las mujeres experimentan una media de 7,9 síntomas diferentes durante la menopausia.
Silvia Silva, cardióloga sobre la menopausia: "Aunque todavía se tenga menstruación, hay que atender la salud cardiovascular"
Especialistas del Hospital Quirónsalud Torrevieja advierten de que los cambios hormonales y el impacto emocional no deben asumirse como inevitables.
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Los cambios hormonales de la perimenopausia afectan a la salud cardiovascular, el metabolismo y el bienestar emocional años antes del cese definitivo de la regla. Por eso las doctoras Silvia Silva, cardióloga, y Marine Bodin, psicóloga, aconsejan iniciar la prevención médica y el apoyo psicológico de forma temprana.
Así lo recuerdan ambas especialistas de Quirónsalud Torrevieja a propósito del Día Mundial de la Menopausia, que se celebra este domingo 18 de octubre.
Durante la perimenopausia, que suele iniciarse al cumplir los 40 años, se producen modificaciones físicas, metabólicas y emocionales que pueden prolongarse tras la menopausia. Esta última se confirma tras doce meses consecutivos sin regla y ocurre de media a los 51 años en España.
Las fluctuaciones y posterior descenso de los estrógenos inciden directamente en la función vascular y en el metabolismo. Esto puede traducirse en mayor grasa abdominal, aumento progresivo de la presión arterial y alteraciones del perfil lipídico.
La doctora Silva, subraya la importancia de la prevención temprana: "Durante la perimenopausia pueden comenzar a producirse alteraciones en los niveles de colesterol, la presión arterial o la distribución de la grasa corporal".
Por eso, "aunque la mujer todavía tenga la menstruación, es importante prestar atención a su salud cardiovascular y no esperar a la menopausia para comenzar a prevenir". A pesar de su trascendencia, considera que la salud vascular en la mujer sigue estando infravalorada en ocasiones.
Consejos para mejorar
Silva advierte sobre esta brecha de percepción: "Muchas mujeres siguen considerando las enfermedades cardiovasculares un problema fundamentalmente masculino, cuando también representan una de las principales causas de mortalidad femenina".
"La perimenopausia es un buen momento para revisar la tensión arterial, el colesterol, la glucosa y otros factores de riesgo", recalca la doctora.
Para contrarrestar estos factores de riesgo, la cardióloga aconseja mantener una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico con regularidad, evitar el tabaco y acudir a controles médicos individualizados.
Cómo afecta psicológicamente
El impacto de la perimenopausia abarca también el plano mental y afectivo, recuerdan las expertas. Las variaciones hormonales, sumadas a los problemas de sueño, pueden provocar irritabilidad, ansiedad, cambios de humor o falta de concentración. Al manifestarse con ciclos aún activos, muchas mujeres no asocian estos síntomas a la transición menopáusica.
Marine Bodin, psicóloga, explica la diversidad con la que se presentan estas manifestaciones: "Durante la perimenopausia, algunas mujeres pueden experimentar cambios en el estado de ánimo, mayor irritabilidad o dificultades para dormir y concentrarse".
"Estos cambios no afectan a todas por igual, por lo que es importante valorar no solo los síntomas físicos, sino también las circunstancias personales, familiares y laborales, el nivel de estrés y los recursos de afrontamiento de cada mujer", añade la especialista.
No es inevitable
Los sofocos y sudores nocturnos suelen alterar el descanso, lo que aumenta la fatiga diurna y afecta al estado de ánimo. Además, las transformaciones corporales y sexuales influyen en la autoestima y la vivencia de la sexualidad según cada experiencia personal.
Frente a la idea de que el malestar emocional es inevitable, la psicóloga anima a buscar acompañamiento experto: "No debemos asumir que la ansiedad, el insomnio o el malestar emocional son inevitables durante la menopausia".
De ahí que recomiende que "cuando estos síntomas persisten o interfieren en la vida cotidiana, es importante valorar sus posibles causas y buscar ayuda profesional".
Y con eso concluye que "el acompañamiento psicológico puede contribuir a mejorar el bienestar emocional, desarrollar estrategias de afrontamiento y abordar las dificultades que puedan surgir durante esta transición".