Alicia López Losantos, directora de la agencia matrimonial Lazos.

Alicia López Losantos, directora de la agencia matrimonial Lazos.

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Más de 800 solteros de Alicante abandonan Tinder para buscar el amor para toda la vida: "Nos falta educación sentimental"

La agencia matrimonial Lazos une a personas que busquen una pareja estable más allá de las aplicaciones de citas.

Más información: Amor 'confluente', así están cambiando las relaciones y la familia según la Universidad de Alicante

Alicante
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En Alicante hay al menos 870 personas que han decidido delegar su vida amorosa en una agencia matrimonial. Personas que han dejado la superficialidad de las aplicaciones de citas para dejarse asesorar por profesionales de la psicología.

Así es el ecosistema de Lazos, la veterana agencia matrimonial que, en plena era Tinder, sigue llenando su base de datos en la provincia con solteros y solteras de entre 22 y 88 años.

Lazos nace en 1980 como una agencia matrimonial clásica, pero se ha consolidado como la mayor red de búsqueda de pareja estable en España, con 24 delegaciones físicas, entre ellas, una oficina en pleno centro de Alicante.

Su método está dirigido por psicólogos y expertos en relaciones humanas, estando al frente la psicóloga y socióloga Alicia López Losantos, que lleva más de veinte años escuchando historias de rupturas, parejas fallidas y malas decisiones sentimentales, primero desde la agencia y hoy también desde su propia consulta.

Durante un tiempo, admite, en una conversación con EL ESPAÑOL, las aplicaciones de citas les hicieron daño. Pues la posibilidad de encontrar a alguien "por tu cuenta", con un simple gesto del dedo en la pantalla, relegó a las agencias matrimoniales a un rincón casi vintage del mercado del amor.

Pero el péndulo ha vuelto. Ahora a sus oficinas llega mucha gente "quemada" de las apps, agotada del ciclo de ilusión y frustración, de conversaciones que se apagan sin explicación y de perfiles que prometen "algo serio" pero no comparten ni estilo de vida ni objetivos.

Un método en capas

El acceso a Lazos empieza con una llamada o un formulario web. No todo el mundo pasa ese primer filtro, el equipo descarta de entrada a quienes piden condiciones imposibles como grandes diferencias de edad, requisitos irreales, o buscan algo que la agencia considera que no puede cubrir con seriedad.

A quienes encajan les dan cita presencial en la delegación, en el caso de Alicante con la psicóloga Eugenia Benito como responsable local.

En esa entrevista se construye un perfil que va mucho más allá de "me gustan morenos" o "quiero que sea detallista". Se habla de creencias, ocio, familia, trabajo, nivel de actividad, prioridades, etapa vital.

De si la persona es católica practicante o no, si necesita viajar cada fin de semana o prefiere la calma, si tiene hijos, si quiere tenerlos, si es de gimnasio y playa o de sofá y series. La idea reside en que, aunque la atracción física importa, una pareja estable se construye compartiendo un estilo de vida compatible.​

A partir de ahí, el cliente entra en una mensajería privada exclusiva de la agencia, una especie de "app cerrada" donde puede chatear con sus posibles parejas sin intercambiar teléfonos ni datos personales.

Cada usuario, además, tiene asignado un gestor o gestora que comenta cómo van las citas, recoge impresiones, ayuda a interpretar señales y plantea nuevas propuestas. Es un seguimiento continuo que se parece mucho más a un acompañamiento psicológico que a un simple servicio de intermediación.

El contrato no se mide por número de citas, sino por objetivo, el de encontrar pareja. Cuando alguien la encuentra, la agencia activa un periodo de seis meses de "garantía": un tiempo prudente para comprobar si la relación funciona de verdad antes de dar el caso por cerrado. Si la pareja se consolida, el expediente se archiva. Si se rompe, el proceso se reabre.

Mapa de solteros de 22 a 88 años

Solo en la provincia de Alicante, Lazos asegura tener activos 870 perfiles de personas que buscan pareja estable a través de la agencia, sin contar quienes están en esos seis meses de "prueba" de relación.

Esa base de datos no solo incluye a la ciudad de Alicante, sino a toda la provincia, desde municipios costeros saturados de turismo hasta pueblos de interior donde las oportunidades de conocer a alguien nuevo se reducen.

Para muchos, sobre todo en entornos más pequeños, la agencia funciona como una red de contactos que no tendrían de otra manera.

Apps de citas

López Losantos describe un patrón que se repite en quienes llegan a sus oficinas tras años de usar aplicaciones. Un carrusel emocional hecho de adrenalina, ilusión y caída. Cada "match" abre una expectativa y cada desencuentro, mentira o incompatibilidad profundiza la sensación de cansancio.

A eso se suma la transformación económica de las plataformas. Lo que empezó como servicios gratuitos se ha llenado de capas de pago, suscripciones "premium" y opciones exclusivas que prometen más visibilidad o mejores resultados a cambio de cifras cada vez más altas, mientras gestionan un volumen enorme de datos personales y sensibles.

Frente a eso, la agencia se reivindica como un servicio de pago "de entrada" pero trazable con un contrato, un equipo identificable, oficinas físicas y un método explícito.

En este sentido, donde las apps dejan al usuario solo frente a sus elecciones, Lazos introduce una mirada externa. La diferencia, resume, es que en Tinder decides tú según lo que crees que te atrae; en una agencia dirigida por psicólogos alguien se atreve a cuestionar si eso que repites una y otra vez es realmente lo que te conviene.

Educación sentimental

Una de las ideas que más repite Alicia López Losantos es que no tenemos casi nada de educación sentimental. Nadie nos enseña a elegir pareja ni a detectar patrones que nos llevan a tropezar siempre con el mismo tipo de persona celosa, controladora, emocionalmente ausente o incapaz de comprometerse.

En su trabajo observa que muchos clientes tienen claro lo que no quieren, pero pocas veces, en cambio, llegan con un "sé lo que quiero" bien articulado.

A partir de ahí, el acompañamiento funciona casi como una pequeña escuela de educación sentimental, para poner palabras a necesidades reales, distinguir deseo de proyecto de vida, ajustar expectativas a la etapa vital.​