El regatista alicantino Pepe Ribes.

El regatista alicantino Pepe Ribes.

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Pepe Ribes, regatista: “The Ocean Race es la experiencia que marcó mi vida”

El regatista de Benissa ha participado en cuatro The Ocean Race, el alicantino que más veces ha completado la vuelta al mundo.

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J. Meseguer
Alicante
Publicada

Se podría decir que Pepe Ribes es el Rafa Nadal o el Pau Gasol de la vela transoceánica. El regatista de Benissa es el alicantino que más The Ocean Race ha completado, cuatro (2001, 2005, 2008 y 2011). Ribes es una voz autorizada para hablar de la Vuelta al Mundo, de sus experiencias a bordo, de los cambios que se han producido en la regata…

A sus 54 años, su mente aún le pediría un ‘Last Dance’ navegando alrededor del planeta pero asume que los patrones ahora mismo eligen para formar tripulación a gente más joven. Echa cuentas y asegura que ha pasado 17 años de su vida entre la preparación, entrenamientos y las regatas en sí, en The Ocean Race. Toda una institución.

¿En qué momento una regata deja de ser una competición para convertirse en una experiencia casi vital?

The Ocean Race es más que una regata. Cuando te embarcas en una regata de estas características ya sabes que va a ser una experiencia vital para ti. En una preparación de una vuelta al mundo, en mi caso, empezaba con ayudar en el diseño del barco, la construcción del mismo, después los entrenamientos y acababas con la vuelta al mundo. Obviamente era una regata que formaba parte de tres años de mi vida prácticamente cada edición. O sea que es una experiencia vital. Para mí han sido las regatas más formadoras y que más me han hecho a mí crecer, aprender y ser el profesional que soy hoy. Creo que The Ocean Race es la mejor escuela del mundo.

¿Cómo te cambia como persona completar la Vuelta al mundo a vela, en tu caso cuatro veces?

Te cambia muchísimo porque, claro, la primera vez es la ilusión que tienes de ir. Yo veía desde pequeño al Licor 43, a los otros proyectos españoles que habíamos tenido. Y mi ilusión era siempre intentar dar la vuelta al mundo a vela, ya fuera en regata o no regata. Después tuve la suerte de que por mis aptitudes o lo que sea entré en un equipo como regatista profesional y fue la experiencia de mi vida, fue la experiencia que marcó mi vida. Yo ya estaba encauzado, quería ser regatista profesional. Cuando llegué a mi primera The Ocean Race ya había navegado en equipos internacionales, pero fue mi debut, digamos, como navegante oceánico profesional, que es en lo que más se ha basado mi carrera. He hecho de todo, pero en total he hecho seis vueltas al mundo (cuatro en The Ocean Race).

¿Cómo se puede explicar The Ocean Race a alguien que lo ve desde fuera?

Yo creo en el proceso. Formar parte de un equipo de estos es un proceso y ya en los entrenos se va haciendo una autoselección de la gente que es capaz y que no es capaz. Es una prueba muy dura. Son condiciones muy duras. Vives en un sitio muy pequeño, tienes que convivir muy bien con tus compañeros. Es un ritmo de 24 horas sin parar durante 20 o 30 días a todo lo que das, no hay etapas que aceleren más o menos, sino que el ritmo en el barco siempre es el ritmo de competición, como si estuvieras en una regata de un día. O sea, que es una regata muy exigente. Ahora ya la gente usa psicólogos deportivos y tal, en aquel entonces no hacía falta.

Ribes, en The Ocean Race.

Ribes, en The Ocean Race.

La selección de los que llegábamos a la tripulación final se hacía naturalmente. Te dabas cuenta de si ibas a ser capaz o no. Y en verdad no estabas preparado para lo que venía porque nunca habías estado ni en el Índico Sur ni en el Pacífico Sur, que son mares de condiciones extremas y nosotros, los europeos, los españoles, jamás habíamos experimentado. Es otro nivel de condiciones extremas y de condiciones que van totalmente contra ti: de frío, de viento, de olas a las que no estás acostumbrado... La primera vez que llegas a los mares del sur es un shock increíble.

