Actuación de la CHE en la mota de El Burgo.

Actuación de la CHE en la mota de El Burgo. E. E.

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La CHE hará una revisión general de las motas tras la riada del Ebro: actuará "de urgencia" donde haya daños

La vigilancia se ha centrado en las últimas horas en las defensas de El Burgo, Alfajarín y Villafranca ante los niveles alcanzados por la crecida.

Más información: Los vecinos desalojados por la crecida del Ebro ya pueden volver a sus casas: se desactiva el plan de Emergencias.

Zaragoza
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La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) hará una revisión general de las motas de la ribera tras la riada y actuará "de urgencia" en las más dañadas.

Serán actuaciones provisionales y con un fin muy concreto: evitar que los problemas vayan a mayores en caso de que el caudal vuelva a subir en las próximas semanas, en las que no se descartan nuevos 'sustos' por las lluvias y el deshielo.

Las acciones más "contundentes" y definitivas tendrán que esperar hasta la época de primavera-verano, cuando los niveles del río permitan meter las máquinas necesarias para acondicionar las defensas.

Estos días, el organismo de cuenca ha puesto el foco en tres motas: las de Villafranca, El Burgo y Alfajarín.

En la de El Burgo, explican, se hizo una primera actuación este jueves. Según fuentes de la CHE, se abrió una salida de agua para minimizar el daño por inundación en caso de que se rompiera en el punto que presenta un peor estado.

Así, el daño resultaría mucho menor en comparación con el que se produciría de romperse la defensa, con un arrastre de materiales que a menudo resulta letal para los campos afectados.

Con la de Alfajarín, la intención es armar un proyecto más amplio que implicará al Ayuntamiento de El Burgo de Ebro. Se acometerá "en breve", según dicen desde la CHE, y permitirá aminorar los daños en los cultivos en caso de crecida ordinaria.

Desde el organismo de cuenca se ha extremado la vigilancia en las últimas horas tanto en estos dos puntos como en Villafranca por si hubiera que actuar de urgencia.

Otra que agricultores y vecinos de la ribera no han perdido de vista ha sido la de Talavera, en Pina. En 2024 cedió a la fuerza del río e inundó la mitad de la huerta de Quinto, pero esta vez no ha habido riesgo de rotura, según confirmaba el propio Consistorio a través de sus redes sociales.

Con todo, desde el Ayuntamiento se sigue recomendando no caminar por zonas cercanas al río y evitar transitar con vehículos en puntos como el entorno de la mota de La Mechana hasta que la situación lo permita.

Los problemas, en todo caso, no se limitan solo a la Ribera Baja. En la Alta habrá que actuar en localidades como Novillas. Su alcalde, Abel Vera, confirma que tanto la mota de La Roza, en la margen izquierda, como la de El Patarral, en la derecha, han quedado "tocadísimas".

El papel de las motas

Las motas y todas las actuaciones impulsadas en la ribera en los últimos años en el marco del proyecto Ebro Resilience, entre las que destacan las zonas de inundación controlada y técnicas como los curages, juegan un papel trascendental en riadas ordinarias, aunque con las extraordinarias hay menos certezas.

Claves serán los próximos días. Cuando bajen los caudales se verá hasta dónde han llegado las afecciones. Lo mismo ocurrirá con los campos, donde no se descarta que los altos niveles terminen asfixiando a las plantas más jóvenes.

Por el momento se ha dado parte de 140 hectáreas, una cifra que podría multiplicarse si el agua tarda cuatro días o más en remitir.

Lo que ha quedado claro en esta avenida es que los embalses han jugado un papel fundamental. De no haber sido por Yesa e Itoiz, los niveles ordinarios habrían sido, directamente, extraordinarios, ya que el río habría llevado hasta 500 metros cúbicos por segundo más.

De cara a las próximas horas, la incertidumbre que ha habido durante prácticamente toda la semana se reduce. En Zaragoza, el Ebro seguirá alto, aunque ya por debajo de los 1.000 metros cúbicos por segundo.

Esto ha permitido que el Ayuntamiento desactive el Plan Municipal de Emergencias y que los vecinos desalojados por precaución de las urbanizaciones de Torre Urzaiz (Movera) y Los Huertos (Alfajarín) vuelvan a sus casas.

Tampoco hay ningún aviso en Castejón que lleve a pensar que la situación vaya a complicarse a corto plazo, por lo que la ribera puede dar la 'prueba' por superada.

Los últimos efectos de la borrasca Pedro darán paso a una situación de estabilidad que se prolongará hasta bien entrada la próxima semana.

De acuerdo con la CHE, esta falta de precipitaciones permitirá que los caudales mantengan una tendencia descendente en casi todos los cursos fluviales de la cuenca del Ebro.