Expertos de Quirónsalud recuerdan la importancia de la revisión de la piel en invierno.
Expertos de Quirónsalud Alicante y Murcia recuerdan la importancia de la revisión de la piel en invierno
Los especialistas recomiendan prestar atención a manchas, lunares o lesiones que hayan experimentado cambios tras los meses de mayor exposición solar.
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El sol intenso, calor, cloro y agua salada dejan huella en la piel en verano. Es habitual notarla más seca, apagada o con un tono desigual, y que aparezcan manchas o rojeces. Con el fin de las vacaciones, además, llega la ocasión de examinarla con calma y detectar cambios que requieran la opinión de un dermatólogo.
“El bronceado se desvanece, pero los efectos de la radiación ultravioleta permanecen”, advierte la doctora Eugenia Cutillas, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Murcia. Su consejo es fijarse en “manchas o lunares que hayan aparecido o cambiado de tamaño, forma o color, así como en lesiones que sangren, piquen de forma persistente o no terminen de cicatrizar”.
Primero el diagnóstico
El sol acumulado durante años puede provocar o acentuar manchas solares, melasma, rojeces y signos de fotoenvejecimiento. Las zonas más expuestas son el rostro, el escote y las manos.
“Antes de tratar una mancha es fundamental saber qué estamos tratando. Una correcta valoración dermatológica permite determinar su origen y decidir cuál es el abordaje más adecuado”, subraya la doctora Lisset Sardá, jefa del Servicio de Dermatología de Quirónsalud Alicante.
Tras vigilar posibles lesiones, toca también reparar la barrera cutánea, que el sol, el calor, el cloro o el agua del mar pueden haber debilitado. “Podemos encontrarnos con una piel más seca, apagada o deshidratada. Una correcta hidratación, adaptar nuestra rutina cosmética a cada estación y mantener la fotoprotección diaria, son fundamentales para recuperar progresivamente su calidad”, señala la doctora Belén Rodríguez, especialista en Medicina Estética del Centro Médico Quirónsalud Mercado de Colón.
El láser
Entre las alternativas para tratar los signos visibles del fotodaño, las distintas tecnologías láser permiten actuar de forma selectiva sobre manchas solares, algunas lesiones vasculares, rojeces o irregularidades en la textura y la uniformidad de la piel.
Una de sus grandes ventajas es que la energía se dirige con precisión a estructuras concretas de la piel, y que tecnología y parámetros se eligen según el problema. Así se pueden diseñar tratamientos muy personalizados y, si procede, combinarlos con otras opciones dermatológicas para un abordaje más completo.
“Frente a los tratamientos tópicos, que requieren una aplicación continuada y actúan de forma más gradual, algunas tecnologías láser pueden intervenir de manera específica sobre ciertas alteraciones causadas por el sol”, explica la doctora Sardá. “La elección dependerá siempre del tipo de lesión, las características de la piel y las necesidades de cada paciente”.
Algunos tratamientos, además, ayudan a mejorar en conjunto la textura, la luminosidad y la uniformidad cutáneas. “No se trata únicamente de eliminar una mancha, sino de valorar la piel en su conjunto y establecer una estrategia que combine tratamiento, cuidado y prevención”, añade la doctora Rodríguez.
Para cerrar, la doctora Cutillas insiste en que “el final del verano no significa el final de la fotoprotección. Debemos proteger la piel durante todo el año y consultar ante cualquier lesión nueva o cambio que nos genere dudas”. La revisión periódica y la consulta al dermatólogo ante cualquier signo de alerta son clave para un diagnóstico precoz del cáncer de piel.