Celia Escolástico, Bellesa 2026 de la Hoguera, junto a su presidente, Jorge Costa Ferrero.

Celia Escolástico, Bellesa 2026 de la Hoguera, junto a su presidente, Jorge Costa Ferrero. Laurine Maurice

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Alfonso El Sabio recupera las ganas de fiesta tras un año de incertidumbre por la Categoría Especial: "Lo volveremos a intentar"

La incertidumbre administrativa, los ajustes de última hora y las limitaciones de seguridad han marcado una edición en la que, pese a todo, ha prevalecido el pulso colectivo.

Más información: Alfonso el Sabio carga contra la Federació al perder la categoría especial: "¿Quién nos va a pagar los 50.000 euros ya invertidos?"

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Alicante
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El bullicio de las calles, los transeúntes empujándose para llegar a tiempo a la mascletà, olores de todo tipo en cada paso... Este es el ambiente con el que uno se puede encontrar al pasear por las calles de Alicante en esos días soleados y calurosos de junio.

Cada año, las fiestas de las Hogueras de Alicante se consolidan como punto de encuentro para el arte, la música, la cultura y la tradición, atrayendo así a miles de turistas que aprovechan estos días para visitar la capital provincial, o, al contrario, se ven sorprendidos por estas festividades en medio de sus vacaciones.

Si bien las calles son ya de por sí un lugar ideal para vivir estas fiestas, no hay nada como adentrarse en un Racó y vivirlas en su profundidad. Esto mismo es lo que ha hecho EL ESPANOL, quien se ha internado en la casa de la Hoguera Alfonso El Sabio.

Tras un año de mucha incertidumbre y polémica a raíz de perder la Categoría Especial a pocas semanas de las Hogueras, el ambiente que nos encontramos en este Racó rima a la perfección con tranquilidad y alegría, un estado de ánimo que viene compensando las "semanas de mucho estrés" que ha vivido la Hoguera.

"Volveremos a intentarlo", aseguran desde la comisión, sobre la oportunidad de plantar en la Categoría Especial.

Incertidumbre

El Racó de Alfonso el Sabio funciona este año como termómetro de una comisión que ha tenido que reinventarse sobre la marcha. La incertidumbre administrativa, los ajustes de última hora y las limitaciones de seguridad han marcado una edición en la que, pese a todo, ha prevalecido el pulso colectivo.

La hoguera, que inicialmente aspiraba a competir en categoría especial, tuvo que redimensionarse. Este cambio implicó algunos ajustes de última hora, como el diámetro del monumento, que debía adaptarse a su entorno urbano, condicionando tanto la composición como la cantidad de ninots.

La consecuencia directa se tradujo en menos volumen, pero no menos discurso. Finalmente, la comisión plantó en primera categoría, manteniendo parte del remate previsto para especial y reformulando el conjunto con rapidez.

“Ha sido un año duro”, reconocen desde la organización, donde las negociaciones por los permisos y el espacio del racó se prolongaron hasta prácticamente el último momento.

El poder del discurso

En ese contexto de ajustes, la propuesta artística ha encontrado su fuerza en el amor como resistencia. La hoguera, diseñada por el joven artista Alejandro Baenas, construye un relato simbólico en el que una sirena central lucha por ascender desde el fondo, atrapada entre cadenas que representan las tensiones de la vida en pareja.

A su alrededor, figuras como un ogro —metáfora de las dificultades económicas— o elementos vinculados a la tentación y la inseguridad trazan un recorrido emocional reconocible.

La narrativa, contada a la perfección con el entusiasmo de Celia Escolástico, belleza adulta de la comisión, culmina con la superación conjunta que permite “alzar el vuelo”, en una imagen cercana al ave fénix.

La intención, según explica la Escolástico, era conectar con distintas generaciones a través de un mensaje universal, alejándose de lo meramente estético para incidir en lo vivencial.

Detrás de esa adaptación contrarreloj está también el trabajo de Baenas, de apenas 22 años, que firma aquí su primera hoguera en la ciudad. Formado en Gandía, el artista ha sabido reformular su proyecto inicial —concebido para una categoría Especial— sin perder coherencia ni ambición.

Parte de la estructura inferior procede de esa idea original, reconfigurada para encajar en las nuevas condiciones.

Su proceso ha sido, además, profundamente personal. Con un equipo reducido y el apoyo directo de su familia, Baenas reivindica una forma de hacer en la que el reconocimiento vecinal pesa más que la rentabilidad económica.

“El valor está en que la gente lo aprecie”, viene a resumir una trayectoria que ya acumula premios en otras plazas y que ahora encuentra en Alicante un nuevo espacio de crecimiento.

La comisión, por su parte, no oculta el orgullo por los resultados obtenidos: quinto premio en la categoría adulta y un destacado segundo en la infantil.

Pero más allá del palmarés, el relato que se impone es el de la resiliencia. El de una hoguera que, obligada a reducirse, ha sabido mantenerse en pie sin renunciar a su identidad.

También las bellezas encarnan ese espíritu. Con una presencia cercana, “de asfalto”, como ellas mismas definen, representan una forma de entender la fiesta desde dentro, a pie de calle y en contacto directo con la comisión. La ilusión sigue intacta, incluso en un año marcado por la tensión.

Con la mirada puesta en el futuro, la renovación de Baenas para el próximo ejercicio deja entrever una voluntad de continuidad. La decisión sobre la categoría queda abierta, pero la experiencia de este año pone de manifiesto que incluso en las condiciones más adversas, la hoguera sigue siendo un espacio de creación, comunidad y resistencia.