Roque Pérez Prados, de 'Benalúa Óptica'

Roque Pérez Prados, de 'Benalúa Óptica' A.R.

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Roque, optometrista: "No miraría el eclipse más de 30 segundos con las gafas puestas por el daño en la retina"

El doctor en Visión y Optometría recomienda extremar las precauciones durante el eclipse solar del 12 de agosto, incluso utilizando filtros homologados.

Más información: Lo confirman las autoridades: "Queda prohibido mirar al sol y acceder a zonas acotadas o restringidas en el eclipse"

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Alicante
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El eclipse solar del próximo miércoles, 12 de agosto, genera una gran expectación entre quienes quieren disfrutar de uno de los fenómenos astronómicos más llamativos de los últimos años.

Sin embargo, observarlo directamente sin las medidas de protección adecuadas puede provocar daños graves e irreversibles en la retina, incluso aunque el Sol se encuentre cerca del horizonte.

El doctor en Visión y Optometría por la Universidad de Alicante (UA) y gerente de Benalúa Óptica, Roque Pérez Prados, insiste en la necesidad de extremar las precauciones durante la observación.

Entre sus principales recomendaciones se encuentra limitar al máximo el tiempo de exposición: "Mi recomendación es no mirar el eclipse durante más de 30 segundos seguidos incluso con las gafas puestas para evitar posibles daños en la retina". Aclara a EL ESPAÑOL de Alicante que cuantos menos segundos mejor, y que también se debe descansar la vista mientras tanto.

El eclipse comienza a partir de las 19:15 horas, cuando el Sol se encuentra aproximadamente a cinco grados sobre el horizonte oeste. En el momento de máximo, la Luna llega a cubrir el 99,14 % del disco solar en Alicante, unas condiciones que pueden generar una falsa sensación de seguridad entre quienes observen el fenómeno.

El peligro de mirar al Sol

Precisamente la proximidad del eclipse a la puesta de sol es uno de los factores que más preocupa al especialista. La menor intensidad aparente de la luz hace que mirar hacia el astro pueda resultar menos molesto, pero eso no significa que desaparezca el riesgo para los ojos.

Pérez Prados advierte de que la cantidad de energía que recibe la retina sigue siendo suficiente para provocar lesiones. "Aunque tú puedas mirar relativamente bien al sol cuando se está poniendo, se puede producir un daño importante", señala.

El problema, explica, es que la ausencia de deslumbramiento puede llevar a las personas a confiarse y prolongar la observación. Sin embargo, mirar directamente al Sol puede causar daños tanto al amanecer como al mediodía o al atardecer.

Para disfrutar del eclipse, el optometrista recomienda buscar un punto con una visión despejada hacia el oeste y noroeste, evitando edificios, montañas o árboles que puedan obstaculizar el fenómeno. Entre las opciones se encuentran zonas abiertas como la playa, la bahía de Alicante o las terrazas de edificios altos.

Una lesión que puede no doler

Uno de los principales peligros de observar el eclipse sin protección es que el daño en la retina puede producirse sin que la persona sea consciente de ello en ese mismo momento.

"Tú puedes estar mirando al sol y estar dañándote el ojo y puedes no sentirlo", advierte Pérez Prados. Las consecuencias pueden aparecer después, cuando la persona aparta la mirada del astro.

Entre los posibles síntomas se encuentran la visión borrosa, una sombra permanente en la zona central del campo visual, dificultades para leer o alteraciones en la percepción de los colores.

El problema es que parte de estas lesiones pueden ser irreversibles debido a la muerte de las células de la retina.

"Si la retina se quema, ya no tenemos nada que hacer, pues son células que mueren", sostiene el especialista. Para explicar la importancia de esta estructura ocular, Pérez Prados compara la retina con la película de una cámara fotográfica analógica: si esta se quema, las imágenes quedan dañadas independientemente de la calidad de la cámara.

