Los aspirantes a policías nacionales Laura Gómez y Pedro José Hernández en la Comisaria Provincial de Alicante

Los aspirantes a policías nacionales Laura Gómez y Pedro José Hernández en la Comisaria Provincial de Alicante Jorge Verdú

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Laura y Pedro, graduados y dentro de la nueva generación de policías: "Pedimos trabajar en días libres para aprender"

Los agentes en prácticas realizan su año de formación en Alicante y comparten sus primeras experiencias tras dos meses vistiendo el uniforme.

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La realidad delincuencial ha evolucionado en los últimos años más rápido que en las décadas anteriores. Las nuevas amenazas digitales, el incremento de la criminalidad y el aumento de población obligan a la Policía Nacional a reinventarse y fortalecerse con agentes como Laura y Pedro José, reflejo de la nueva generación que combina la misma vocación de siempre con la mayor preparación.

Si por estos aspirantes a policías nacionales dependiera, estarían entre la calle y las diferentes unidades del cuerpo las 24 horas del día para empaparse al máximo durante su periodo de prácticas antes de convertirse en profesionales.

"Venimos con máxima predisposición y ganas de trabajar. Deseamos exprimir las prácticas al máximo y aprender de los veteranos. Incluso después del turno de noche, pedimos prestar servicio en nuestros días de descanso para seguir cogiendo experiencia", reconoce Laura en la Comisaría Provincial de Alicante.

La cántabra de 29 años y el jienense Pedro José , de 27, escogieron este destino tras terminar su formación teórica en la Escuela Nacional de Policía de Ávila precisamente por el ritmo de trabajo que exige la ciudad, donde los avisos no cesan y el elevado turismo, que llega a duplicar su población en verano, es el escenario perfecto para poner en práctica los conocimientos adquiridos tras una vida persiguiendo el sueño de enfundarse el uniforme.

"He elegido Alicante porque están muy bien valoradas; pasamos por diferentes puestos y por todas las unidades de la comisaría, lo cual era una oportunidad que tenía que aprovechar", explica Laura.

Forman parte de los más de 160 agentes en formación que refuerzan las comisarías de la provincia durante un año tras salir de la escuela y antes de tener su primer destino.

Desembarcaron en Alicante en julio el marco de la Operación Verano y, tras dos meses de tocar la calle, patrullar la ciudad, realizar sus primeras detenciones y conocer de primera mano cómo se trabaja en una de las demarcaciones más exigentes de España, cuentan su experiencia.

Ambos han recorrido distintas facetas del trabajo policial: iniciaron juntos en el Grupo Operativo de Respuesta (GOR), para luego rotar por patrullas (Zetas), la Sala de emergencias 091 y el área de Traspasos y gestiones judiciales.

"Al llegar a la comisaría se siente una mezcla de nervios y ganas, pero terminan ganando las ganas porque el recibimiento de los compañeros te hace sentir arropada y como en casa. Tras un mes de descanso, llegas con la misma ilusión que al entrar a la escuela y con el deseo de poner en práctica lo aprendido", indica la agente.

Primeras intervenciones

En este periodo se han enfrentado a intervenciones críticas que han puesto a prueba su capacidad de actuar con aplomo y confiar en los compañeros.

Los jóvenes se forman en Alicante durante su año de prácticas antes de su primer destino profesional.

Los jóvenes se forman en Alicante durante su año de prácticas antes de su primer destino profesional. Jorge Verdú

Uno de estos avisos llevó a Pedro José a intervenir por una llamada que le alertaba de que un varón amenazaba a su compañero de vivienda con un cuchillo.

"Subimos las escaleras, logramos que soltase el arma blanca y aseguramos la zona con cuidado para evitar heridos, resolviendo la actuación sin lesiones", dice orgulloso de una intervención que destaca "el compañerismo y la profesionalidad".

