El coordinador del servicio de salvamento y socorrismo de Alicante, José Miguel Jiménez.

El coordinador del servicio de salvamento y socorrismo de Alicante, José Miguel Jiménez. Jorge Verdú

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Miles de bañistas y cero ahogados, así vigila Alicante sus 15 kilómetros de costa: "Es difícil que pase una desgracia"

Los 110 socorristas salvaguardan los arenales de la ciudad y actúan en 4.000 intervenciones cada año.

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El servicio de salvamento y socorrismo de Alicante ha sufrido una profunda transformación en los últimos años. La profesionalización, el refuerzo de personal y las nuevas tecnologías han hecho del litoral alicantino un referente en seguridad pese a recibir millones de bañistas durante todo el año.

Este verano las asistencias graves han disminuido gracias al refuerzo de personal y a las labores de prevención, y no se ha registrado ningún ahogamiento hasta la fecha.

La fachada costera alicantina, de unos 15 kilómetros de extensión, está custodiada por 53 socorristas durante la temporada alta, coordinados en todo momento con Salvamento Marítimo, Protección Civil y Policía Local.

Sus áreas de intervención se dividen en tres niveles. La zona primaria: el agua, donde tratan directamente los problemas de los bañistas. La zona secundaria: la arena de la playa. La zona terciaria: el paseo marítimo.

El coordinador del servicio de salvamento y socorrismo de Alicante, José Miguel Jiménez, explica que es precisamente fuera del arenal donde más están interviniendo a personas que sufren golpes de calor en los chiringuitos y restaurantes ubicados a lo largo del paseo.

Los últimos veranos, Jiménez ha visto cómo el servicio que coordina ha ampliado sus filas a la vez que los bañistas se multiplicaban.

"En los últimos años se ha incrementado notablemente la vigilancia. Por ejemplo, la playa de San Gabriel y la playa de perros pasaron de tener un único socorrista a contar con dos vigilantes diarios", sostiene.

Así, se cumplen ya tres veranos consecutivos de una importante ampliación en la playa de San Juan, donde no solo se aumentaron los socorristas, sino también el número de sillas de vigilancia y los socorristas destinados directamente al agua. Esta densidad y cercanía de las sillas blinda a los bañistas y hace que sea "sumamente difícil que ocurra una desgracia grave en el mar", apunta el coordinador.

Los 110 especialistas que conforman el servicio no solo mejoran en cantidad, también lo hacen en calidad.

Frente a la experiencia y conocimientos requeridos para el puesto décadas atrás, hoy los socorristas cuentan con una formación técnica muy especializada y roles claramente definidos, incluyendo coordinadores, responsables de botiquín, enfermeros, patrones de motos de agua y socorristas.

4.000 servicios al año

Cada año se enfrentan a miles de intervenciones, contabilizando más de 4.000 en 2025.

"En la temporada actual todavía no tenemos el recuento total definitivo, pero estimamos una cifra ligeramente inferior; aun así, estamos hablando de miles de asistencias anuales", comenta.

Las intervenciones en el agua van más allá de ahogamientos o picaduras de medusas. "Fuera de la línea delimitada por las boyas, atendemos cualquier incidente con barcos, motos de agua o yates. Al recibir el aviso por parte de Salvamento Marítimo, acudimos rápidamente con nuestra moto de agua. Nosotros no realizamos remolques de barcos averiados; nuestro cometido prioritario es asegurarnos de que los tripulantes se encuentran en buen estado de salud".

Para todas estas tareas, trabajamos de manera estrecha y coordinada con la Policía y mediante el uso de drones de vigilancia.

La mayoría no lo sabe, muchos ni los ven, pero los drones policiales son un apoyo clave al vigilar desde el cielo buena parte de lo que pasa en las playas de Alicante, desde la llegada de pateras hasta botellones.

Aumento de ictus

Pero las actuaciones más frecuentes ocurren fuera del agua. Si bien las patologías cardíacas en personas mayores siempre han estado a la orden del día debido a las aglomeraciones, desde el año pasado el equipo ha detectado una nueva tendencia debido a "un incremento muy llamativo en la atención de posibles ictus una emergencia médica que antes apenas se registraba en las playas", señala el coordinador.

No obstante, la falta de hidratación y la exposición prolongada al sol bajo temperaturas extremas han convertido a los golpes de calor en la principal causa de asistencia diaria, lo que obliga a los socorristas a realizar una constante labor de prevención, especialmente orientada a que las personas mayores permanezcan a la sombra y eviten meterse al agua si se sienten mareadas.

No solo el perfil del socorrista ha cambiado con los años, también los hábitos, las costumbres y las modas alrededor de este hábitat de arena y sal han sufrido variaciones.

El cambio de público

Bien lo sabe Jiménez, quien lleva 18 años bajo el sol velando por la seguridad de cientos de personas a diario.

"Hace 15 años las mañanas en la playa pertenecían casi exclusivamente a los vecinos mayores del barrio que bajaban a pasear. Hoy, a primeras horas, la playa ya está llena de grupos de jóvenes que practican deporte", apunta.

El tipo de visitante también ha cambiado. El coordinador destaca que la llegada de turistas de países del este de Europa es masiva actualmente, un fenómeno que hace 10 o 15 años era "prácticamente inexistente" en la costa alicantina.

La transformación del paisaje litoral se ha acompañado de refuerzos, apoyos y material por parte del Ayuntamiento de Alicante para mantener a la altura de sus playas "uno de los mejores servicios de salvamento de España", como lo define el experimentado especialista en salvamento.