Isla de Tabarca, uno de los grandes iconos turísticos de la ciudad de Alicante.

Isla de Tabarca, uno de los grandes iconos turísticos de la ciudad de Alicante. Ayuntamiento de Alicante

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Alicante: donde el sol, la historia y la gastronomía se dan la mano todo el año

Entre arroces, museos y eventos internacionales, la ciudad se posiciona como referente del nuevo turismo urbano.

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Alicante
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Alicante suele llegar primero en forma de imagen: un horizonte azul intenso, la silueta del Castillo de Santa Bárbara recortada sobre el cielo y una playa urbana, el Postiguet, que parece pensada para inaugurar el verano cualquier día del año. Es la postal que muchos traen en la cabeza antes de pisar la ciudad. Pero basta con quedarse un poco más, con dejar que los días se alarguen entre paseos, sobremesas y visitas inesperadas, para descubrir que Alicante no es solo un lugar que se ve: es un lugar que se vive.

Una postal perfecta, sí, pero incompleta. Basta con quedarse un poco más, dejar la toalla en la habitación del hotel y perderse por sus calles para descubrir que aquí el viaje empieza en el mar, pero lo que uno se lleva de vuelta tiene más que ver con una forma de vivir, de comer y de entender la ciudad.

Porque a Alicante se llega atraído por el mar. Y se vuelve, casi siempre, por todo lo demás.

Sabores infinitos

La ciudad ha sabido construir una propuesta turística basada en el equilibrio: tradición y modernidad, descanso y actividad, cultura y ocio al aire libre conviven en un espacio accesible y cómodo. El Mediterráneo sigue siendo su gran carta de presentación, con aguas cristalinas y una arena fina que invita a extender la toalla y detener el reloj. Pero hoy el mar es algo más: el punto de partida de una experiencia diversa, pensada para distintos ritmos, edades y formas de viajar.

El arroz, de todo tipo, es uno de los productos gastronómicos emblemáticos de la ciudad

El arroz, de todo tipo, es uno de los productos gastronómicos emblemáticos de la ciudad Ayuntamiento de Alicante

Hay quien la descubre con la calma de una escapada de fin de semana, quien la convierte en una base para explorar la provincia y quien repite visita cada año, ya con sus propios rituales: el paseo al atardecer por la Explanada de España, la subida al castillo a primera hora de la mañana, la búsqueda del arroz perfecto en un barrio que ya sienten casi como propio.

El arroz es, sin duda, el gran protagonista. Presente en una amplia variedad de recetas, con sabores que miran tanto al mar como al interior, se ha convertido en uno de los principales símbolos culinarios de la ciudad y en una seña de identidad que define la manera de entender la cocina en Alicante.

Rincones de postal que se descubren a pie

Más allá de la mesa, Alicante invita a ser recorrida paso a paso. El casco antiguo despliega un laberinto de calles coloridas, fachadas encaladas, escaleras, flores en los balcones y pequeñas plazas donde la vida cotidiana discurre al ritmo de las conversaciones de barrio. Es un escenario perfecto para dejarse llevar sin prisa, subiendo y bajando cuestas que conducen, casi sin avisar, hacia las laderas del Castillo de Santa Bárbara.

El castillo, uno de los grandes referentes patrimoniales del Mediterráneo, se alza como mirador privilegiado sobre la bahía. Desde allí, la ciudad se comprende de un solo vistazo: el mar que la abraza, el puerto, la línea de costa, los barrios que se extienden tierra adentro. A sus pies, plazas y calles donde lo cotidiano convive con siglos de historia.

Puerto de Alicante desde el castillo de Santa Bárbara.

Puerto de Alicante desde el castillo de Santa Bárbara. Ayuntamiento de Alicante

El recorrido se completa con una red de espacios culturales que permiten profundizar en el pasado y el presente de la ciudad: museos dedicados al arte contemporáneo, a la arqueología o a las bellas artes; enclaves urbanos emblemáticos como la Explanada de España, el puerto o la Plaza del Ayuntamiento; y referentes patrimoniales como la Basílica de Santa María y la Concatedral de San Nicolás, integrados en la vida diaria del centro histórico. Todo conforma una ciudad pensada para ser caminada, disfrutada sin prisas, descubierta esquina a esquina.

Esa vitalidad se extiende a lo largo de todo el año a través de una oferta cultural diversa y accesible. A la actual programación de museos, exposiciones y espacios patrimoniales se unirá muy pronto el Museo Internacional de las Cigarreras, cuya apertura está prevista para el segundo semestre de 2026. Concebido con vocación de referencia nacional e internacional, el nuevo espacio acogerá prestigiosas exposiciones, con fondos como la colección privada de la Casa de Alba y obras de artistas como Sorolla, Balenciaga o Toulouse-Lautrec.

Campaña promocinal del Ayuntamiento de Alicante.

Campaña promocinal del Ayuntamiento de Alicante. Ayuntamiento de Alicante

Mil maneras de disfrutar

Alicante mantiene una actividad constante más allá de la temporada estival. Sus fiestas tradicionales son parte esencial de su identidad, y las Hogueras de San Juan se han ganado, por derecho propio, el papel de gran referente. En esos días, el fuego, la pólvora, la música y las monumentales hogueras que ocupan las calles construyen un relato colectivo que se transmite de generación en generación. Para el visitante, es la oportunidad de sumarse, aunque sea por unos días, a una historia compartida.

Pero más allá de las fechas señaladas, la vitalidad de la ciudad se extiende a lo largo de todo el año. Una oferta cultural diversa y accesible sostiene ese pulso: programación de museos, exposiciones temporales, actividades en espacios patrimoniales y propuestas que acercan el arte y la historia al gran público. A todo ello se sumará muy pronto el Museo Internacional de las Cigarreras, cuya apertura está prevista para el segundo semestre de 2026. Concebido con vocación de referencia nacional e internacional, este nuevo espacio acogerá prestigiosas exposiciones, con fondos como la colección privada de la Casa de Alba y obras de artistas como Sorolla, Balenciaga o Toulouse-Lautrec. Un nuevo motivo para regresar y volver a mirar la ciudad con otros ojos.

En los últimos años, Alicante se está consolidando también como escenario de grandes citas deportivas. En 2026, del 5 al 7 de junio, la ciudad será sede de la fase final de la Copa del Rey de Balonmano, un evento de primer nivel que refuerza su posicionamiento como destino idóneo para acoger competiciones nacionales de gran impacto. El deporte suma así una nueva capa a la experiencia del visitante, que puede combinar la emoción de la competición con el disfrute del entorno urbano y del litoral.

La luz, uno de los grandes rasgos identitarios de Alicante, ha convertido además a la ciudad en un enclave especialmente atractivo para la creación audiovisual. Su variedad de localizaciones, que permiten en pocos minutos pasar del casco antiguo al paseo marítimo o a un entorno portuario, se une a un clima que facilita los rodajes durante buena parte del año. En este contexto, los estudios de Ciudad de la Luz se han consolidado como uno de los grandes motores de esta proyección cinematográfica, atrayendo producciones nacionales e internacionales y sumando a la ciudad un relato ligado al cine y las series.

Alicante seduce desde la experiencia. Mar, cultura, gastronomía y ocio se combinan en una ciudad pensada para ser recorrida, saboreada y vivida con calma. Un destino completo, cercano y auténtico que demuestra que, a veces, lo mejor de un viaje no es la primera imagen que uno trae en la cabeza, sino todo lo que descubre después: ese “todo lo demás” que explica por qué, cuando uno se marcha, ya está pensando en volver.