¿Dónde crees que está el límite: en la cabeza o en el físico?

El límite siempre está en la cabeza. Lo que pasa es que a veces después la cabeza te hace tener problemas físicos. Pero el límite de aguantar, a nivel de competición, durante tantos días es la cabeza. Después, es importante no hacerse daño porque te pueden dar golpes, te puedes romper costillas. Yo me he roto costillas, me he roto la mano, me he roto la espalda... Es muy importante que una ola no te lleve por delante. Pero el condicionante más importante a la hora del rendimiento deportivo es la cabeza. Siendo una prueba extrema, es mucho más importante cómo reacciona tu cabeza a las condiciones adversas y a los días y días y días y días de condiciones adversas.

¿En qué situaciones viste que la situación se tornaba muy complicada?

Nosotros estuvimos a punto de hundirnos con el Movistar a 300 millas del Cabo de Hornos, teníamos el agua por la cintura... Ahí la salvamos y después en el Atlántico Norte, a unas 500 millas de Inglaterra, el barco se hundió…

¿Y qué hicisteis?

Nos salvó un barco que venía por detrás, el ABN Amro 2. Los únicos que te pueden salvar normalmente en The Ocean Race son competidores, porque en la ruta que hacemos nosotros, donde están los vientos favorables, hay muy poco tráfico. Entonces nos salvó el ABN Amro 2, que dos noches antes habían perdido a un tripulante (Hans Horrevoets) que era un amigo de otros proyectos en los que navegábamos juntos. Se había caído el agua, había muerto por hipotermia, lo habían podido recoger e iba dentro del banco también. Nos recogieron a todos y nos llevaron a Inglaterra, donde nos transfirieron a un barco militar. El barco se hundió.

Aquel suceso fue en tu segunda experiencia en The Ocean Race. ¿Qué te motivaba para repetir?

Yo al final soy un regatista oceánico profesional y lo que motiva es hacer las mejores regatas en el mundo que sean de navegación oceánica. Si quieres experimentar lo que es la navegación oceánica en sitios a veces tremendamente salvajes, como son el Pacífico Sur, el Índico Sur. No hay más regatas que vayan por ahí. O vas en solitario en la Vendée Globe o tienes que hacer The Ocean Race. Y experimentar ese tipo de condiciones es lo que te engancha. Hay un montón de días y días de The Ocean Race, que son condiciones más o menos, pero cuando llegas a los lugares del sur, ese tipo de condiciones engancha un montón: condiciones muy extremas durante mucho tiempo.

¿Con qué momentos te quedas de tus cuatro ediciones?

Bueno, si yo siempre digo que cuando ganas etapas, cuando ganas siempre hay momentos bonitos, pero pasas por sitios muy increíbles y ves cosas de la naturaleza muy increíbles que si no estuvieras allí sería imposible. Yo creo que esos son los mejores momentos: disfrutar de la naturaleza en su plenitud y su lado más extremo y salvaje.

Ribes, junto a otros tripulantes, en The Ocean Race.

Ribes, junto a otros tripulantes, en The Ocean Race.

En 26 años ha evolucionado todo: los barcos más rápidos, la tecnología. ¿Crees que se ha perdido algo la esencia de la regata con tanto cambio?

A ver, para mí se ha perdido un poco. Se ha reducido mucho la tripulación. Los barcos son mucho más rápidos, ahora los IMOCA. Para mí se ha perdido la esencia de no tener tanta tripulación y eso es, sobre todo, porque era una escuela muy importante de regatistas profesionales. Ahora nos encontramos en los proyectos de maxis, de barcos verdes, que no vienen jóvenes que hayan tenido esa experiencia, que ya se suben en un barco y saben hacer de todo, porque cuando tú vas a The Ocean Race, tienes que saber hacer de todo. Tienes que tener un rango de características a un nivel muy alto que hoy en día esa escuela se ha terminado y se ha terminado porque ahora van cuatro. Ya no van diez. Hay muy pocos equipos con muy pocos tripulantes.

