Un agricultor subido a un tractor
Rafa, agricultor de un pueblo de Alicante: "Este año el 10% de la cosecha se queda sin recoger por falta de trabajadores"
Este productor de Callosa d'en Sarrià denuncia que la escasez de mano de obra obliga a dejar fruta en los árboles y reclama mejores precios.
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La falta de trabajadores se convierte en uno de los mayores quebraderos de cabeza para el campo alicantino. Aunque haya fruta de calidad y demanda en los mercados, cada vez son más los agricultores que no consiguen reunir las cuadrillas necesarias para completar la recolección, lo que obliga incluso a dejar parte de la producción en los árboles.
La escasez de mano de obra afecta desde hace años a cultivos tan representativos de la provincia como el níspero, la cereza, la breva o la uva de mesa. Los productores alertan de que la situación empeora campaña tras campaña y condiciona el futuro de muchas explotaciones agrícolas.
Hace un par de semanas, ASAJA Alicante puso voz a esta problemática a través del testimonio de varios agricultores de la provincia. Entre ellos se encontraba Rafael Gregori, productor de Callosa d'en Sarrià, quien relató las dificultades que afronta para sacar adelante la campaña del níspero.
Gregori calcula que alrededor del 10% de la cosecha de níspero se queda este año sin recoger por la falta de personal suficiente para completar la campaña.
"Este año hemos trabajado con diez personas cuando el año pasado éramos dieciséis. Había fruta de calidad y demanda en el mercado, pero no hemos encontrado más trabajadores", explica el agricultor.
El productor asegura que la situación afecta tanto a pequeñas explotaciones como a entidades con mayor capacidad económica. En su opinión, el problema no pasa únicamente por incrementar los salarios, ya que los agricultores también están condicionados por los bajos precios que reciben por sus productos.
"Ojalá pudiera pagar más, pero si el agricultor no recibe mejores precios por su producto, no puede asumir más costes", lamenta.
Precisamente, la gerente de 'Uvas Amaia Cedida', Esther Díaz Sabater, contaba a este diario cómo el año pasado le llegaron a pagar a 40 céntimos el kilo, un producto que en el supermercado se encontraba a 4, 80 €.
Un problema que se agrava
Desde ASAJA Alicante sostienen que la falta de mano de obra se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales del sector agrícola en la provincia.
La organización afirma que ya no se trata de una circunstancia puntual, sino de una realidad que lleva años agravándose y que obliga a muchos productores a organizar sus explotaciones en función de los trabajadores disponibles y no de la demanda existente.
"Existe una carencia generalizada de trabajadores para el campo, lo que está provocando el abandono ante la falta de garantías para cubrir la recolección", señala la organización.
En la misma línea, el presidente de ASAJA Alicante, José Vicente Andreu, resume la situación con una frase contundente: "El problema ya no es producir ni vender; el problema es encontrar personas dispuestas a trabajar en el campo".
La normativa influye
Las dificultades para encontrar mano de obra no afectan únicamente al cultivo del níspero. José Antonio Cazorla, productor de uva de mesa en Novelda, sostiene que algunos trabajadores mayores de 52 años rechazan incorporarse a las campañas agrícolas porque hacerlo les supone una pérdida económica respecto a otras cotizaciones.
"Hay trabajadores que perderían alrededor de 400 euros si pasan a trabajar en agricultura. Después necesitan volver a cotizar durante un año en el régimen general para recuperar esa situación. Al final prefieren no venir al campo", lamenta.
Para ASAJA Alicante, esta situación demuestra la necesidad de adaptar la normativa laboral a las particularidades de las campañas agrícolas. "No tiene sentido que existan mecanismos que penalicen a quienes quieren trabajar temporalmente en el campo cuando precisamente faltan trabajadores para recoger las cosechas", denuncia la organización.
Medidas urgentes
La organización agraria insiste en que el problema va más allá de los costes laborales. Explica que, años atrás, muchas personas aprovechaban las campañas agrícolas para complementar sus ingresos, pero actualmente las exigencias administrativas y laborales desincentivan ese tipo de empleos temporales.
Además, Roque Bru, productor de brevas en Elche, reclama una reducción de la carga burocrática que soportan las explotaciones, especialmente en cultivos que dependen de una recolección manual especializada.
Por ello, ASAJA Alicante solicita a las administraciones medidas para facilitar la contratación temporal en el campo, compatibilizar determinadas prestaciones con el trabajo estacional, reducir los obstáculos burocráticos y mejorar la gestión de los flujos migratorios para ampliar la oferta de mano de obra.
El gerente de 'PenyaFresh', Raúl García, también habló de su experiencia en este diario, explicando que gran parte de su plantilla es extranjera, ya que no encuentra a ciudadanos españoles interesados en trabajar el campo.
"Los españoles no quieren trabajar en el campo, y si no fuera por los inmigrantes, esto no funcionaría", afirma García.
"Estamos hablando de cultivos que generan empleo, riqueza y actividad económica en nuestras comarcas. No podemos permitir que se quede fruta en los árboles o que la cosecha se pierda porque faltan manos para recogerla", concluye Ramón Espinosa, secretario técnico de ASAJA Alicante.