Algunas actividades organizadas por APSA.

Algunas actividades organizadas por APSA. APSA

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Las personas con discapacidad disfrutan del verano gracias a la única asociación que no cierra: "Calidad de vida es divertirse"

En Alicante, la entidad APSA encuentra una solución a la soledad no deseada de sus usuarios al llegar la temporada alta y ofrece un abanico de actividades.

Más información: Personas con discapacidad se forman en Alicante para tener su independencia y encontrar trabajo: "Es un derecho"

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Alicante
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Aunque el calor ya se haya asentado desde hace unas semanas en Alicante, el verano oficialmente se inauguró el pasado 21 de junio, coincidiendo con el inicio de las esperadas Hogueras de Alicante, una época del año en el que las salidas de casa riman con ocio, risas y amigos.

Unos planes que, a simple vista parecen accesibles a todo el mundo y suelen formar parte de la rutina veraniega de muchas personas. Sin embargo, para las personas con discapacidad, esas actividades pueden hacer una gran diferencia en su día a día y mejorar su verano como nunca lo hubieran imaginado.

Y es que en pleno verano, cuando la mayoría de centros ocupacionales bajan la persiana, hay una realidad que suele quedar fuera del foco: ¿qué ocurre con el ocio de las personas con discapacidad intelectual cuando se detiene su rutina diaria? En Alicante, la entidad APSA ha decidido no cerrar esa puerta.

Una necesidad

Lejos de parar en los meses estivales, su servicio de ocio inclusivo se mantiene activo y, además, cobra especial sentido. “Somos de las pocas entidades que no cerramos en verano”, explica Elena Costas, coordinadora de servicios transversales de APSA. Una decisión que responde a la necesidad de evitar el aislamiento social en una época en la que muchos usuarios pierden sus espacios habituales de relación.

Y el programa no funciona como una agenda cerrada de actividades, sino como un espacio de decisión colectiva. Cada último sábado de mes, los propios usuarios se reúnen en asamblea para proponer, votar y elegir qué planes quieren realizar. Playa, cine, terrazas o fiestas locales son algunas de las opciones más repetidas en verano. “Se trata de ocio inclusivo: quieren lo mismo que cualquier otra persona en esta época del año”, resume Costas.

Este enfoque pone el acento en la autodeterminación, uno de los pilares del servicio, un modus-operandi que lo hace mucho más inclusivo. De tener voz propia en algo tan cotidiano —y tan esencial— como el tiempo libre. “No son actividades impuestas, son elegidas por ellos”, insisten desde la entidad.

Durante las Hogueras, los usuarios también han estado muy activos.

Durante las Hogueras, los usuarios también han estado muy activos. APSA

El servicio cuenta con dos grupos diferenciados —juvenil (de 16 a 21 años) y adultos— y reúne cada fin de semana a decenas de participantes. Durante los meses de verano, la asistencia se dispara ya que prácticamente todos los usuarios se apuntan.

Y es que para muchas personas con menor grado de autonomía, su vida social depende en gran medida de estos espacios. Sin ellos, el verano puede convertirse en un paréntesis de soledad.

“Si no hay ocio, hay personas que pasan semanas enteras en casa, sin ver a nadie más allá de su entorno familiar”, explican. Una situación que no solo limita su vida social, sino que impacta directamente en su bienestar emocional.

Porque el ocio, recuerdan desde APSA, no es un lujo ni un simple entretenimiento, sino que es un derecho y forma parte de la calidad de vida en el mismo nivel que la salud o el empleo. A través de estas actividades, "los usuarios no solo disfrutan, sino que desarrollan habilidades sociales, refuerzan su autonomía y amplían su red de relaciones".

Doblemente inclusivo

El programa, además, está abierto a personas externas a la entidad, una vía para dar respuesta a quienes, en verano, se quedan sin alternativas. “Hay familias de otras asociaciones que nos cuentan que se quedan sin recursos en estos meses. Aquí encuentran un espacio donde seguir activos y acompañados”, señalan.

Más allá de las cifras, hay una idea que atraviesa todo el proyecto y es la de una vida plena. Viajes como el reciente a Disneyland París, excursiones por la provincia o la participación en fiestas locales son ejemplos de cómo el ocio puede convertirse en motor de experiencias significativas.

En palabras de la propia Costas, “la calidad de vida no es solo tener cubiertas las necesidades básicas; también es poder socializar, disfrutar y decidir”. En verano, cuando los días se alargan, ese derecho se vuelve aún más visible.