Azcón, en las Cortes de Aragón. Cortes de Aragón
PP y Vox apurarán hasta el lunes la negociación de las Cortes y Abascal se niega a apoyar un presupuesto cada año
Los de Abascal descartan dar "cheques en blanco" a Azcón y los populares confían en una negociación sin vetos personales ni entre compañeros.
Más información: Abascal rechaza el plan de negociación de Feijóo por imponer un marco a Vox "como si pactaran con salvajes".
PP y Vox apurarán hasta el final la negociación para elegir al próximo presidente de las Cortes de Aragón. Ya sucedió en 2023 y en esta 'segunda parte' volverá a ocurrir exactamente lo mismo.
Salvo giro de guion, habrá que esperar hasta el lunes, víspera de la formación del nuevo Parlamento, para conocer al sucesor de Marta Fernández (Vox).
Hace tres años, la equis no se despejó hasta la noche de antes de la votación, y el clima nacional no invita a pensar en que esta vez vaya a ser distinto.
Sobre la mesa hay ahora mismo dos opciones: que Vox siga al frente de la institución o que el PP imponga su mayoría y elija su propio candidato como ocurrió en Extremadura y deje a los de Abascal con una Secretaría Primera o Segunda.
Esta segunda posibilidad vendría con asterisco, ya que los populares podrían designar un candidato 'de transición' hasta ver cómo quedan las negociaciones y ceder la Presidencia a sus socios si se alcanza un pacto y reclaman el puesto.
Aunque la fórmula puede parecer extraña, el Estatuto lo permite, y, de esta forma, Jorge Azcón se garantizaría no regalar nada a los de Abascal en caso de que las conversaciones se tuerzan.
Si Vox retiene la Presidencia, todo apunta a que Marta Fernández no seguirá al frente. Su lugar lo ocuparían o bien Santiago Morón, el candidato con más opciones por su perfil institucional y menos estridente, o Carmen Rouco.
Por el momento, dicen desde el PP, Vox no ha pedido nada.
El lunes se perfila como la primera mano con las cartas boca arriba, pero, para saber cómo termina la partida, habrá que esperar hasta pasado el 15 de marzo, dado que la sensación es que Vox "no se va a mover" hasta que no se conozca el resultado de las elecciones de Castilla y León.
Lo que tienen claro desde Bambú es que no van a ceder a aprobar unos presupuestos cada año como reclama Feijóo. "Nadie se compromete a ciegas para cuatro años. Sería como firmar un cheque en blanco", recalcan desde la formación, partidaria de negociar "ejercicio a ejercicio".
No lo ven así en las filas conservadoras, que subrayan que si se está pidiendo estabilidad, lo mínimo es que también la haya desde el punto de vista presupuestario. "Gobernar en coalición es eso. Históricamente es lo que ha venido ocurriendo. Se pactan tres presupuestos y en el último, si así se quiere, se rompe con vistas a las elecciones", apuntan.
Sin vetos personales
Desde el PP esperan que la negociación permanezca, también, ajena a los vetos personales. La mala relación entre el ahora consejero de Hacienda en funciones, Roberto Bermúdez de Castro, y el portavoz de Vox, Alejandro Nolasco, es pública y notoria, pero los conservadores no entenderían que Abascal pidiera 'su cabeza'.
"A Jorge no se le ocurriría entrar en ese tipo de cuestiones y no lo va a consentir", dicen desde su entorno.
El líder popular tampoco está dispuesto a aceptar vetos cruzados entre compañeros de partido, un aviso a navegantes que podría marcar las áreas clave del próximo Ejecutivo aragonés.
Giro de timón
El giro de timón de Feijóo para encarrilar las negociaciones ha sido recibido con silencio desde el PP aragonés.
Oficialmente no hay reacción, y desde el entorno del PP no lo ven ni bueno ni malo a pesar de que el PSOE de Pilar Alegría haya aprovechado para hacer sangre y afear a Azcón el "ninguneo" de su líder nacional.
Creen que todo se ha hecho para salvar a María Guardiola, que lo tenía mucho más complicado.
Lo que sí que reconocen abiertamente es que negociar condicionados por Extremadura y Castilla y León no es lo mejor.
Los populares consideran que, pese a los dimes y diretes de las últimas horas, Azcón será capaz de imponer "tranquilidad" y ese "fuego lento" que él mismo reivindicaba hace solo unos días.
El mejor ejemplo es lo sucedido este martes en Madrid. Aunque el presidente en funciones fue 'cazado' en Génova, desde el PP se limitaron a señalar que se había reunido con su secretario general, Miguel Tellado, para abordar el escenario postelectoral; un encuentro "rutinario" que se produjo solo unas horas después de conocerse el decálogo del PP.
Tampoco entraron a valorar las declaraciones de Santiago Abascal, que acusó a Feijóo de querer domarlos con sus medidas. Desde Vox insisten en que la prioridad debe ser acordar políticas concretas y realizables, y que mientras no haya un acuerdo político no se hablará de nada más.