Vistas del municipio de Benifato.

Vistas del municipio de Benifato.

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El mejor pueblo de Alicante para visitar pozos de nieve: 5 siglos de historia al pie de la sierra de Aitana

Esta localidad, situada en la Marina Baixa, es conocida por los antiguos 'clots' de nieve que durante siglos abastecieron de hielo a las ciudades de la costa.

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Alicante
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El frío y la nieve de estos días no solo han dejado estampas invernales poco habituales en la provincia de Alicante. También han servido para recordar una tradición casi olvidada que durante siglos fue clave para la economía y la vida cotidiana: la del hielo y las neveras de nieve.

Antes de que existieran los congeladores, el hielo era un bien preciado. En zonas de montaña como la sierra de Aitana se construyeron pozos donde se almacenaba la nieve para su posterior venta en los pueblos y ciudades de la costa.

Uno de los municipios que mejor conserva este legado es Benifato. Pequeño, discreto y con mucha historia bajo sus pies, este pueblo de la Marina Baixa guarda algunos de los pozos de nieve más importantes de la provincia.

Los pozos de nieve, conocidos también como neveros o pous de neu, comenzaron a construirse en la provincia de Alicante a partir del siglo XVI, impulsados por una demanda creciente de hielo. No era un capricho, sino una necesidad.

El hielo se utilizaba con fines médicos, como anestésico o para combatir fiebres y detener hemorragias, y también con fines alimentarios, especialmente para conservar productos perecederos como el pescado. En los pozos se almacenaba la nieve del invierno, se compactaba en bloques de hielo y se aislaba con paja y mantas.

Después comenzaba el viaje. El transporte se realizaba de noche, sobre animales ecuestres, para evitar que el calor estropeara la carga.

Durante casi cinco siglos, muchas familias de la zona trabajaron en este duro oficio invernal. "Fue una actividad fundamental para la economía local durante generaciones", recuerdan desde el Ayuntamiento de Benifato.

La llegada de las primeras fábricas de hielo a las ciudades, a partir de 1890, y los cambios climáticos marcaron el principio del fin. El comercio del hielo desapareció definitivamente en 1931.

Las neveras de Benifato

Benifato conserva varios de estos pozos de nieve, repartidos por su término municipal y vinculados a antiguas rutas de transporte hacia la costa.

Neveras de Benifato

Neveras de Benifato

El más importante es el Clot dels Teixos, el mejor conservado del municipio. Construido en el siglo XVII para abastecer de hielo a la ciudad de Alicante, contaba con cuatro arcos y un tejado hoy derruido. Se encuentra junto al PRV-10 y sigue siendo uno de los grandes referentes de la sierra de Aitana.

Otro de los más antiguos es el Clot del Bardalet, también del siglo XVII y situado junto a la cueva de Forata. Se cree que es uno de los neveros más antiguos de toda la sierra y aún conserva su muelle de carga para animales.

La Font Vella es un pozo del siglo XVIII, de planta circular, con siete metros de diámetro y seis de profundidad, capaz de almacenar hasta 250 metros cúbicos de nieve. Situado en la umbría de Aitana, cerca de la Font de Partegat, abasteció durante años a los pueblos de la Marina Baixa.

El paisaje se completa con estructuras más singulares, como el Cantalar, un ventisquero sin cubierta que aprovechaba las corrientes de aire para acumular la nieve, o el Ventisquer, un muro circular de piedra donde el viento depositaba la nieve de forma natural. Este último es difícil de localizar hoy, casi oculto por la vegetación y los desprendimientos.

Un pueblo sin prisas

Más allá de los pozos de nieve, Benifato ofrece mucho al visitante. "Este pequeño rincón de la Marina Baixa, al pie de la sierra de Aitana y en el precioso valle de Guadalest, invita a pasear entre fuentes y antiguos pozos de nieve", según describen desde Turismo de la Comunitat Valenciana.

El casco urbano conserva su origen árabe, con calles empinadas, estrechas y llenas de encanto. A cada paso aparecen fuentes de piedra y un lavadero público que aún hoy conserva agua corriente fresca y limpia.

En el centro del pueblo destaca la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel, uno de los edificios más representativos de la localidad.

A pocos minutos se alzan las ruinas del Castillo de Alfofra, una fortaleza medieval construida sobre una peña, junto al antiguo caserío del mismo nombre. Aunque en ruinas, permite distinguir elementos como la muralla almenada y sus torres, una circular y otra cuadrada. Desde allí, las vistas son, literalmente, para quedarse helado.

En plena sierra de Aitana aparecen formaciones geológicas tan singulares como la Forata, el estrecho del Passet de la Rabosa, las simas de Partegat o el agujero de la Favara.

A ello se suman microrreservas de flora y fauna protegidas, que convierten a Benifato en un destino ideal para quienes buscan naturaleza, historia y silencio.