Carmen Gómez posa en el Ejército.

Carmen Gómez posa en el Ejército.

Vivir ENTREVISTA

Carmen Gómez, la alicantina que pasó del calzado al ejército y al paracaidismo

Tras convertirse en la primera mujer en saltar con la bandera de España, nos habla de su pasado como zapatera o del atentado que sufrió en Afganistán. 

18 junio, 2023 06:20
Elche

En la sección En Clave Personal nos hemos propuesto conocer el lado humano de la militar María del Carmen Gómez Hurtado (Elche, 1985). Cabo de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo de Ejército del Aire (PAPEA), durante la conversación da buena cuenta de su acento murciano al estar adscrita a la base de Alcantarilla desde que pisara el ejército por primera vez hace más de tres lustros; atrás quedaba su adolescencia y sus intentos de ganarse la vida como trabajadora del calzado.

Madre de un niño de 2 años, asegura no sentir nada especial por ser la primera mujer paracaidista en saltar con la bandera gigante de España en el acto central del Día de las Fuerzas Armadas, celebrado hace unas semanas en Granada: "Todos somos iguales en el ejército", apostilla. En cambio, sí que se reafirma en sus raíces como ilicitana y, en concreto, de un barrio que arrastra la etiqueta de ser el más pobre de España

¿De qué parte de Elche eres?

De la Plaza Madrid.

Eres de Carrús, Carrús.

Y con orgullo de serlo. He pasado del calzado al ejército y del ejército al paracaidismo. 

¿Tu familia también es de tradición alpargatera?

Mi padre ha trabajado siempre en el calzado hasta que se jubiló, mis hermanos el mayor que falleció recientemente ha trabajado también siempre en el calzado
y en el mediano se fue a Chile a vivir y se montó allí en una tienda de calzado con la mujer; el pequeño se ha dedicado más a la construcción y a la venta de vehículos. 

María del Carmen en imagen de archivo.

María del Carmen en imagen de archivo.

¿Y tu madre? 

Sí, mi madre ha trabajado en el calzado en la fábrica y ya cuando nos tuvo a nosotros se quedó como de ama de casa y hacía faena de mano como el refinado, pero ella no ha hecho el aparado, ha sido más de envasa.

Y claro, con esos antecedentes familiares, te tocó seguirles los pasos. 

Sí, yo estuve trabajando en el calzado hasta antes de irme al ejército. 

Empezarías pronto. 

A los 16 hasta los 20, 21 que me incorporé a las fuerzas armadas. 

Entiendo que te sedujo más el ejército que el calzado, un sector precario y del que muchas veces se ha dicho que no tiene futuro. 

Es eso, que no le veía mucho futuro y que también era muy jovencita y me usaban mucho de comodín, no tenía contratos fijos... y yo tenía aspiraciones de comprarme una casa, mi coche, independizarme y veía que de esa manera iba a ser muy difícil. Y gracias a una amiga que me habló de las fuerzas armadas, me animé y dije 'voy a probar, tía'.

Vivo en una casita de campo en la huerta murciana, tengo mi limonero, mi naranjo, mi huertecillo, soy muy campurriana y con acentazo murciano.

Cómo fue la reacción en casa cuando les dijiste a tus padres que te ibas al ejército.

Pues mi hermano se apuntó y se vino conmigo (el que vive en Santiago de Chile) a Murcia y lo que pasa es que él no pasó las pruebas porque tiene bastante arqueo en las piernas y yo iba un poco perdida pero también aconsejada por mi amiga que me iba recomendando destinos. Y ahora ella es Guardia Civil y yo sigo en Alcantarilla donde llevo 17 años y muy bien porque quería estar cerca de los míos. Vivo en una casita de campo en la huerta murciana, tengo mi limonero, mi naranjo, mi huertecillo, soy muy campurriana y con acentazo murciano [ríe].

Miedo a las alturas

¿El salto al paracaidismo cuando fue? 

Fue en el 2006 cuando me incorporé a mi unidad, al escuadrón de escapadores paracaidistas, que es una unidad de operaciones especiales del ejército del aire. Son boinas verdes, es la única que hay en el ejército del aire.

Cuál es tu relación con las alturas, el volar, cómo lo llevabas

Pues yo he sido y sigo siendo bastante miedosa, o precavida, como lo quieras llamar. A día de hoy, cuando hay exhibiciones me cuesta, me pongo bastante nerviosa y creo que es algo que es muy importante no perderlo nunca, ese nerviosismo para estar alerta a todo y, bueno, aunque parezca mentira sufro de vértigo...

Al principio me subía a la torre de salto de aquí, de la base, y decía 'madre mía, qué miedo', pero claro, es diferente porque una vez que estás en el avión no tienes edificios ni paredes.

¿Te sigue pasando o fue al principio? 

Al principio me subía a la torre de salto de aquí, de la base, y decía 'madre mía, qué miedo', pero claro, es diferente porque una vez que estás en el avión no tienes edificios ni paredes, no tienes nada muy cerca entonces no hay esa sensación de altura que se tiene cuando estás en un edificio.

Menuda manera de superar tu miedo a las alturas convirtiéndote en paracaidista.

Vaya, nunca me lo había planteado así pero sí. Piensa que cuando subimos al avión vamos muy pendientes del trabajo que tenemos que hacer, el 90% del salto es el trabajo, centrada todo el rato en esta figura, hoy hace viento el ataque tiene que ser así porque nosotros trabajamos con varias modalidades de paracaidismo.

