Un perro visitando el veterinario.

Un perro visitando el veterinario. Shutterstock

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Ana Ramírez, veterinaria: "Recortar en alimentación o revisiones, supondrá un desembolso mayor a largo plazo"

La experta recomienda priorizar el gasto en prevención para proteger el bienestar del animal incluso en momentos de ajuste económico.

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Alicante
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Los animales de compañía ocupan hoy un lugar central en los hogares. Ya no son solo mascotas, sino un miembro más de la familia, con rutinas, cuidados y necesidades propias. Esa convivencia estrecha hace que su bienestar esté directamente ligado al de las personas con las que conviven.

Cuidar su salud no es solo una cuestión de cariño, sino también de responsabilidad. Una buena alimentación, revisiones veterinarias periódicas o la prevención de enfermedades influyen tanto en su calidad de vida como en la tranquilidad de las familias.

En este contexto, decisiones aparentemente sencillas, como ajustar gastos en su cuidado, pueden tener consecuencias importantes. Especialmente en enero, cuando la llamada cuesta obliga a revisar presupuestos y prioridades.

Tras los excesos navideños, muchas familias replantean su economía doméstica. Ese ajuste, sin embargo, no debería traducirse en recortes que afecten a la salud de perros, gatos y otros animales de compañía.

Desde la tienda de animales 'Kiwoko', recuerdan que gestionar el gasto de forma responsable no implica renunciar a lo esencial. La clave está en gastar mejor y con criterio, apoyándose siempre en información fiable y asesoramiento profesional.

Distinguir entre lo prescindible y lo verdaderamente necesario resulta fundamental para evitar problemas a medio y largo plazo.

Uno de los errores más habituales tras la Navidad es reducir gastos en alimentación o espaciar las visitas al veterinario. Sin embargo, estas decisiones pueden derivar en problemas de salud que acaban suponiendo un mayor desembolso económico.

"Una alimentación adecuada y adaptada a cada animal no es un lujo, es una necesidad básica. Optar por productos de menor calidad o reducir raciones para ahorrar puede provocar desequilibrios nutricionales que afecten directamente a su salud y bienestar", explica Ana Ramírez, directora técnica veterinaria de Kivet.

Desde la compañía insisten en la importancia de mantener dietas completas y equilibradas, así como las pautas de vacunación y desparasitación, como una inversión en prevención.

Ahorrar, pero con cabeza

El ahorro en el cuidado animal es posible si se hace con planificación. Consultar con profesionales antes de realizar cambios, aprovechar formatos de ahorro o promociones puntuales y mantener rutinas estables son algunas de las claves para un gasto responsable.

"La prevención siempre es más económica que el tratamiento. Revisiones periódicas, aunque el animal aparente estar sano, permiten detectar a tiempo problemas que, si se agravan, requieren intervenciones más complejas", señala Ramírez.

Además, hábitos como el ejercicio regular, la higiene o la estimulación mental contribuyen al bienestar emocional y reducen problemas de comportamiento asociados al estrés.

Enero es también el mes de los reajustes de rutina. Reducir visitas al veterinario, improvisar cambios de alimentación o espaciar tratamientos preventivos sin asesoramiento son decisiones que pueden tener consecuencias negativas.

"Entendemos que las familias buscan equilibrar su economía, pero es importante no tomar decisiones precipitadas. Ante cualquier duda, lo mejor es consultar con un profesional que ayude a encontrar alternativas seguras y ajustadas a cada situación", apunta la veterinaria de Kivet.

"La cuesta de enero puede afrontarse con planificación y sentido común, manteniendo siempre el foco en lo verdaderamente importante: la salud y la calidad de vida de quienes dependen de nosotros los 365 días del año", concluye Ramírez.

Un mensaje que cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que, según la Fundación Affinity, el abandono animal aumenta tras periodos de alto consumo, con los motivos económicos al alza. Un dato que refuerza la necesidad de planificar y cuidar, incluso cuando el bolsillo aprieta.