Los jugadores del Elche forman una piña antes del partido ante el Betis.

Los jugadores del Elche forman una piña antes del partido ante el Betis. Elche CF

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Un año después, el Elche vuelve a jugarse la temporada en dos partidos

El vestuario se aferra a la idea de repetir un desenlace conocido, con seis puntos en juego y el golaverage en contra con varios rivales en la lucha por la permanencia.

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Alicante
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Un año después, el Elche vuelve a la encrucijada. A la misma sensación de vértigo, de final comprimido en dos partidos, de todo o nada en apenas 180 minutos. Entonces era la gloria la que estaba al alcance de la mano; ahora, once meses y medio después, es justo lo contrario, no perderla.

El equipo ilicitano llega a este tramo decisivo con una sensación de déjà vu competitivo que atraviesa el vestuario y también el entorno. Otra vez dos jornadas, otra vez seis puntos en juego y otra vez la necesidad de rozar la perfección para sostener el objetivo.

Las cuentas son claras en la superficie: ganar al Getafe en el Martínez Valero y después al Girona a domicilio. Pero debajo aparece un escenario mucho más complejo, con combinaciones cruzadas, empates múltiples y coeficientes que pueden convertir el desenlace en un ejercicio matemático.

Y ahí entra un factor clave, el golaverage. El Elche no solo debe sumar, también mirar de reojo lo que hacen sus rivales directos, porque tiene perdido el coeficiente particular con tres de ellos, un detalle que puede resultar decisivo en caso de empate.

El conjunto ilicitano saldría perjudicado frente al Alavés, el Espanyol y el Mallorca, mientras que con el Sevilla tiene el enfrentamiento equilibrado y con el Levante sería favorable.

Con el Girona todo sigue abierto, lo que añade aún más incertidumbre a un cierre ya de por sí comprimido. Por eso, las cuentas pasan por ganar los dos partidos y no depender de terceros, aunque el escenario obliga a tener un ojo constante en lo que ocurra en el resto de campos.

Repetir el guion

Desde dentro, sin embargo, no se habla de final nuevo sino de camino conocido. Eder Sarabia lo explicó tras la derrota ante el Betis, tirando de memoria y de un hilo emocional que conecta con lo vivido el curso pasado.

"El año pasado, cuando tuvimos esas dos derrotas, lo vimos un poco así. Ya recorrimos este camino y lo vamos a volver a hacer", señaló el técnico, que también dejó una lectura del vestuario: "Estamos de mala leche, frustrados, pero lo tenemos claro, sabemos lo que tenemos que hacer", añadió.

El Elche afronta además el partido ante el Getafe con dos bajas importantes. Aleix Febas y Léo Pétrot no estarán por sanción, dos ausencias sensibles en un momento decisivo. Febas vio ante el Betis la décima amarilla del curso y cumplirá ciclo, mientras que Pétrot fue expulsado por una acción considerada de "fuerza excesiva".

A ello se suma la incertidumbre en torno al propio Sarabia, pendiente de posible sanción tras el acta del partido en Sevilla, donde el colegiado recogió insultos del técnico al término del encuentro, aunque posteriormente el entrenador pidió disculpas en el vestuario arbitral.

No es la primera vez esta temporada que el técnico se ve en una situación similar, lo que añade un matiz de reincidencia que podría pesar en la resolución disciplinaria.

En paralelo, el club ha activado una promoción para intentar empujar el ambiente en el duelo ante el Getafe. Los abonados podrán adquirir hasta dos entradas adicionales a precio reducido para acompañantes, con el objetivo de llenar el Martínez Valero en un partido clave para la permanencia.

Aunque la prioridad es el Getafe, el club ya trabaja también en un posible desplazamiento masivo a Girona para la última jornada, donde el Elche podría escribir el último capítulo de una temporada que se ha convertido en una novela de suspense hasta el final. El Elche, un año después, en la misma encrucijada.