"En mi caso, la intervención que más me marcó fue la de una ciudadana bajo los efectos de sustancias en una plaza, agrediendo físicamente a las personas de un parque, entre ellas a una mujer mayor de unos 75 años. Ver la agresión al bajar del vehículo me impactó, pero la conclusión principal fue que reaccioné actuando sin quedarme paralizada ni en shock", recuerda Laura.

Nueva generación de agentes

Laura estudió Periodismo antes de dar el paso y Pedro José, Turismo, grado que aparcó para entrar en el cuerpo y que espera retomar para escalar hasta inspector. Ambos representan la nueva generación de agentes y la diversidad actual del cuerpo, donde conviven diferentes perfiles profesionales y formaciones académicas.

La eliminación del límite de edad de los 30 años ha diversificado notablemente los perfiles de entrada, pero el componente vocacional sigue siendo imprescindible para afrontar esta profesión.

Laura reconoce que el amor por la Policía Nacional le surgió desde pequeña. "El periodismo y la Policía eran dos grandes vocaciones que tenía. Tomé la decisión de opositar una vez convencida de que era el camino que más me llamaba la atención".

"A día de hoy, realizando las prácticas, estoy convencida de haber tomado la decisión correcta y agradecida de desempeñar las funciones que me gustan. La Policía Nacional permite compaginar esta formación previa, ya que cuenta con gabinete de prensa e imagen de marca. Además, en las prácticas estoy descubriendo un amplio abanico de oportunidades dentro del cuerpo que me están gustando mucho", añade.

"A mí de toda la vida me ha gustado la Policía Nacional", subraya por su parte el agente en prácticas. "Mientras estudiaba Turismo empezó a llamarme la atención hasta convertirse en un sueño, por lo que decidí dar el paso y volcarme por entrar al cuerpo".

Especialidades

Tras conocer la institución, una de las cosas que más le ha llamado la atención es esa diversidad, coincidiendo con compañeros de 20 hasta los 39 años y combinando perfiles sin experiencia laboral previa con perfiles de más de 20 años cotizados. "No hay una regla, todos tienen cabida", resume Laura.

"Todos los integrantes pueden aportar su experiencia previa para enriquecer al conjunto. Conforme avanzas desde la oposición hasta la escuela y las prácticas, vas conociendo más la Policía y la diversidad de especialidades a las que se puede optar dentro del cuerpo", explica Pedro José.

"Siempre me ha gustado la Seguridad Ciudadana y me atraen unidades como UPR o Zetas, pero aún me quedan ramas por recorrer que podrían despertar mi interés por otros campos", comenta.

"A mí hace dos meses me atraía principalmente la Policía Judicial en unidades como UDYCO o UDEV para investigar delitos violentos y tráfico de drogas. Sin embargo, al trabajar en la calle, Seguridad Ciudadana también me gusta bastante. Hay que dar oportunidad a todas las especialidades, como Información, Científica o el puesto fronterizo del puerto; las prácticas sirven para pasar por distintas ramas y descubrir vocaciones que antes desconocías", dice Laura.

Esta desbordante ilusión no se queda en las prácticas, pues ya piensan en destinos que, aunque lejos de casa, les enriquezcan como agentes en sus primeros años.

"No tengo pensado volver a casa, aparte de que es difícil porque requiere muchos años ya jurado, quiero ir donde haya trabajo, donde pueda aprender, porque al final lo importante es la actitud y ahora mismo solo pienso en progresar, en aprender y donde haya trabajo para aprender lo máximo posible", sostiene Pedro José.

El caso de Laura es similar, pero no le preocupa, pues "era algo que tenía en cuenta desde que opositaba, al final trabajas en todo el territorio nacional y lo más importante es la actitud. Sabes que allá donde vayas vas a tener seguramente al 100 % un equipo que te arrope y que eso es lo fundamental".

Después de dos meses conociendo la realidad de la Policía, animan a todos aquellos que tengan dudas de si entrar en el cuerpo a "que se metan, porque ayudar a las personas es lo más gratificante. Todo el mundo tiene cabida con disciplina", concluyen antes de regresar a sus respectivas unidades y continuar sus primeros pasos como policías nacionales.