Un vino fondillón, en imagen de archivo.

Un vino fondillón, en imagen de archivo. E.E.

Gastronomía

Este es el vino tradicional de una fiestas más importantes de España: el favorito de Luis XIV, Shakespeare y Dostoyevski

El fondillón es una bebida representativa de los Moros y Cristianos de Villena y fue uno de los más apreciados por las élites europeas.

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Alicante
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Hasta el 9 de septiembre las calles de Villena se llenan de música, pólvora, trajes y miles de personas para celebrar sus tradicionales Fiestas de Moros y Cristianos. Una celebración declarada de Interés Turístico Nacional que tiene en la gastronomía y la enología dos de sus grandes señas de identidad.

Entre los productos que explican la historia de esta tierra destaca uno que ha sobrevivido durante siglos: el fondillón. Un vino de Alicante elaborado exclusivamente con uvas Monastrell sobremaduradas y sometido a un envejecimiento mínimo de diez años en toneles de roble. Su singularidad está también en el alcohol, pues alcanza una graduación elevada de forma natural, sin añadir alcohol durante su elaboración.

El resultado es un vino que durante siglos estuvo presente en las mesas de las élites europeas. El fondillón fue uno de los grandes vinos históricos de Alicante y llegó a las cortes reales.

La tradición vitivinícola alicantina recoge incluso su relación con Luis XIV de Francia, para quien fue utilizado como reconstituyente durante su enfermedad. La propia documentación de la Diputación de Alicante lo recoge como el último reconstituyente recomendado por los médicos al monarca.

Su fama también quedó escrita. William Shakespeare, Alejandro Dumas, Emilio Salgari, Fiódor Dostoyevski y Daniel Defoe dejaron referencias al vino de Alicante en sus obras o escritos. En el caso de Dumas, el protagonista de El conde de Montecristo llega a escoger el fondillón frente al jerez y el Oporto.

La elaboración explica parte de su carácter. La Monastrell permanece en la cepa hasta alcanzar un elevado grado de maduración. Las uvas se sobremaduran y después fermentan con sus hollejos. El alcohol se genera durante la propia fermentación a partir de los azúcares de la uva, sin encabezado. Después llega el largo reposo en madera: al menos una década, aunque algunas soleras conservan vinos de mucha mayor edad.

Es precisamente esa crianza la que ha permitido conservar una tradición enológica que estuvo cerca de desaparecer. Las crisis económicas, la filoxera y los cambios en el consumo hicieron que el fondillón perdiera buena parte de su protagonismo.

Sin embargo, las bodegas alicantinas han recuperado progresivamente un vino que hoy cuenta con protección dentro de la Denominación de Origen Alicante y reconocimiento como producto protegido de la Unión Europea.

El Alto Vinalopó fue uno de los territorios donde el fondillón encontró un terreno especialmente favorable y donde todavía sobreviven bodegas y soleras vinculadas a esta tradición. El propio Ayuntamiento de Villena reivindica el fondillón como una de las grandes piezas de su patrimonio gastronómico y vitivinícola, y un elemento único de sus fiestas.

El fondillón estará presente en las catorce comparsas y miles de participantes que componen la fiesta. Y junto a él, platos contundentes y tradicionales como el gazpacho villenense, elaborado con tortas, conejo, pollo, robellones y caracoles.