Una playa de Torrevieja

Una playa de Torrevieja Shutterstock

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Jorge Olcina, meteorólogo: "Seguro que superaremos los 47 grados, pero es difícil que una ola de calor alcance los 50"

El experto advierte de que el mayor problema no son los récords de temperaturas, sino las noches tropicales, que impiden el descanso.

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Alicante
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Dormir con la ventana abierta y seguir pasando calor se ha convertido en una escena habitual del verano. El aumento de las temperaturas nocturnas está haciendo que descansar resulte cada vez más complicado, especialmente en los hogares que no disponen de aire acondicionado, una situación que, según los expertos, irá a más en los próximos años.

Si vives en Alicante, seguro que en las últimas noches has notado esa sensación de bochorno que no desaparece ni de madrugada. El calor persiste durante toda la noche y, en muchas zonas del litoral, los termómetros apenas bajan de los 25 grados, dificultando el sueño y reduciendo el confort térmico.

Desde EL ESPAÑOL de Alicante hemos hablado con el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante (UA), Jorge Olcina, para analizar la situación meteorológica actual y conocer qué cabe esperar durante el resto del verano.

El experto asegura que las previsiones que se manejaban a finales de mayo se están cumpliendo prácticamente al detalle.

Olcina explica que la provincia se encuentra inmersa en la quinta oleada intensa de aire sahariano del verano, mientras que el conjunto de España afronta su tercera gran ola de calor.

El meteorólogo recuerda que no cualquier episodio de altas temperaturas puede considerarse una ola de calor, ya que debe cumplir unos criterios concretos de intensidad, extensión territorial y una duración mínima de tres días.

En cualquier caso, considera que la tendencia ya está plenamente consolidada. "Los veranos a partir de ahora van a ser o calurosos o muy calurosos", afirma, al tiempo que insiste en que la sociedad debe acostumbrarse a "una nueva realidad impulsada por ese proceso de calentamiento".

El verdadero problema

Aunque las temperaturas máximas acaparan buena parte de la atención, Olcina considera que el mayor riesgo está en las noches.

El climatólogo explica que el mar Mediterráneo es uno de los que más se ha calentado en el planeta durante las últimas cuatro décadas y eso tiene una consecuencia directa sobre el litoral alicantino. Con el agua rondando los 27 o 28 grados, el aire cercano a la costa apenas logra enfriarse durante la madrugada.

Como consecuencia, las temperaturas nocturnas permanecen por encima de los 22 o 23 grados durante semanas, dando lugar a noches tropicales e incluso ecuatoriales, en las que los termómetros superan los 25, 26 o 27 grados.

A ello se suma la elevada humedad. Según explica, cuando esta supera el 70 %, "hace que la sensación de calor sea de 30 grados, 30 o 31 grados" incluso en plena noche.

El experto compara esta situación con la que viven otras zonas del interior peninsular, donde durante el día pueden registrarse temperaturas más altas, pero las noches permiten recuperar el organismo al bajar hasta los 18 o 19 grados.

En Alicante, sin embargo, el calor apenas da tregua durante cerca de dos meses, algo que preocupa especialmente al especialista porque impide el descanso continuado de la población.

Por ello, resta importancia a la posibilidad de batir récords absolutos de temperatura. "Seguro que superaremos los 47 grados, pero es difícil que una ola de calor alcance los 50", asegura.

Olcina insiste en que la verdadera amenaza para la salud no reside en esos valores extremos diurnos, sino en que el cuerpo no pueda recuperarse durante la noche.

Adaptar las ciudades

Ante este escenario, el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante considera imprescindible adaptar las ciudades al nuevo contexto climático.

Entre las medidas que propone se encuentran aumentar las zonas de sombra, plantar más arbolado y facilitar puntos de agua fresca en las calles para reducir el impacto de los episodios de calor extremo.

Además, recuerda que las consecuencias ya se reflejan en la salud pública. "El cuerpo no puede descansar y se agravan enfermedades previas", especialmente las respiratorias y cardiovasculares, explica, motivo por el que muchas de las víctimas asociadas al calor extremo se producen precisamente durante las noches más cálidas.