Una trabajadora en una industria puntera de la Comunitat Valenciana.

Una trabajadora en una industria puntera de la Comunitat Valenciana. GVA

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Economía

Así es el plan de la Generalitat para reindustrializar la Comunitat: 327 millones en ayudas en 2026

El Consell refuerza su apuesta por la modernización del tejido productivo con una batería de líneas de apoyo a la inversión, la innovación y el crecimiento de las pymes industriales durante este año.

Más información: Lafuente (CEV) apela a la colaboración institucional con la consellera Cano: "Se nota que viene del sector industrial"

Alicante
Publicada

La Generalitat Valenciana ha decidido pisar el acelerador de su política industrial en 2026 con un anuncio contundente: más de 327 millones de euros en ayudas para impulsar la reindustrialización y la competitividad del tejido productivo de la Comunitat Valenciana. La cifra, que se canalizará a través de distintas líneas gestionadas por la Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo, sitúa a la industria en el centro de la agenda económica de la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, dirigida por Marián Cano, para los próximos meses.

La decisión se adopta en un contexto marcado por la presión de la competencia internacional, la necesidad de incorporar tecnologías avanzadas y el reto de mantener empleo estable en los principales polos fabriles del territorio. La Generalitat busca que estas ayudas actúen como palanca para que las empresas valencianas no solo resistan el actual escenario, sino que ganen tamaño, diversifiquen productos y se posicionen en segmentos de mayor valor añadido.

Aunque el montante global supera los 327 millones de euros, el plan no se concibe como un bloque único, sino como un abanico de instrumentos adaptados a distintos perfiles empresariales. Desde pymes industriales que necesitan modernizar su maquinaria hasta compañías que afrontan proyectos de digitalización profunda o de eficiencia energética, el objetivo es llegar al conjunto del tejido productivo con fórmulas de apoyo específicas.

La propia Conselleria viene trabajando en los últimos años en una estrategia de reindustrialización a medio plazo, con horizonte 2024‑2028, que persigue evaluar de forma sistemática el impacto real de las políticas industriales. En esta hoja de ruta, el paquete de 2026 se interpreta como un salto cualitativo: un refuerzo presupuestario destinado a consolidar cambios estructurales y no solo a responder a coyunturas puntuales.

En el diseño de las ayudas se priorizan proyectos que incorporen innovación tecnológica, automatización de procesos y transformación digital. La intención es que la industria valenciana avance hacia modelos de producción más inteligentes, con cadenas de valor integradas, mayor capacidad de trazabilidad y mejor aprovechamiento de los datos para tomar decisiones. Esta apuesta se alinea con iniciativas europeas que premian la transición hacia una industria más avanzada y sostenible, y busca que la Comunitat no quede rezagada en esa carrera.

Eficiencia energética y sostenibilidad

Otra de las líneas destacadas del paquete es el apoyo a inversiones en eficiencia energética y sostenibilidad, un aspecto que ha cobrado peso en la industria tanto por la exigencia normativa como por el impacto directo en costes. La Generalitat quiere que las empresas mejoren su rendimiento energético, reduzcan emisiones y avancen hacia modelos productivos más respetuosos con el entorno, al tiempo que refuerzan su competitividad en mercados que valoran cada vez más estos criterios.

El territorio también está muy presente en la filosofía del programa. La administración autonómica insiste en la importancia de las áreas y parques industriales como nodos esenciales para la actividad económica, en los que se genera una parte muy significativa del empleo y del valor económico de la Comunitat. En los últimos años ya se han destinado decenas de millones de euros a la modernización de estos espacios, y las nuevas ayudas se entienden como un paso más para dotarlos de mejores infraestructuras, servicios avanzados y condiciones que atraigan nuevos proyectos.

Esa visión territorial se conecta con otro objetivo: evitar procesos de deslocalización y vaciamiento industrial que afecten a comarcas tradicionalmente vinculadas a sectores concretos. En lugar de resignarse a una pérdida progresiva de actividad, el Consell pretende acompañar a las empresas en su transformación, ayudarlas a diversificar, introducir nuevos productos y orientarse a mercados exteriores, manteniendo el arraigo en sus municipios de origen.

La dimensión social de estas políticas aflora en el énfasis en el empleo. La Generalitat plantea esta estrategia industrial como una vía para generar y consolidar puestos de trabajo estables y de calidad, con mejores salarios y cualificación profesional. A medida que las empresas integran tecnologías avanzadas y procesos más complejos, crece la necesidad de personal formado, y las ayudas públicas buscan facilitar que esta transición no se traduzca en pérdida de oportunidades, sino en una mejora de las condiciones laborales.

En paralelo a los programas estrictamente industriales, el Consell ha impulsado también medidas laborales y fiscales que complementan el esfuerzo del tejido productivo. Entre ellas se encuentra la ampliación de deducciones fiscales para rentas medias, que, según el propio Ejecutivo, permitirá que más de un millón de personas se beneficien de estas ventajas y que 300.000 nuevos contribuyentes se incorporen a las deducciones. La combinación de apoyo directo a la empresa y alivio fiscal a los hogares configura un marco que pretende favorecer tanto la inversión como el consumo interno.

La magnitud del paquete de 2026 se integra, además, en una estrategia más amplia de recuperación y transformación tras episodios que han tensionado la economía valenciana, desde fenómenos climáticos extremos hasta crisis de costes o de demanda. La Generalitat aspira a que esta batería de ayudas no sea percibida como una respuesta aislada, sino como parte de un modelo de desarrollo más resiliente, capaz de anticipar riesgos y de potenciar sectores con alto potencial de crecimiento.

El reto ahora pasa por la ejecución efectiva de estas partidas, la agilidad administrativa y la capacidad del tejido empresarial para presentar proyectos solventes y ambiciosos. Sectores como el metalmecánico, el calzado, el plástico, la automoción auxiliar o la industria vinculada al turismo se presentan como candidatos naturales a aprovechar esta ventana de apoyo, siempre que logren traducir las líneas de ayuda en inversiones concretas y medibles sobre el terreno.

A medida que se desplieguen las convocatorias y se vaya conociendo el detalle de cada línea, la respuesta de las empresas servirá de termómetro para medir el pulso de la reindustrialización valenciana. Si el plan alcanza sus objetivos, la Comunitat podría dar un salto relevante en modernización productiva, consolidación del empleo y capacidad para competir en un escenario global cada vez más exigente, con la industria de nuevo en el centro del proyecto económico autonómico.