El artista alicantino Iván Gonzalo.

El artista alicantino Iván Gonzalo. Cedida

Música

Iván Gonzalo, el 'Michael Jackson alicantino' que triunfa con sus imitaciones: "Bailé delante de él y me invitó a pizza"

El artista lleva 20 años poniéndose en los zapatos de el rey del Pop en locales de Benidorm y es considerado como uno de los mejores de España en ello.

Más información: Los hijos de Michael Jackson, Prince y Blanket, regresan a la vida pública: el reencuentro con sus tíos en el estreno de su filme

Alicante
Publicada

Si hay una ciudad en Alicante capaz de detener el tiempo y traer de vuelta a los artistas de otras épocas, esa es Benidorm. Y si hay alguien capaz de enfundarse la chaqueta y el sombrero del más grande de todos ellos, ese es Iván Gonzalo.

El alicantino, de 40 años, está considerado como uno de los mejores imitadores de elrey del pop en España y Europa, y cada semana transporta a sus espectadores a las décadas de los 80 y 90 con sus espectáculos.

La magia de Michael Jackson llegará a los cines con el biopic Michael el próximo 22 de abril, pero en los clubes de Benidorm lleva dos décadas viva gracias al bailarín alicantino.

Iván no podrá asistir al estreno de la película de su ídolo por una buena razón: tiene que ponerse sus zapatos, sus guantes con lentejuelas y su sombrero para actuar en Benidorm.

El artista lleva 20 años interpretando a Michael para turistas y locales con uno de los espectáculos más consolidados del país.

"A día de hoy, Benidorm me hace muy feliz. Trabajo más y mejor allí que en cualquier teatro de España; es un mundo aparte, una máquina del tiempo donde revives diferentes épocas y que considero como el Las Vegas español", sostiene.

"La gente de allí es cien por cien fiel, me reconocen por mi nombre y por mi lema, ‘El amor es el mensaje’. Realizo tres espectáculos diferentes con canciones clásicas y nuevas para mantener el show fresco, siempre acompañado de mi equipo de bailarines", explica.

Iván Gonzalo durante una actuación.

Iván Gonzalo durante una actuación. Cedida

El artista asegura que no se considera "ni el mejor ni el peor imitador, ni compito con otros; mi única competencia soy yo mismo frente al espejo. Si destaco en algo es en poner todo el corazón y el alma en cada paso que doy, logrando conectar con la gente".

Pasión desde niño

Para Gonzalo, "la presencia lo es todo, empecé con trajes que me hacía mi abuela y ahora uso pelucas de pelo real que cuestan 1.000 euros cada una y ya tengo más de 60 trajes completos en los que sigo invirtiendo".

Algunas de estas piezas icónicas, vinculadas a canciones como Thriller o Bad, ya las lucía por las calles de Alicante en los años 80, algo que, como recuerda, "daba mucho el cante".

Y es que Gonzalo ha sido fan de Michael Jackson desde que tiene uso de razón.

"He tenido la suerte de vivir en un mundo en el que existía Michael Jackson, ya que cuando era niño él sacaba discos y siempre estaba en televisión. Seguramente empecé a interesarme por él por mi madre, que tenía el disco de Thriller, y porque mi primo tenía el videojuego Moonwalker", recuerda.

Así, el alicantino unió su afición por el artista con su sueño de ser bailarín. "En carnaval nunca me disfracé de Michael de pequeño, aunque sí iba a programas de televisión como Lluvia de estrellas y pasaba los castings bailando como él. Michael era como mi alter ego, me sentía muy identificado con él, con su corazón y sus valores, por lo que no sentía la necesidad de disfrazarme".

Sin embargo, quien realmente le impulsó a estudiar danza clásica fue Miguel Bosé, hoy amigo personal de Gonzalo. "Soy uno de sus mayores fans y puedo decir que es una persona con un corazón de oro", afirma.

Iván Gonzalo con su ídolo y amigo Miguel Bosé.

Iván Gonzalo con su ídolo y amigo Miguel Bosé. Cedida

"Cuando vi a Miguel en televisión, me pareció un verdadero camaleón escénico, comparable a David Bowie. Su presencia y su elegancia en el escenario me atraparon, formando así mi gran tridente de ídolos junto a Michael Jackson y John Travolta", añade.

Encuentro con Michael

Como a Bosé, Gonzalo también logró cumplir su sueño de conocer a Michael Jackson.

"Lo conocí personalmente en 2006, durante los World Music Awards en Londres, donde estuve tres días esperándolo en la calle. Un día salió en coche y se me ocurrió ponerme a bailar en medio de la carretera frente a él para que parara; vi cómo se moría de risa al verme", relata.

"Le toqué el cristal, que él subía y bajaba para jugar con los fans. Luego, tras los premios, nos reconoció por haber estado allí toda la noche y nos firmó discos. Incluso nos mandó 20 pizzas a través de un repartidor, pagadas por él. Puedo decir que Michael Jackson me invitó a cenar", bromea.

Aquella experiencia fue el impulso definitivo para dedicarse a seguir los pasos del rey del pop. Y no solo lo hace recreando sus movimientos icónicos, sino también honrando su legado.

"Continúo con el legado de bondad de Michael: el dinero que recaudo vendiendo fotos y camisetas lo dono a fundaciones de niños con cáncer, asociaciones de autismo y protectoras de animales. No soy Michael, pero en mis valores y en mi corazón intento ser como él", concluye.