Por este motivo, el especialista insiste en que la prevención es la única herramienta eficaz y reclama especial atención cuando los menores vayan a observar el eclipse. En estos casos, considera fundamental que estén supervisados por un adulto para evitar que se quiten las gafas de protección por curiosidad.

No valen todas las gafas

La protección ocular tampoco consiste simplemente en ponerse cualquier tipo de gafas oscuras y mirar al Sol. Pérez Prados recuerda que los filtros utilizados para contemplar el eclipse deben cumplir la normativa ISO 12312/2, contar con el marcado CE e indicar en la patilla el nombre del fabricante.

Además, existe un protocolo concreto para colocarlas y retirarlas. El doctor recomienda mirar primero al suelo, ponerse las gafas y solo después levantar la mirada hacia el Sol. Para quitarlas, el procedimiento debe hacerse a la inversa: primero se baja la mirada y después se retira el filtro.

"Importante la diferencia entre una forma y otra, porque de una manera estás expuesto al sol y de la otra no", recalca.

Incluso utilizando unas gafas homologadas, Pérez Prados aconseja no mantener la mirada fija durante demasiado tiempo. Aunque existen recomendaciones que permiten observaciones de hasta un minuto, su criterio es más conservador y establece los 30 segundos como referencia máxima antes de apartar la mirada y descansar.

"Las lesiones del eclipse pueden durar toda la vida", sentencia.

Otras formas de observarlo

Quienes no dispongan de gafas específicas también pueden recurrir a métodos indirectos para observar el fenómeno. El especialista propone, por ejemplo, proyectar la imagen del Sol sobre una cartulina mediante una caja con un espejo y un pequeño agujero.

También menciona los filtros de soldador como alternativa, aunque únicamente los de número 14 y manteniendo igualmente las precauciones respecto al tiempo de exposición.

En el caso de utilizar telescopios, la protección debe ser todavía más específica. Pérez Prados recuerda que es imprescindible contar con un filtro solar diseñado para este tipo de instrumentos, ya que observar el Sol a través de un telescopio sin la protección adecuada puede provocar una lesión ocular inmediata.

Cuidado con el móvil

Grabar o fotografiar el eclipse a través de la pantalla del teléfono móvil no supone el mismo riesgo para los ojos que mirar directamente al Sol. Aun así, el especialista recomienda utilizar gafas de sol convencionales mientras se realiza esta operación.

El dispositivo, eso sí, tampoco está completamente a salvo. La elevada energía procedente del Sol puede llegar a dañar las cámaras de los teléfonos si se mantienen demasiado tiempo enfocadas directamente hacia el astro. Por ello, Pérez Prados recomienda no superar los 30 segundos de grabación.

Para quienes se encuentren caminando o conduciendo durante el eclipse, la recomendación es mucho más sencilla: no mirar directamente al Sol. Tampoco resulta seguro intentar observarlo de reojo.

En Alicante, el eclipse alcanza una ocultación inferior al 70 %, una circunstancia que puede llevar a pensar que el peligro también es menor. El optometrista rechaza esta idea y recuerda que mientras una parte del disco solar continúe visible sigue existiendo radiación capaz de dañar la retina.

Solo cuando se alcanza la totalidad y desaparece completamente el disco solar se produce la fase de corona, que permite unas condiciones de observación diferentes durante ese breve periodo. Mientras quede una parte del Sol visible, las precauciones deben mantenerse.

"Que nadie se confíe porque aquí no sea completo el eclipse", insiste Pérez Prados.

La expectación por el fenómeno también se refleja en las ópticas. El gerente de Benalúa Óptica asegura que la demanda de gafas homologadas se dispara durante los últimos quince días y califica las ventas como una auténtica "locura".

El establecimiento disponía de existencias desde hace dos meses, pero la demanda se concentra cuando se acerca el eclipse. Hasta tal punto llega el interés que el propio Pérez Prados reconoce que en su óptica "ya no queda ninguna" y que "se agotaron hace unos días".