Castalla, Alicante.

Castalla, Alicante. GVA

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El precioso pueblo con una muralla medieval que debes visitar en Alicante: en plena repoblación

El municipio, con algo más de 11.000 habitantes, mantiene la escala y la vida tranquila de un pueblo, pero con servicios propios de una localidad en pleno crecimiento.

Más información: Más de 2.700 personas llegan a Castalla desde 2019 atraídas por el precio de la vivienda y la conexión con Alicante

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En el interior de la provincia de Alicante, a medio camino entre la costa y las sierras del norte, Castalla se ha convertido en uno de los pueblos más interesantes para visitar y, cada vez más, para vivir.

Su casco histórico amurallado, coronado por un castillo medieval perfectamente reconocible desde la autovía, convive hoy con una dinámica etapa de repoblación impulsada por el precio de la vivienda y su excelente conexión con la capital.

Un pueblo medieval

Castalla se asienta en un valle rodeado de montes, donde las casas trepan por la ladera camino del castillo y forman un entramado de calles estrechas y plazas que conservan un marcado aire medieval.

El municipio, con algo más de 11.000 habitantes, mantiene la escala y la vida tranquila de un pueblo, pero con servicios propios de una localidad en pleno crecimiento.

El visitante se encuentra con fachadas tradicionales, rincones empedrados y miradores naturales que recuerdan el papel estratégico que tuvo la localidad durante siglos.

La imagen del conjunto urbano abrazando la colina y protegido por su fortaleza sigue siendo una de las panorámicas más singulares del interior alicantino.

Muralla medieval

El gran emblema de Castalla es su castillo, levantado sobre una colina a unos 780 metros de altitud y conectado visualmente con el caserío y los restos de su muralla.

Desde lo alto se domina toda la Hoya de Castalla, un amplio valle agrícola y montañoso que fue clave para controlar los caminos entre Alicante y Alcoy en la Edad Media.

La fortaleza tiene origen andalusí, del siglo XI, y fue reformada y ampliada tras la reconquista cristiana en el siglo XIII, lo que explica la mezcla de elementos islámicos y cristianos en sus estructuras.

El conjunto se organiza en varios recintos, con la Torre Grossa como baluarte defensivo y mirador, un palacio de época cristiana utilizado como residencia noble y el Patio de Armas, donde se concentraba la actividad militar.

En el interior aún se conservan murallas, torres y aljibes que permitían almacenar agua y resistir largos asedios, reflejo del ingenio constructivo medieval en un enclave fronterizo.

Durante las luchas entre reinos cristianos y los conflictos con Aragón, Castalla funcionó como auténtico bastión, resistiendo ataques hasta que, con el tiempo, perdió relevancia militar y quedó en desuso.

Visitar Castalla hoy

En la actualidad, el castillo es uno de los monumentos más visitados de la zona y se puede recorrer buena parte de sus instalaciones mediante visitas turísticas.

Las rutas guiadas y los itinerarios señalizados permiten entender la evolución del recinto, acceder a sus miradores y disfrutar de vistas panorámicas sobre el valle y las sierras cercanas.

El entorno ofrece también rutas de senderismo por las montañas que rodean la Hoya de Castalla, combinando patrimonio y naturaleza en una misma escapada.

Tras la visita a la fortaleza y al casco antiguo, muchos visitantes completan la experiencia probando la gastronomía local, donde el gazpacho manchego ocupa un lugar destacado en la cocina tradicional castallense.

En plena repoblación

Además de su interés histórico, Castalla vive un claro proceso de repoblación desde hace unos años, al convertirse en alternativa residencial a Alicante y otros municipios del área metropolitana.

La diferencia de precios es notable. Mientras en la ciudad de Alicante el metro cuadrado supera los 2.500 euros, en Castalla ronda la mitad, lo que hace posible comprar vivienda con un presupuesto mucho más ajustado.

La buena conexión por autovía, a poco más de 20 minutos de la capital, permite que muchos nuevos vecinos mantengan su trabajo y servicios en Alicante o San Vicente, pero residan en un entorno más tranquilo y económico.

Desde 2019 el municipio ha ganado en torno a 2.700 habitantes y ha pasado a superar los 11.500, con incrementos anuales muy significativos desde 2022.

El alcalde y el sector inmobiliario coinciden en que ha surgido un perfil de comprador “rebotado” de la capital: familias jóvenes, funcionarios, militares o policías que no llegan a los precios urbanos y optan por Castalla sin renunciar a su calidad de vida.

Urbanizaciones como Castalla Internacional, antes muy vinculadas a residentes extranjeros, se han ido llenando de población mayoritariamente española, consolidando este cambio demográfico.