Hacemos paracaidismo acrobático, que es lo que hacemos en las exhibiciones; luego hacemos vuelo en formación, saltamos en un equipo de cuatro personas y en caída libre vamos haciendo figuras como dibujitos y luego tenemos la disciplina de precisión.

Cuando te subes a un avión comercial, cómo te encuentras.

Vértigo no tengo, tampoco voy muy tranquila, y siempre pienso en 'Jolín, no llevo el paracaídas, si pasa algo podría saltar pero sin paracaídas...'. Los deberían de poner bajo los sillones, pienso, 'debería haber para todos' [ríe].

La distinción de boina verde que has ganado, cómo la viviste.

Eso fue cuando me incorporé a las fuerzas armadas en mi primera unidad, que es la que es parte de la formación básica, el curso de paracaidismo, el básico, pues ahí cuando entras haces unos planes de instrucción, que te acaban haciendo una criba, te llevan al límite para ver tu aguante psicológico, físico y luego hay un plan de instrucción número dos que es el más técnico, es más personal, más de usar aparatos de visiones nocturnas, tecnómetros láser... es más específico. Y cuando terminas esa fase de instrucción pues te hacen como unas semanas intensivas de todo y te evalúan y pues ellos deciden si te mereces la boina verde o no y yo pues me la saqué.

Es una unidad bastante dura; es una distinción muy bonita y estoy supercontenta de haber empezado ahí porque la formación que te puede aportar esta unidad es increíble, o sea, te hace madurar en 10 segundos, cuando entras por la puerta ya has madurado y, si no, y si no te hace madurar.

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Atentado en Afganistán

Y luego pasaste a las misiones en el extranjero. 

Efectivamente, luego me incorporé a un equipo de la unidad, los rescatadores, los que hacen rescates en helicóptero y cosas así, y bueno, en el 2008 ya pasé a hacer mi primera misión en Afganistán dando seguridad al helicóptero en las evacuaciones a personas heridas y demás. Así seis misiones en ese país. 

Sufrimos una emboscada y al salir de allí explotó un coche del ejército de tierra al que habían puesto un explosivo y aprovecharon ese momento de flaqueza del convoy español para tirotearnos.

Y allí os dispararon, cómo fue.

Sí, en varias ocasiones. Sufrimos una emboscada y al salir de allí explotó un coche del ejército de tierra al que habían puesto un explosivo y aprovecharon ese momento de flaqueza del convoy español para tirotearnos y se tuvo que responder para dar seguridad al helicóptero y evacuar a los heridos.

Pero yo nunca he abierto fuego en una misión, por suerte. Yo soy operadora de radio en el vehículo, entonces me encargo de que el jefe de vehículo tenga las comunicaciones operativas siempre al 100% para poder tener enlace con Kabul o con Estados Unidos para poder pedir aviones. 

¿Cómo es esa sensación de ver peligrar tu vida? 

Lo que pasa es que en ese momento no lo piensas. Estás en la faena ayudando aquí, ayudando allá, con tu trabajo y luego cuando ya pasó todo, en aproximadamente 13 horas, ya llegué a la habitación y me vine abajo y dije 'madre mía la virgen de Loreto', Lo que podía haber sido... porque el coche que explotó era el que iba delante de nuestro o sea que fue muy fuerte.

Recientemente has sido la primera mujer paracaidista de España en saltar con la bandera nacional en el Día de las Fuerzas Armadas. ¿Qué significado le das tú o no le das importancia por el hecho de ser mujer? 

No, no le doy importancia porque si te digo la verdad: yo me siento uno más, no hay ningún tipo de distinción, es cierto que ellos tienen unas condiciones, yo tengo las mías... Siempre te puedes encontrar algún tonto, pues como en todos los lados.

Eso te ha pasado fuera como civil y como militar, ¿no?

Como a todas las mujeres, quien diga que no, miente. La discriminación positiva también lo hay dentro y fuera, o sea, y aquí no hay nada diferente, o sea, como en todos los lados.

María del Carmen con compañeros de su unidad.

María del Carmen con compañeros de su unidad.

¿Dónde te ves en unos años y cómo la maternidad influye en tu trabajo?

Ahora mismo soy militar de carrera, que acabo de aprobar el examen de la oposición, entonces no me quiero ir del ejército. Quiero seguir aquí en mi unidad, me siento muy a gusto; tampoco me quiero ir de Murcia, y seguir en la patrulla hasta que el cuerpo aguante, porque tengo un niño de 2 años y quizás el día de mañana alguno más, pues ya me lo plantearé porque es una unidad bastante sacrificada porque sacrificas casi todos los fines de semana. 

Teniendo en cuenta esa condición de madre, y los que somos padres también sabemos de lo que estamos hablando y como militar que debes estar en primera línea, ¿cómo ves el devenir del planeta, de esta sociedad, de la escalada bélica en la que nos encontramos sin olvidar de que España está en guerra contra Rusia?

Desde que soy madre me preocupan más las cosas, estoy todo el rato en alerta, pienso en cosas que antes no pensaba, no les daba tanta importancia y bueno, como militar, pues es que para eso me hice militar, ¿no? Yo estoy preparada para lo que venga, y no creo que lo de Rusia vaya más allá, pienso que España no se meterá más en ese fregado y no digo más porque de política no debo hablar.