Concentración covid persistente.

Concentración covid persistente. E.E.

Actualidad

Pacientes de covid persistente sacan fuerzas para reivindicar derechos y visibilidad: "Puedes tener entre 20 y 50 síntomas al día"

El 15 de marzo se conmemora el día de los pacientes Long-Covid y los afectados se han concentrado en varias ciudades de España con el lema ‘Cada latido cuenta’.

En Zaragoza se ha guardado un minuto de silencio por el fallecimiento el 15 de febrero de María Frías, una joven de 22 años con covid persistente.

Más información: Nelly, paciente de covid persistente: "Me costó mucho aceptar que no podía estar al mismo nivel que antes"

Zaragoza
Publicada
Actualizada

Hace seis años la llegada de la pandemia del coronavirus paralizó la vida de todos. Estado de alarma, confinamiento, mascarillas y medidas de seguridad. Todo cambió por completo durante muchos meses. Sin embargo, la gran mayoría pudo recuperar la normalidad hasta volver finalmente a su vida tal y como la conocía antes.

Pero esto no ha sido así para todos. Fueron muchos los que fallecieron a causa del virus o quienes perdieron a un ser querido. También quienes desde que se contagiaron siguen padeciendo los síntomas de la covid de manera crónica.

Alrededor de 2.000 personas en Aragón, 2,4 millones en España, 36 millones en Europa y 400 millones en el mundo son afectados de covid persistente. Cifras abundantes y con la historia de personas que ya no han vuelto a ser quienes eran.

Con una pancarta con la frase que lo refleja: “quiero volver a ser yo” han salido este domingo 15 de marzo a la calle varios afectados en el día mundial de la enfermedad.

Pancarta quiero volver a ser yo.

Pancarta "quiero volver a ser yo". E.E.

Así pues, con las fuerzas que muchas veces no tienen, se han concentrado a las 12.00 en la plaza de España de Zaragoza para visibilizar su enfermedad y la situación en la que viven, así como reclamar sus derechos.

En ese aspecto, Delphine Crespo, presidenta de Long Covid Aragón, ha defendido que han tenido que pedir a amigos y familiares su apoyo este domingo porque hay muchos pacientes que están en casa en la cama y no pueden sumarse a la causa. “Nos está costando muchísimo venir. Hacemos un esfuerzo extra”, ha subrayado.

Y es que, según ha constado, la enfermedad es muy complicada y una persona puede tener entre 20 y 50 síntomas al día, siendo multisistémica y afectando a nivel neurológico, cardiológico, respiratorio y muscular.

En cuanto al perfil, Crespo ha señalado que puede ocurrir en todas las edades y sexos, pero hay un patrón mayoritario de mujeres y la edad media es de 46 años. De hecho, una de las presentes, que denuncia el “maltrato institucional”, considera que si la mayoría fueran hombres, no estarían en esta situación y se hubiera dado más apoyo.

Así pues, la asociación Long-Covid reclama un registro de personas afectadas y una asistencia sanitaria adecuada: “En Aragón tenemos una consulta de covid persistente y pedimos que no se nos dé más altas y que los pacientes se queden. Es una enfermedad crónica prioritaria, con lo cual pedimos un seguimiento para que se nos pueda tratar ahí de forma integral”.

Igualmente, piden financiación para la investigación, para encontrar una cura, porque actualmente no hay tratamiento ni cura. “No hay ningún fármaco desarrollado. Hay fármacos parches para tratar síntomas, pero carecemos de ensayos clínicos para tratamientos, sobre todo antivirales, que curen la enfermedad”, ha explicado Delphine Crespo.

Otro asunto importante es el laboral. A consecuencia de la enfermedad, muchos no pueden trabajar, pero lamentan que no haya facilidades por parte del INSS ni de los tribunales. “Estamos en un limbo absoluto en el que no hay ayuda de prácticamente nadie. No se reconoce la incapacidad”, ha denunciado.

Durante la cita, con mucha emoción, se ha leído un manifiesto con sus peticiones. Además, se ha guardado un minuto de silencio por María Frías, una joven de 22 años con covid persistente desde hacía cuatro, que falleció el pasado 15 de febrero.

Otros pacientes también han tomado el altavoz para contar su historia. Es el caso de Ana Victoria, que recuerda ser una persona activa, trabajadora e inquieta. Dedicada a cuidar de sus pacientes, de su familia, a planear sus vacaciones y salir con sus amigos. Era así hasta que llegó la pandemia y el virus llegó a su cuerpo.

“He tenido que aprender a convivir con la incertidumbre, a lidiar con la incomprensión de quienes creen que solo estoy cansada. No hablo para contar mi historia, habrá peores, hablo porque somos millones en esta situación. Necesitamos que se investigue más. Necesitamos reconocimiento y tratamientos que nos devuelvan la calidad de vida que nos fue arrebatada”, ha resumido.