía. Hablamos de ámbitos verdaderamente cercanos a lo que es una infraestructura sanitaria: colegios profesionales, colegios de arquitectos, ingenieros, sociedades científicas...

"El proceso participativo sobre el Royo Villanova está ya diseñado. Su duración dependerá de la complejidad que exista, pero tres meses, muchas veces, no te los quita nadie".

¿Y cuándo lo pondrán en marcha?

En el momento que se decida que nos ponemos en marcha, porque es parte de ese cronograma. No ha empezado, pero está ya diseñado quién tiene que lanzarla, el tiempo que se va a necesitar… Esto último dependerá de la complejidad que exista a la hora de avanzar, pero tres meses, muchas veces, no te los quita nadie.

¿Y dónde se ubicará el nuevo hospital?

En la margen izquierda. Tiene que ser una ubicación con posibilidad de mejorar e implementar un transporte público ágil.

¿Y con el actual Royo qué hacemos?

Pues habrá que pensarlo también, porque es un edificio que tiene la fachada protegida. Con lo cual, no se puede hacer cualquier cosa.

La realidad es que la DGA tiene necesidad de edificios para cubrir necesidades de muchos ámbitos, desde educación hasta bienestar social, sociosanitarios...

En campaña, los carteles de Pilar Alegría sobre las demoras en los centros de salud se convirtieron en protagonistas del cara a cara y los debates. ¿Qué pensaba cada vez que los veía?

Que estaba haciendo demagogia y que no estaba contando la verdad a los ciudadanos. Porque sacar un ‘cartelito’ solamente dice un número o una fecha, pero no estaba contextualizando lo que había detrás.

Hablaba de dos fechas de una paciente, pero no quiso entrar porque estaba haciendo demagogia. Estaba haciendo alarmismo, intentaba hacer daño a la sanidad pública.

Que a alguien le hayan hecho dos biopsias no quiere decir que el sistema no funcione bien. Al contrario, yo digo que el sistema funciona bien y le han hecho dos biopsias.

Desde que a una mujer le detectan un tumor que puede ser maligno, los protocolos dicen que en menos de siete días hay que hacerle la biopsia. Aquí en Aragón estamos en 2,7 días, y esto es un dato incontestable.

El Ministerio nos da cinco años para ampliar el cribado de cáncer de colon, y aquí en Aragón lo hemos puesto en tres meses. Nadie es profeta en su tierra, pero cuando las cosas se hacen bien hay que contarlas.

"Con el decreto para la universalidad de la Sanidad estamos dilapidando no solamente el ámbito sanitario, sino todos los servicios públicos"

Otro tema polémico ha sido el real decreto para la universalidad de la sanidad...

En este país jamás se le ha negado la asistencia sanitaria a nadie. Jamás. Ahora bien, el intentar legislar que la irregularidad se convierta en un derecho es una falta total de visión sobre el sistema sanitario.

Nuestros servicios públicos se nutren de las cotizaciones y de los impuestos. Si aumentamos tantísimo y hacemos ese efecto llamada sobre personas que no cotizan y personas que no pagan impuestos, lo único que podemos hacer es destruir el sistema sanitario.

Estamos dilapidando no solamente el ámbito sanitario, sino todos los servicios públicos.

¿Ha sido un anuncio político?

Totalmente, ha sido político. Porque si Sánchez verdaderamente quisiera un consenso nacional no lo hubieran llevado por esta vía, lo hubiera llevado al Parlamento, cosa que últimamente no hace, porque no busca el consenso sino el rédito político.

¿Cómo se ha visto en estos dos años? ¿Ha habido algún tipo de tensión con otros miembros del Gobierno?

Bueno, yo me he visto bien. Yo es que soy muy positivo y utilizo una expresión militar, que dice que ‘en peores garitas he hecho guardia’.

He tenido la suerte de tener buen equipo; un equipo que me cuida. Esto es una realidad. Es una Consejería muy compleja, porque la sanidad es compleja.

Hemos ido haciendo cosas, se ha ido mejorando la sanidad aragonesa y los proyectos han ido saliendo, eso sí, con muchísimo trabajo y más lento de lo que a mí me hubiera gustado.

Un factor importante en la velocidad que hemos llevado es que hemos tenido presupuestos prorrogados y que empezamos con un presupuesto que no cubría el gasto real del año 2023. Y esto no ayuda.

Es una realidad. Yo me he sentido muy apoyado por todas las demás consejerías y por el presidente. Hemos trabajado muy bien de forma transversal muchos temas.

Se entendió que la Sanidad no solo la mejora el Departamento de Sanidad, sino que si no hay buenas carreteras y las comunicaciones no son buenas, tardaremos más. Eso se entendió y hemos ampliado la red de helipuertos, que no solamente se utilizan para los incendios.

Se ha entendido que mejorar la vivienda en determinados ámbitos también ayuda o que facilitar el acceso a la educación y la formación también lo hace.

Sí es verdad que siempre existe mayor tensión cuando se abordan temas que suponen financiación, pero es que no es verdad que la sanidad sea gratuita. La sanidad se consigue, al igual que otros servicios sociales, gracias a los impuestos y las cotizaciones de todos nuestros ciudadanos.

Las tensiones entre departamentos, digo aquí abiertamente que no son insalvables y que lo que mejor funciona en esta vida en todos los ámbitos son las personas.

Si las personas se entienden, esas cosas siempre se facilitan.

Esto me lleva a un problema que vuelve a generar el Gobierno central en un momento en el que la sanidad está verdaderamente tocada como sistema público, en el que el Ministerio está mirando para otro lado porque no soluciona lo que verdaderamente tendría que hacer.

Que no hablen de recortes cuando el Ministerio de Sanidad recortó su presupuesto al 50%. ¿Cómo nos quiere financiar el Ministerio? ¿Con 80 céntimos para mejorar la salud mental?

¿Se ve José Luis Bancalero como consejero cuatro años más?

El proyecto con el que empezamos y con el que yo decidí emprender este camino de ser el titular del Departamento de Sanidad era para cuatro años. Llevamos dos y quedan todavía proyectos por seguir sacando adelante.

Ya los tenemos muy avanzados y muy encaminados, porque verdaderamente hemos sido más ágiles de lo que pensábamos.

Actualmente hay más profesionales trabajando en el Servicio Aragonés de Salud que cuando llegamos, 1.700 más. Tecnológicamente también hemos mejorado, hemos puesto al día la carrera profesional y hemos mejorado nuestros hospitales actuales e impulsado los nuevos.

Entonces, ¿si me veo yo como consejero? Yo me veo trabajando en la sanidad pública o trabajando por la sanidad pública. Si el partido me lo pide, yo no soy hombre de dar marcha atrás.

Y esto se lo he dicho a mi equipo: a mí solo me puede ir bien o muy bien. Si quieren seguir contando conmigo, yo me sentiré respaldado y con una proyección de confianza.

Pero yo soy de las personas que dicen que hay que dar oportunidades, porque a mí me la dieron. ¿Por qué no se la pueden dar a otra persona?

Yo seguiré siendo diputado, con lo cual seguiré en el ámbito político para que la política mejore la sanidad. Y estaré en mi hospital, donde vivo o vivía muy bien.