Antes había ocho o diez equipos, al principio éramos doce tripulantes, era una escuela, una universidad de generar regatistas profesionales a un nivel altísimo. La gente que salía de la Volvo podía ir a la Copa América sin ningún problema. Un tío que salía de la Copa América no podía ir a la Volvo (The Ocean Race). Era imposible.

¿Y crees que este cambio tecnológico, ha desplazado un poco a la intuición del propio regatista?

No, al final, en estos proyectos que hay ahora, los barcos también tienen que estar diseñados, construidos, con el input del skipper que esté al cargo y después han mejorado todos los modelos meteorológicos, los modelos de navegación, pero al final la intuición del regatista siempre estará y siempre está. Cada vez los barcos tienes que llevarlos con números, digamos. Antes era todo sin tanta tecnología, pero bueno, los años pasan y las cosas evolucionan. Ahora, si no corre el barco tienes que saber por qué no corre y tienes el foil, el ángulo del foil, mil cosas que tocar hasta que consigues que el barco corra. Claro, son las condiciones cambiantes del océano. Es un trabajo continuo. Cuando estás en regatas, al minuto debes estar trimando y ajustando el barco.

¿Por qué crees está costando la consolidación de equipos españoles en la prueba?

Porque es un esfuerzo muy grande y se requiere de líderes muy importantes. En este caso nosotros tuvimos a Pedro Campos como líder de los tres proyectos de The Ocean Race. Son empresarios que se dedican a arriesgar su dinero al principio montando equipos, buscando patrocinadores y después darle una viabilidad. Entonces yo creo que lo que más nos falta son ese tipo de empresarios que han arriesgado y han dado tanto por la vela. Ahora en general la vela tiene menos espónsors. Hubo un tiempo en el que la familia real estaba muy involucrada en estos proyectos y también ayudaba un montón.

Tú como regatista, ¿te planteas alguna vez hacer una quinta vuelta al mundo o es un capítulo cerrado?

A mí me encantaría, pero yo creo que es una cosa más de jóvenes. A mí me encantaría, pero estos barcos que vuelan... La verdad es que estoy involucrado en un proyecto con un barco volador y la forma de navegar ha cambiado muchísimo. Tienen que ser muy jóvenes porque reciben muchos golpes, muchos barcos que vuelan. Los impactos son muy, muy fuertes. Y un tío como yo no recupera igual que un tío de 30 años. A mí me encantaría que hubiera una sección de barcos que no vuelan. A mí me encanta el tipo de navegación, el medio, las regatas de vuelta al mundo, me encantaría volver a hacer una vuelta al mundo, lo que pasa es que entiendo que si un skipper tiene que seleccionar a alguien, selecciona a un tío de 30 años que sabe que si se da un golpe se recuperará en una semana.

¿Qué has aprendido en el océano?

En el océano he aprendido la persona que soy, he aprendido mi vida. Ha sido, imagínate, solo en regatas oceánicas, las The Ocean Race más las 'Barcelonas', pues he pasado 17 años de mi vida haciendo eso. La persona que soy, todo quien soy, ha venido marcado por mis experiencias en estas regatas.

¿Si pudieras hablar con el Pepe Ribes, que empezaba que le dirías?

No le daría ningún consejo, sino que hiciera lo mismo. Podía haber elegido otros equipos. Cuando tuve oportunidad, a lo mejor. Pero los principios básicos, exactamente lo mismo. Me encanta mi profesión, me encanta lo que hago y me sigue motivando ir a trabajar cada día. Para mí ir a trabajar no es sino trabajar, es ir a jugar.