Pepe Acevedo y Alfonso Blas, de la fundación Roble y Machete en Alicante este verano.

Pepe Acevedo y Alfonso Blas, de la fundación Roble y Machete en Alicante este verano. M. H.

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De los boinas verdes a la cola de Cáritas: el rescate en Alicante de los soldados de élite españoles

Pepe Acevedo y Alfonso Blas, militares del MOE, lideran la Fundación Roble y Machete para apoyar a los veteranos de Operaciones Especiales y sus familias ante la precariedad laboral y social.

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En el corazón del Mando de Operaciones Especiales (MOE) en Alicante, ha nacido una iniciativa para proteger a quienes dedicaron su vida a la seguridad nacional. La Fundación Roble y Machete surge de una realidad invisible para muchos: la vulnerabilidad de los boinas verdes al dejar el uniforme.

La elección del nombre está pensada para su público al elegir esos símbolos, "es para los buenos de los buenos", explica su presidente, Pepe Acevedo. El proyecto no se limita al Ejército de Tierra, al que pertenece el MOE, sino que abarca a "todas las unidades de operaciones especiales de los tres ejércitos".

El motor de esta fundación fue un impacto moral profundo. "Lo que nos llegó al alma fue encontrarnos a gente de la unidad haciendo cola en Cáritas porque, por diferentes movimientos de la vida, se les había complicado mucho la situación", relatan sus impulsores a EL ESPAÑOL.

La mirada de Acevedo cambia cuando recuerda el momento crítico en que decidieron dar el paso al ver a quienes a dos hombres que habían estado a sus órdenes "pidiendo comida porque no le llegaba el sueldo". "Eso es desolador", sentencia.

Uno de los mayores desafíos es la salida de los militares a los 45 años, un límite crítico en el mercado laboral español. "Es una edad muy complicada donde tus hijos probablemente estén entrando en la universidad, con los gastos extra que eso supone", señala el presidente.

Para combatir este problema, la fundación gestiona empleos en diversos sectores. Han facilitado puestos en la cadena Meliá, en puestos que van desde recepción y cocina hasta socorristas. "Buscamos perfiles muy diferentes para ayudar a quienes salen de la unidad", detalla Acevedo.

Curiosamente, el apoyo ha derivado con fuerza hacia el núcleo familiar. "Hemos ayudado más a familias de militares que a los propios militares", confiesa Acevedo. El objetivo es que el entorno sea estable para que el soldado no se vea obligado a opositar a otros cuerpos por necesidad económica.

"Si a la mujer le das un trabajo y él tiene un trabajo que le gusta en Alicante, no tienen necesidad de irse a la Guardia Civil, donde cobrarían más y tendrían la vida asegurada hasta los 65 años", explica sobre la retención del talento en el MOE.

La ayuda social de la fundación también aborda casos de salud extremos. Acevedo recuerda el caso de un veterano con diabetes al que le amputaron las piernas: "Le compramos una silla de ruedas, un colchón de escaras y un cojín, porque la ayuda del ayuntamiento de 400 euros no le llegaba para subsistir".

En otras ocasiones, la fundación asume gastos directos de dependencia. "A un señor que se quedó sin trabajo le estamos pagando la residencia de su mujer, que tiene un 95 % de incapacidad. Pagamos directamente a la residencia, no a la persona", aclara el presidente.

La labor administrativa es otro pilar fundamental, especialmente en momentos de duelo. Alfonso Blas y Acevedo ayudan a las viudas y huérfanos con el complejo papeleo militar. "Una viuda se queda con cinco hijos y no sabe qué hacer; la llevas de la mano para resolver toda la documentación", afirma Acevedo.

A pesar de que el Ministerio de Defensa tiene sus propios mecanismos, la fundación llena los huecos donde el Estado no llega. "El Estado tiene sus historias y las fundaciones hacemos lo que podemos. Ayudamos a los veteranos desde 1962 hasta hoy", añade Pepe Acevedo.

Buscan apoyos para ayudar

La red de apoyo de la Roble y Machete es amplia y cuenta con la colaboración de entidades como la Diputación de Alicante, la Cámara de Comercio, el Rotary Lucentum y diversas empresas como Carmencita o abogados que trabajan de forma altruista.

Sin embargo, necesitan más recursos para seguir operando. "Pedimos patrocinio para las actividades que hacemos, para que no nos cuesten dinero", solicita Acevedo. Organizar eventos para recaudar fondos supone un esfuerzo enorme que a menudo deja beneficios muy ajustados.

"Queremos que la gente se meta en nuestra web, lea qué es la fundación y se sume. No les va a costar nada, pero tendrán información constante de cómo ayudamos a los nuestros", concluye el presidente de la entidad.